Una lección de teatro

Publicado en Teatro/Cine Escrito por  Septiembre 25 PM tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente 0
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Susana Spano

Finalizó anoche  la brillante temporada del grupo “Entretelones” que subió a escena la comedia de Simon: “Quiero estar en las películas”.

En una de sus representaciones los protagonistas recibieron una visita muy importante.

A través de esta nota compartimos ese momento con nuestros lectores

El 17 de septiembre, un hombre alto, delgado y enérgico entró en la Biblioteca Sarmiento. Tenía un propósito: ver la obra de Neil Simon que allí se representaba: “Quiero Estar en las Películas”; brillante comedia interpretada por tres grandes actores de la escena local.

Se sienta en la primera fila y, cuando las luces se apagan, fija su  atenta mirada sobre cada uno de las composiciones, movimientos, gestos y tics que los actores despliegan sobre la escena.

Está nervioso, siempre lo está cuando actúa alguien muy querido por él. En este caso la emoción es doble porque uno de los que está sobre el escenario fue, hace ya mucho tiempo, su alumno. ¡Un brillante alumno!

Con la cabeza asiente aprobando, sonríe, y es fácil comprobar el disfrute que los agudos diálogos propuestos por Simon le causan.

En cada apagón un alivio, todo se desarrolla de acuerdo a lo esperado, aunque interiormente advierte que su antiguo alumno supera las expectativas.

Con nostalgia recuerda, como en un destello, las primeras clases, las obras representadas, el crecimiento de aquel joven actor que hoy aparece frente al público en toda su madurez; componiendo un personaje elaborado a través de matices sutiles, casi imperceptibles que hacen de él una verdadera creación.

Otro apagón, las emociones se encadenan y la atención, no solo se dirige hacia el personaje de Daniel, sino que recae también en Sibyl y Rebeca, cuyas interpretaciones traslucen el entendimiento y la justeza de este afiatado trío, que permite que la acción fluya con un ritmo perfecto.

Neil Simon plantea en esta obra un recorrido por las relaciones de padres e hijos que bordea continuamente el humor, la ironía y la emoción, en un sube y baja fluctuante que tiene su punto máximo en una escena magistral de Daniel que provoca una emoción difícil de vencer.

Por fin llega el apagón final y el ¡Bravo! Sale espontáneo de su boca acompañado por el aplauso entusiasta.

Los actores, desde el escenario  lo reconocen     y le dedican un saludo especial

La “catarsis” teatral pasó, cada uno vuelve a ser quien era: el hombre sentado en la primera fila se llama Eduardo De Laudano, maestro de actores mercedinos, actualmente Director de la Comedia Municipal, por la que tanto luchó. El ex alumno: Eduardo Grinovero.

Cuando maestro y alumno se funden en un estrecho abrazo De Laudano le dice:

¡Estuviste increíble! ¡Muy bien! ¡Muy Bien!

Grinovero sonríe complacido porque “su maestro”, aquél del que tanto aprendió, no sabe mentir. Está valorando su trabajo y él, mejor que nadie, sabe lo exigente que es.

Después llega el saludo y los comentarios a las actrices: Karina Ricchini – Sibyl - , Cecilia Alfonso – Rebeca – y la Directora de la obra: Luján Biaggini, con quienes departe, repasando distintos momentos de la pieza.

Más tarde, ubicados en el escenario, conversan animadamente, acerca de la pasión común que los une: El Teatro, siempre mágico, distinto y único, donde tanto se juega y tanto se entrega  Donde el actor está en riesgo a cada instante porque está solo frente a todo y todos.

Curiosamente esta noche es 17 de septiembre y en nuestro país se celebra el Día del Profesor. Seguramente Eduardo de Laudano no lo sabe, y Grinovero, tampoco, pero le ha hecho a su maestro el mejor regalo de su vida: una actuación memorable.

Y como esta noche parece que “Las Moiras”  (*)  quieren hacer travesuras, Grinovero, a su vez recibe otro regalo, no menos significativo: Cecilia Alfonso también fue su alumna y hoy comparte escenario con él, interpretando el papel de su hija, la tierna Rebeca

Noche mágica la de este 17 de septiembre, Día del Profesor, donde unos y otros se reencontraron haciendo cierta aquella frase que escribió en el siglo XIX William A. Ward.

“El maestro mediocre cuenta. El maestro corriente explica. El maestro bueno demuestra. El maestro excelente inspira”.

 

(*) Moira: palabra griega moira (μοῖρα)

Las Moiras son la personificación del Destino.

Visto 193 veces Modificado por última vez en Modificado por última vez en Septiembre 28 AM

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