PEDRO CÉSAR GATTI

Valora este artículo
(0 votos)

“Desde muy chico me dije que sería Contador. Creo que la influencia ha sido genética ya que mis mayores han estado relacionados con los números. Presidir el Club Mercedes es fantástico y hago todo lo posible para lograr objetivos sociales, culturales y deportivos”.

Pedro César Gatti, 52 años, Contador Público, en pareja con María Leticia Tassara (52), Profesora de Gimnasia. Un hijo de su anterior pareja, Juan Pedro (23) futbolista. Hoy nos cuenta algo de su familia, su vida, sus gustos, sus experiencias, su trabajo sus cosas…

¿Tu familia…?

Soy el mayor de tres hermanos. Me sigue Pablo Daniel, de 46 años y mi misma profesión, empleado de la AFIP y directivo del Club Flandria y en pareja con Alejandra Bianco, que es bioquímica. El menor es Kinesiólogo, se llama Marcelo Andrés, tiene 42 años y está en pareja con Brenda Duffy, de profesión Fonoaudióloga. Nuestros padres son Pedro César de 80 años y jubilado y Susana Beatriz Perretti (75), también jubilada de la docencia. Tengo cuatro sobrinos; Felipe, Tomás, Santiago y Alfonso.

¿Tu barrio de la infancia…?

Nací y viví durante muchísimos años en la casa de 5 entre 22 y 24, siendo un permanente visitante de la casa de Darío González y de la canchita de calle 26 y 5, mezclándome con los más grandes, porque no éramos muchos de mi edad. Estaban Darío Duran, Gustavo Bustamante y tantos otros, con los que integraba los equipos de fútbol, porque más o menos me las rebuscaba.

¿Hubo límites en casa…?

Los hubo y marcados por nuestros padres, pero con algo más de severidad del lado de papá, que además me hizo sentir aquello de que siendo el mayor, debía dar el ejemplo, lo que en realidad fue bastante bien aprovechado por Pablo, que hizo muchas cosas que yo no pude y él sí, como llevarse materias o algún exceso con el alcohol, por decirte algo y nada más.

¿Tus estudios…?

Hice la primaria en la Escuela Nº 1 “Víctor Mercante” de la plaza San Luis, en la que tuve entre mis compañeros a Andrés Desanzo, Pablo Merola, Flavio Del Giúdice, Ariel “Lulú” Marcigliano, Claudio Guevara, Fabián Denápole, Gustavo Cestari, Mario Caseneuve, Silvia Santoro, Daniel Garbarino, Verónica Ricci, Fabián Rodríguez, Alejandro Echeverri, Marian Cáceres, Rosana Navarro, Daniela Leszcano, Eduardo Portesi…(siguen), estando entre los maestros las señoras González, Robles, “Mecha” Roveta, María L. Caseneuve, Tancredi,  “Bichi” Leszcano, Rubén Tropiano… (siguen). La etapa del secundario la hice en el Comercial “Luis Martínez Urrutia” junto a Alberto Brunetti, Gustavo Florella, Alejandro Pavoni, Sergio Cloke, Gustavo Cestari, Daniel Garbarino, Adrián Romano, Fabián Bastoni, Luis Díaz Neila, Silvia Santoro, Verónica Ricci, Alicia Ortíz, Lilian Otero, Nancy Rodejas, Adriana Riveiro, Marcela Marinelli, Nora Taretto, Claudia Ourdanabia, Sergio Cloke… y fueron algunos de los docentes “ChichÍ” Zetti, “Beto” Condesse, “Tito” Vallese, Eduardo Risso, el “Negro” Carlos Saúl Saporiti…(siguen).

¿Fuiste buen alumno…?

He sido bueno, no debiendo rendir exámenes en todo el secundario. En realidad la escuela no me resultaba una carga ni nada que se le pareciera. Eso sumado a las exigencias en casa y a la picardía de no arruinarme las vacaciones, me dio buenos resultados y así fueron las cosas. Debo ser sincero y te digo que el verdadero concepto de estudiar para aprender, fue a partir de encontrarme con la realidad de las exigencias universitarias.

