Ivana… “La voz del corazón”

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El 26 de enero de 2017, en la Sexta Luna de Cosquín, de la mano del Chaqueño Palavecino, Ivana Cestari y su grupo cumplieron el sueño de pisar, por primera vez, el mayor escenario de nuestro folclore.

Quienes la escucharon y vieron su actuación la llamaron “El Torbellino de Mercedes”.

Con ella recorremos su historia y compartimos su emoción por el sueño cumplido.

Llegó puntual a nuestra cita, joven, sonriente y segura. Sentada frente a mí, está preparada para desgranar su historia.

Se llama Ivana Cestari, tiene treinta y un  años, se casó con Ignacio Bojorge a los 19 y tiene dos hijos: Celina de siete años  y Santiago  de cuatro.

Canta desde pequeña pero nunca imaginó que subiría un día al escenario mayor del folclore argentino, cautivando a 6800 personas que la consagrarían con un aplauso interminable.

¿Cuándo empezaste a cantar?

I.C.- Canto desde chiquita y el amor al folclore viene por mi abuelo, Eduardo Cestari, que andaba metido en todas las peñas. En una oportunidad me regaló un acordeón pequeño donde yo sacaba melodías y él era el único que me escuchaba. Falleció cuado yo tenía doce años.

Iba a peñas y tocaba la guitarra, siempre acompañando, cantando jamás. Después empecé clases de canto pero era muy haragana así que iba un día sí y otro no.

¿Cómo llegas a cantar folclore?

I. C.- Nunca me fui del todo de él pero digamos que profesionalmente fue por algo que me ocurrió. Hace un año y medio tuve un ACV (el próximo 10 de mayo hará dos años). Cuando se sufre algo así, tan importante esto hace que se le dé el verdadero valor a las cosas trascendentes y no pierdas el tiempo en pequeñeces

Quedé hemipléjica, postrada en una cama por tres meses, pero toda mi familia y amigos me daban fuerza para poder salir de ese trance. Tardé tres  meses en volver a caminar. Durante mi enfermedad me aferré mucho a Dios, me entregué a él y le dije: “Que se haga tu voluntad”.

Y así fue, recibí de Diego Saavedra - que es mi amigo desde hace catorce años -. Él me compuso una canción que dice “no calles tu canto mi dulce compañera, que algún cantor espera que brille tu canción…”  yo no hacía más que llorar cuando la escuchaba.

Creo que esa canción y lo que dice fueron determinantes para descubrir mi vocación. Cuando me desperté y salí del ACV dije que quería cantar folclore y así empezamos.

Después llegó La China, Nahuel, Eduardo y se armó un equipo de trabajo hermoso que hoy está llevando adelante este proyecto.

Arriba del escenario quiero darle al público la visión folclórica, desde nuestra vestimenta donde está presente el color rojo como señal de energía y fuerza, hasta nuestras actuaciones donde ponemos todo el sentimiento y  lo mejor de cada uno en las canciones que hacemos.

¿Cómo llegas a Cosquín?

Primero estuvimos haciendo peñas para ir el año pasado, en agosto, a Tucumán con Diego; primero en  Simoca.

Carlos Diez nos recibió en el programa de folclore, que hace en Radio Nacional de Tucumán.

También en festivales, donde actué y tomé contacto con la gente, en distintos escenarios.

Fue un viaje hermoso en el que recibí muchísimo cariño y me sentí como en mi casa.

Al volver compartí esa experiencia con el grupo (que no había podido acompañarme) y surgió la idea de que había que salir de Mercedes para mostrar nuestro trabajo. Así nació la idea de ir a Cosquín pero no teníamos el dinero necesario para afrontar el viaje y la estadía, entonces comenzamos a organizar rifas.

