El Embajador Argentino en el mundo:”Yo al blues le debo todo”

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Por Agustín Iribarne

El viernes a las 22 hs, nuestra ciudad tuvo el enorme orgullo de recibir en el Teatro Argentino a Gabriel Grätzer*, uno de los mayores representantes argentinos del blues, junto a la banda invitada local “Soul Shelter”. Se vivieron dos horas intensas recorriendo varios estilos de blues, y Gabriel profundizó el country blues e hizo un repaso y homenaje de grandes canciones y autores de música afroamericana, en interpretaciones de un nivel extraordinario, como suele dar el “Embajador Argentino de Blues en el mundo”.

La noche arrancaría con la gran potencia del blues eléctrico de la banda invitada local “Soul Shelter”, integrada por Enzo Siboldi en la voz, Gustavo Zoni y Fernando Ferrero en guitarras, Octavio Fiorelli en el bajo y Federico Mc Cormak en batería. Al estilo de un poderoso Down Town Blues de Chicago, rodaron 10 classic blues como teloneros en un espacio de tiempo de casi una hora, entre los cuales se cuentan “Three o´clock blues”, del legendario B. B. King, “My babe” del gran Willie Dixon, “I ´ll go crazy” del maestro James Brown, y “Feels like a rain” y “Let me love you baby” del icónico Buddy Guy, para instalar el blues en el aire del teatro, y dar pie al artista principal.

Como traído del delta del Río Mississippi en los años ´30, con el look, la voz y la esencia del  cowboy blusero que inhiere en él, zapatos blancos y camisa con broche, Gabriel Grätzer ingresó a la sala cantando acapella un grito de campo “Cornfield Holler”, y emitiendo un subido ioderling trasladándonos a otros tiempos con su talento. Acto seguido se sentaría en una banqueta y tomaría su guitarra para comenzar con una gran canción del ´27 escrita por Luke Jordan y versionada por Geeshie Wiley: “Pick poor Robin Clean”, en la que se evidenció el profundo vínculo que Grätzer tiene con este género.

A pesar de tener gripe hace 2 días, está acá y confiesa “el blues todo lo puede”, y agradece al público por haberlo “recibido tan calurosamente como ustedes lo hacen” mientras que marca el pulso con su pie izquierdo y enciende la noche con un clásico compuesto por Nappy Brown, reversionado por Ray Charles, “Night time is the right time” de 1957. Luego, continuaría homenajeando a Memphis Minnie, la primer mujer en cantar y tocar blues en guitarra, con su single “Black rat swing” en una gran ejecución; y subiría  un poco de tono y de tempo, al tocar un contry blues muy famoso de B.B. Fuller, “Rag Mama Rag”, que juega muy bien con la letra y la métrica, con una excelente técnica de fingerpicking o ragtime guitar, esto es, tocando con el dedo pulgar las notas graves y con sus dedos índice, medio y anular las notas agudas en simultáneo, tocando a la vez ritmo y melodías, como en los ragtimes en piano.

El sexto tema de la noche de Grätzer en Mercedes sería “Maggie Campbell blues” de Tommy Johnson, y seguiría con una canción popular estadounidense de origen anónimo, que Louis Armstrong hizo famosa en 1928, “St. James Infirmary blues” que narra –contó Gabriel – la historia de un hombre que le escribe esa canción a su mujer, la cual muere al no ser atendida en dicho centro médico por ser negra, lo que describe muy bien la opresión y discriminación que sufrieron los esclavos afroamericanos, que crearon el blues allá por los años ´20.

Para dar un pantallaso general de los distintos géneros relacionados con el blues, y para “mostrar una variedad de historias diferentes”, el “Embajador” tocaría una balada -género previo al blues que lo enriqueció mucho- popular que data del siglo XIX, “Make me a pillot on the floor”, y luego un bluegrass que no podía faltarle a semejante noche: “The Harbor of love”, de los Stanley Brothers, que aparece en su disco  “Por los Caminos del Gospel”(2015), que grabó con el coro de gospel “The Boulevard Gospel Singers” que dirige hace años, y que a su vez forma parte de la Escuela de Blues, que Grätzer fundó en el 2000.

Y para sorpresa de todos, llegando al clímax de la noche, este virtuoso músico soltó su guitarra por un momento y comenzó a cantar sin amplificación “I need another witness for my lord” y le propuso al público jugar a ser un coro de gospel, como era en aquel entonces en las iglesias, entre vecinos de la ciudad en la comunidad afroamericana, repitiendo “for my lord” mientras él cantaba los versos y jugaba a hacer melodías con su voz, generando una simbiósis profunda y haciendo cantar a los 80 presentes que compartían y admiraban su arte.