¿Cuándo decidiste seguir Ciencias Económicas…?

Aunque parezca mentira, cuando terminé la primaria quise seguir en el Comercial, porque dije en casa que sería Contador Público y si bien faltaba mucho y podía tratarse de algo de chicos, lo cierto es que en ningún momento dudé de seguir la carrera.

¿Pudo haber influido directa o indirectamente el trabajo del viejo…?

Creo que más que eso, ha sido un tema de la genética, que sí creo que tiene increíble poder para influir en nuestras decisiones, no solamente para elegir carreras, sino también en otras cuestiones de la vida. Mi bisabuelo era contador, mi abuelo Pedro no pudo estudiar, pero ha sido brillante en materia de números trabajando en la municipalidad y en una droguería. Por fin papá, que trabajó muchísimos años con impuestos y todo eso en lo que fuera el estudio de Malano y Latapié. Cuando éstos se separaron, papá se asoció con Héctor (Malano).

¿Dónde viviste en Buenos Aires…?

Durante unos meses estuve en un departamento de mis viejos en Berutti y Azcuénaga, hasta pasar a otro comprado por papá en Pacheco de Melo entre Junín y Uriburu compartiendo el lugar con Andrés Desanzo durante un año y hasta que se mudó al de su familia. Pese a ello seguimos frecuentándonos y estudiando en su lugar o el mío. Estuve sólo hasta que se sumó mi hermano Pablo, cuando yo promediaba la carrera.

¿Habías ingresado al finalizar el secundario…?

No, ya que tuve que cumplir con el servicio militar, para lo que en realidad me tocaba en la Fuerza Aérea, pero gracias a una gestión de “Coco” Tilli, pude quedarme en el Regimiento 6, siendo su asistente y pasándola realmente muy bien. 

¿Compañeros mercedinos en la facultad…?

Fueron varios, entre ellos Juan Lanfranco, “Dany” Celeri y Daniel Lapenta.

¿Bueno en la facultad…?

Durante los dos primeros años tuve muy buena calificaciones, pero estando en la parte más avanzada y acostumbrado a la vida universitaria, los promedios bajaron un poco y comencé a trabajar en un estudio en el que era socio Osvaldo Armengol en Viamonte y Libertad. Esa fue mi primera experiencia laboral. Recuerdo que lo primero que hice era en un organismo que inspeccionaba la obras sociales y yo requerí una documentación imposible de obtener, lo que hizo que Osvaldo me retuviese en el estudio…(se ríe), porque allí yo no iba a andar. Ahí me quedé los dos últimos años de estudios y uno más ya recibido. Al regresar de unas vacaciones decidí renunciar y venirme a Mercedes.

¿Para hacer qué cosa…?

Yo pensé que debería empezar de cero y no inmiscuirme en el escritorio de mi viejo y Héctor Malano, pero éste me propuso sumarme ya que estaban con la necesidad de un contador para seguir adelante, porque de lo contrario deberían comenzar a rechazar el trabajo que no podían tomar y cumplir Allí comenzó todo.

¿La cosa resultó a las mil maravillas, verdad…?

Naturalmente mi viejo fue un pilar más que importante en mi profesión, pero debo decir que Héctor Malano fue más que generoso también y me enseñó mucho de lo que hay que hacer con la profesión, como manejarla, la calle y sus secretos, lo que en la universidad no se aprende. Me dio toda la confianza y aún cuando pude cometer errores seguramente, él me bancó siempre. Allí estuve hasta su fallecimiento, entendiendo que así debería ser. Ya en ese estado de cosas, mi viejo fue el que me puso al frente del estudio y con él trabajé hasta hace algún tiempo, pasando ya hace muchos años en el estudio Gatti, que está en 24 entre 15 y 17. Papá sigue al pié del cañón y es el mismo de hace tantos años.  

¿Te gusta lo que hacés..?