El Municipio nos permitió estar en la plaza para hacer una demostración de lo que hacíamos y nos pagó el sonido. Invitamos a otros músicos y armamos una verdadera peña a la que concurrió mucha gente que compraba números y, desde ahí se inició nuestra salida a Cosquín como representantes de Mercedes. No sabíamos qué íbamos a traer pero teníamos mucha fe

¿Y cuando llegaron qué sucedió?

Empezamos a recorrer todo con nuestra vestimenta característica. Llevábamos una carpeta muy prolija y bien armada con lo actuado en nuestra corta carrera y un Demo para que escucharan nuestras canciones.

Tuvimos más de treinta reportajes con la prensa, la televisión. Actualmente Raúl  Amarilla es nuestro director de prensa.

Nos cruzamos con Onofre Paz, de Los Manseros Santiagueños, Raúl Palma y muchos más.

Lo de Onofre Paz fue muy loco, le llevamos nuestro material y nos llamó por teléfono. De su mano recorrimos Cosquín; nos invitó a cenar con su familia y nos abrió muchas puertas y la posibilidad de conocer al Chaqueño, una figura emblemática de nuestra música, a quien le dijo que yo tenía que subir al escenario mator a cantar con él.

La presentación fue mágica y como nos decían muchos integrantes de la prensa: “nadie que llegó por primera vez a Cosquín ha tenido la posibilidad de llegar al escenario mayor y hacer el revuelo que hiciste”.

Fue mágico, terminé firmando autógrafos, sacándome fotos con la gente, repartiendo demos, una locura y la prensa me apodó, entonces, “El Torbellino de Mercedes”.

¿De dónde sale el otro apodo: La Voz del Corazón?

I.C.- Diego, él me bautizó así. Me decía siempre que cantara y yo le decía que no era cantante para sus canciones. Él me contestaba “pero cantás desde el corazón” y así me apodó como “La Voz del Corazón”

¿Y con cuál te vas a quedar con ése o con el de” Torbellino de Mercedes”?

I.C.-  “La Voz del Corazón” es mi slogan, lo de “torbellino” fue cosa del periodismo cordobés que me calificó así pero nuestro slogan es ése.

¿Qué opinan tu marido y tus hijos de todo lo que te está pasando?

I.C.-  Emocionados todos, particularmente los chicos de que la mamá estuviera en ese escenario que tantas noches miraron por televisión Como con asombro cuando lo vieron por Internet; muy contentos con todo.

¿Cómo se prepara la familia para este cambio que llegará, a partir de Cosquín?

I.C.- Es un cambio grande: viajes, prensa, menos tiempo en casa. Un poco fuerte  pero bueno tenemos que ir paso a paso. También tuvimos reunión con el grupo y charlamos acerca de cómo seguir perfeccionándonos  porque, a medida que los compromisos son mayores, mayor es la responsabilidad profesional.

Posiblemente más adelante haya que agregar más músicos pero el gran equi8po, el corazón que empezó esto, el de fierro, son éstos amigos que hoy me acompañan.

Ivana Cestari no pierde nunca la sonrisa ni la actitud. Es casi inevitable apodarla “torbellino” porque su fuerza parece inclaudicable, su empuje y la convicción que pone en cada uno de sus actos y palabras convencen  empujando a la acción. Todo esto, unido a su bella voz de contralto y a una fina y sensitiva manera de interpretar sus temas, hace que su personalidad desbordante atraiga y emocione.

Sin embargo creo que Diego Saavedra fue justo cuando la apodó “La Voz del Corazón” porque su corazón es grande y amplio, cobija a todos cuantos la quieren y tiene mucho espacio aún para darse a un público que la espera y seguramente la llevará al lugar donde merece estar: el reservado a los que tienen ese fuego sagrado que ella posee.

El equipo de “fierro”

El equipo que acompaña a Ivana Cestari está conformado por Marisa Acosta, Nahuel Buratini y Diego Saavedra.

Durante toda la entrevista Ivana se refirió a ellos pero es bueno también conocer la opinión de sus compañeros sobre esta joven figura mercedina y la experiencia de Cosquín.