También presentó brevemente sus libros Blues por Región (2013) y Bien al Sur, historias del Blues en Argentina (2015) y contó la increíble anécdota de presentarlo en la Universidad de Oxford, Mississippi, y en la Blues Fundation de Memphis  –frente a los nietos de W. C. Handy, el “padre del blues”, el primero en denominarlo así – haciéndolo ingresar de forma permanente y siendo el primer libro sobre blues en español que lo logra, a la Biblioteca de Blues del Salón del Hall de la Fama del Blues, donde se guardan todas las joyas musicales y objetos relacionados del género (discos, libros, artículos, etc.) que la historia supo dar. Varios de los presentes los adquirirían a la salida y se los llevarían autografiados.

Anunciándo el final, invitó a los “Soul Shelter” para compartir el escenario en “Mean old train blues” de Leroy Carr, donde Grätzer se lucía ahora muy bien acompañado por la línea de bajo de Fiorelli y la base de Mc Cormak, e imponía su guitarra Washburn HB-35 con un filóso slide, y Gustavo Zoni fraseaba en cada espacio que la letra le permitía, para lograr un gran sonido de blues eléctrico en conjunto. Y se despediría con el clásico “Highway 49” – la primer canción de su disco “El blues lleva tiempo” (2013), de la cual grabó también un videoclip-, pero a pedido del público que aplaudía de pie, y pedía más, volvería para cerrar con “Gonna lay down my old guitar” de los pioneros de country The Delmore Brothers, dejando toda su música en nuestros oídos y corazones.

Periodista: ¿Cómo sentiste este show en Mercedes?

Gabriel Grätzer: “Cada espectáculo es nuevo, y Mercedes me recibió con los brazos abiertos, fue una gran experiencia. La hospitalidad, la curiosidad, la avidéz de la gente, no sólo por mi persona, sino por lo que tenía para ofrecerles en cuanto al blues, creo que hicieron una hermosa experiencia y espero que se repita”.

P: Reconociendo toda tu labor, no sólo en los libros que escribiste, sino el trabajo que haces como músico, con la Escuela de Blues, tu trabajo en artículos, las revistas que editas.. todo el esfuerzo que hacés por difundir el blues.. ¿Qué sentís que le debes a la cultura afroamericana?

GG:  “Yo al blues, digamos, uno esta trabajando, viviendo con una música que no es propia, uno la tomó prestada, tiene la responsabilidad de seguir difundiendo esta cultura, y hay que hacerlo siempre con los pies sobre la tierrra y con respeto. Y bueno, yo al blues le debo todo naturalmente, porque es basicamente lo que ocupa mi vida, así que le debo eterno agradecimiento”.

P: Pero para decirlo concretamente: ¿Qué significa el blues para vos?

GG: “Y todo… En lo personal, parte de mi vida, desde que tengo 13 años, y en lo cultural bueno, es la música que tenemos.. si escuchas Los Beatles, Queen, Pink Floyd, Led Zeppelin, el rock nacional… Sin el blues no tendríamos todo eso. Y el blues es una forma de vida, pero ante todo es la música que es la semilla, la raíz de casi todos los géneros contemporáneos. No existiria el rock nacional de ningun país por supuesto en cualquier idioma, ni el heavy metal, ni el pop, ni el rock, ni nada, practicamente, de no ser por el blues. Haciendo una retrospectiva de todos los géneros, uno terminaría siempre directa o indirectamente en el blues.  

Es necesario agradecer el esfuerzo y trabajo del periodista Hernan Rivero y su programa de radio “Llegaron los Blues” -ya que fue el nexo entre Grätzer y nuestra ciudad, y el promotor del evento-, a la Municipalidad de Mercedes, y a los sponsors que colaboraron: Colegio de Escribanos, Pizzería La Cuadra, Hotel Mercedes, FM Santa María, Farmacia Ascenso, Librería Chelén, Muebles El Molino, Corralón San josé, Piruca estudios de grabación, entre otros, ya que sin todos ellos no hubiese sido posible tener en nuestra ciudad a una persona tan importante para la difusión del blues y la cultura afroamericana, como es Gabriel Grätzer.

*Este gran músico, además de compositor y artista, se dedicó a la enseñanza, fundando en el año 2000 la Escuela de Blues –primera en su tipo en latinoamérica- en C.A.B.A. (Palermo)- y a la investigación de la música afroamericana, y la difundió a través de sus libros, notas y artículos y revistas –edita y escribe en Blues en su tinta y Notas Negras- con tanta pasión, esfuerzo y dedicación, que las actividades que realiza fueron declaradas de interés cultural por el ministerio de Educación y le valió el título de Embajador de Blues en el Mundo, por la cancillería Argentina en 2005. 

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