Es una profesión atrapante para los que la queremos y yo estoy entre ellos. Siempre se debe estar actualizado para poder dar respuesta a la demanda de los clientes, lo que dicho sea de paso, presentan problemáticas diferentes y no se repiten fácilmente.

¿Tu grupo de salidas…?

Especialmente estaban Daniel Subigaray, Andrés Desanzo y Guillermo Poleschi entre otros por cierto. Pese a los años, el trato con ellos y algunos otros, es permanente y si se puede, nos frecuentamos.

¿Cuánto tiempo estuviste casado…?

Estuve casado con la mamá de Juan Pedro, María Marta Contín, desde diciembre de 1992 hasta junio de 2006 en que nos separamos y divorciamos en diciembre de ese mismo año.

¿Y el Club…?

Bueno, es el club de mi vida de hoy, porque me involucré cuando Juan Pedro empezó con el fútbol. Hace unos años me sumé a la Comisión Directiva y en adelante ocupé cargos de mucha responsabilidad. En la actualidad ejerzo la presidencia y me acompañan como vice, Carlos Cancela, es tesorero Carlos Garanzini, pro Luis Fiorelli, Secretario Guido Pisoni y pro Ariel Fusco. Los vocales titulares son Mauricio Larraburu, Luciano Juárez Nasso y “Juani” Ríssola.

¿Te sentís cómodo…?

Hemos conseguido formar un grupo de trabajo muy bueno y con eso estamos y estoy muy identificado, lo que nos permite trabajar con objetivos importantes y seguimos creciendo. Siendo una institución de los antecedentes que tiene el Club Mercedes, no es sencillo tomar decisiones que dejen contentos a todos, pero gobernamos con sentido común y fijando los objetivos necesarios y por sobre todo posibles de ser cumplidos. Mis horas libres, que en realidad no son muchas, las destino a la institución y me siento muy bien haciéndolo.  

¿Cuánto hace que estás con Leticia…?

Hace 10 años que estamos juntos y solamente 6 meses en que comenzamos a convivir. Yo la conocía y ella a mí, pero tuvimos nuestra propias vidas, hasta que ambos quedamos solos y alguien comentó en el Club (Mercedes) la hermosura de una de las profesoras de Acua Gim, que no era otra que Leticia. No dije nada, la llamé por teléfono y te diría que en ese momento la vida de los dos cambió para siempre y para bien.  

¿Dónde viven…?

Hace seis meses que ambos vivimos en 32 entre 125 y 127, pero antes y a partir de dejar la casa de mis padres, viví en la que había sido el hogar de mis abuelos paternos en 19 entre 36 y 38. De allí pasamos a Rca. de Chile y 52 (Barrio LOWE), propiedad que hoy ocupa mi hijo y su mamá. Tras la separación pasé por dos departamentos, primero en 22 entre 29 y 27 y luego en 28 entre 25 y 27 hasta mudarme definitivamente a la vivienda actual.

 

FUERA DE JUEGO

Soy hincha de Boca.

Me gusta comer de todo y por cierto que lo hago. Aunque soy de beber poco, me gusta el vino tinto.

No tengo lo que se dice un mejor amigo. Tengo una amplia lista de buenos compañeros.

Por ser demasiado frontal, suelo parecer arrogante, pero creo no serlo.

No me adjudico el tiempo que necesitaría para mí. Doy mucho valor a la palabra.

Leticia es encantadora. Muy luchadora, fuerte y dueña de una nobleza profunda.

Creo que ella misma, no ha conseguido valorarse en la exacta medida de sus talentos.

Me hubiese gustado tener al menos otro hijo, pero debo aceptar de la vida y el destino de cada uno, los resultados. 

Visto 1750 veces
Hector Espina

Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Más en esta categoría: « ANUARIO 2017 DAVID COSTA »

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Suscripción

Para recibir el Semanario envienos su suscripcióm a traves de correo, facilitándonos los datos. Y a la brevedad lo contactaremos. Tambien puede escribirnos en la sección contacto, por sugerencias, o lo que usted crea conveniente.

Twitter