Marisa  - China -  Acosta  - Bombo -

Es autodidacta, desde muy pequeña fue una entusiasta del folclore

Confiesa que es el amor de su vida junto con su instrumento: el bombo que aprendió a tocar sola, de oído, a los catorce años.

Debutó  en los escenarios en 2003.

Dice estar sumamente emocionada de la reciente experiencia vivida en Cosquín, le encanta acompañar a Ivana y expresa: “Estoy feliz de haber pisado semejante escenario. Estoy contenta y siempre le digo a Ivana que me va a tener con ella y este conjunto siempre, haciendo lo que me gusta que es tocar el bombo”

Nahuel Buratini - Cajón peruano -

Confiesa que cuando era un adolescente consumía rock y no le interesaba demasiado el folclore, más que por algunas cosas que su abuelo le hacía escuchar.

Su entrada al grupo se da de una manera casual. El año pasado conoce a la sobrina de Ivana, se ponen de novios y cuando le presentan a Ivana lo convoca para formar parte del conjunto. A partir de ese momento cobra un verdadero entusiasmo por la música folclórica. 

Subir al escenario de Cosquín fue algo muy raro, cuenta. Estaba muy asustado. Yo veía a los que estaban antes que nosotros tocando con una naturalidad asombrosa.

Hacía mucho frío antes de actuar, miraba a Ivana y la veía inmutable yo, en cambio, no sabía dónde ponerme y cuando nos llaman empecé a caminar y no quería irar a nadie, pero en el escenario cuando acomodé el cajón y miré... Te digo que esa plaza me comió y cuando ella terminó de cantar ese aplauso que explotó no me lo olvido nunca más”

Diego Saavedra   - Guitarrista y compositor –

Hace muchos años que trabaja, siempre con una meta: hacer folclore tradicional y poder contar, a través de sus canciones, muchas historias.

Tucumano de origen, nacido en Simoca  llegó a Mercedes en 1999 y, conoció a Ivana que fue una de sus primeras amigas.

Vino a aprender guitarra, traía consigo la que le había regalado su abuelo en Tucumán diciéndole entonces: “téngala usted que yo sé que le sacará provecho”

“Por eso, continúa, cuando estábamos en el escenario de Cosquín esperando para actuar, me acordaba de las palabras de mi abuelo y sentía una profunda emoción pensando en ellas”

Cuando habla de Ivana dice: “interpreta como nadie mis canciones”. Esto, según confiesa, lo motiva mucho para seguir adelante.

En cuanto al grupo dice sentirse trabajando con amigos y asegura que perfeccionarse todos los días y seguir estudiando es parte del proceso de crecimiento personal y grupal.

Completa el grupo Eduardo Burgos, representante de Ivana y su grupo.

Eduardo, oriundo de Brandsen,  fue representante de Tamara Castro y, desde la prematura desaparición de la cantante no había vuelo a frecuentar el ambiente musical.

Con Ivana se conocieron por Facebook. Más adelante ella viaja a Brandsen para el homenaje que se le realizaba a Tamara el 10 de diciembre y allí se conocen personalmente.

En ese festival Ivana se consagra como revelación  y comienza una amistad en la que Eduardo se convierte en su representante y está pensando en venir a radicarse en Mercedes porque los compromisos y ofrecimientos de actuación que se le presentan a Ivana desde Cosquín han hecho que el trabajo sea muy intenso.

Nos cuenta que no pudo estar en Cosquín con Tamara, por el accidente donde perdiera la vida, y que ver a Ivana - que en su actuación llevó el sombrero y el poncho de la artista que el atesora con otros recuerdos - para él fue una gran emoción.

Muchos compromisos le esperan al grupo: Mar del Plata, Tucumán – Monteros - ; La Fiesta del Sol, en San Juan y otros.

Un sueño hecho realidad y un futuro promisorio para sus integrantes junto con Ivana Cesari.

Visto 475 veces Modificado por última vez en Febrero 07 AM

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