Llega el final de un ciclo polémico

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“Amor, Vol. II”, el ciclo de cine presentado en el Museo de Arte, cierra con un evento especial. Durante febrero se proyectaron películas de amor gay y la experiencia fue un éxito por sus adeptos y sus detractores. El 1º de marzo habrá música en vivo, charla debate y monólogos.

El próximo jueves 1 de mayo, el Museo de Arte de la Municipalidad de Mercedes culminará el ciclo de cine “Amor Vol. II” con un evento muy especial.

Desde las 20.30 y con entrada libre y gratuita, el equipo de trabajo diseñó un encuentro emotivo y de análisis para culminar el mes del amor donde se proyectaron películas cuyo denominador común fueron las relaciones entre personas del mismo sexo.

Por tal motivo, la cantante Natalia Zabala junto al guitarrista Emanuel Damele, estarán  cantando canciones de amor para adentrarnos en tema.

Luego, la actriz Rosina Karp se sumará para contar, con un inigualable estilo cómico y mordaz, su propia historia de vida en un monólogo de alto vuelo emotivo. La mercedina está de vuelta en la ciudad y compartirá junto a los presentes el trabajo que ideara hace unos meses en el marco del ciclo de charlas TEDx en Capital Federal.

Por último, la Lic. en Artes Combinadas y actual Directora de la Escuela de Arte nº2, Patricia Boffi, nos invitará a reflexionar sobre el sentimiento de amar a través de contundentes testimonios que integran la producción audiovisual “7mil Millones de Otros”, para luego debatir lo expuesto y encontrar un camino de resignificación del amor en la actualidad.

Con la invitación abierta a la comunidad y convencidos de aportar una nueva mirada ante el amor en la actualidad, el MAMM abre sus puertas el próximo jueves, desde las 20.30, a quienes quieran participar de un evento que, sin dudas, dará que hablar.

 

Soy Rosina, soy gay.

Se llama Rosina. Se está presentando. Está diciendo que es aduanera, actriz, independiente. El auditorio está colmado de almas diferentes entre sí. El fondo del escenario viste un telón rojo, limpio, suave y con carácter. Los espectadores están acompañados o solos, poco importa. Los hay rubios y altos.

Otros son profesionales y los que quedan ni si quiera saben si estudiar o qué. Muchos prefieren las ciencias exactas y otros tantos el arte.

Rosina aún está atravesando la introducción de su charla. Ahora dice que es gay. Los presentes se quedan dando vueltas en eso último que la protagonista dijo, aunque ella continúe con su exposición.

Es gay.

Gay. Gay. Gay. Gay.

Eso es lo que retumba en la caja de sentimientos de los que ahí están. Rosina observa y ve que algunas caras ya no son las mismas. Sabía que eso podía suceder. Lo supo cuando cinco minutos antes de subir al escenario recibió el mensaje de su mamá que ya estaba ubicada en la platea. “Éxitos, hija. Te amamos”, leyó y apagó el móvil con una sonrisa nerviosa pero decidida.

Cuando llegó el momento de darse a conocer, entendió que eso era lo que estaba esperando desde hacía un largo tiempo. Porque en la sociedad que le tocó en suerte, las manifestaciones públicas, las verdades incomprendidas, los sentimientos desconocidos, son aún reprobados por una mayoría cada vez menor. Por suerte.

Ya nada va a detenerla. Ya nadie. Entonces, sigue. 

A Rosina la han convocado para que cuente su historia de vida y su experiencia como integrante de esa “hermosa, enorme y valiente minoría que es la comunidad LGBT” (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans). Cuenta que es mercedina y que se fue de su ciudad natal, costumbrista, clásica y ortodoxa, siendo heterosexual.

Lejos quedó su paso por el grupo de teatro “Entretelones” que dirige Eduardo Grinovero y más lejos aún su entrañable Rosa, la vieja chusma que interpretó en “Universo vecinas” y que se disputaba el amor de “El Rolo” con su archienemiga, la Irma, encarnada por Cecilia Alfonso. También ha quedado lejos su escolaridad secundaria y los juegos de niños con sus dos hermanos.

Frente a un público que desconoce en su mayoría, cuenta que los años le dieron la oportunidad de saberse distinta a lo que fue, a redescubrirse, a quererse como verdaderamente es y que está enamorada de una mujer extraordinaria con la cual siente, vive y se comunica igual que cualquiera de los que ahí están, atónitos, tratando de colocarse en un lugar de entendimiento y tolerancia.

Rosina no ha llegado a la treintena de años y, sin embargo, pareciera pensar como si su recorrido marcara una distancia mucho mayor, cargada de obstáculos sorteados en buena hora. Por fin se siente tranquila, liviana y en paz. Se puede expresar en un mundo que juzga y actúa con violencia frente al amor entre personas del mismo sexo. Está contando que hace tres años convive con su novia y que tiene los mismos sueños que cualquier persona. Que piensa en casarse y tener hijos. Que desea una fiesta a lo grande, con música en vivo y comida y bebida. Lo mismo que cualquiera puede desear.

Ahí está, vestida de azulceleste, cuidadosamente maquillada y feliz. Ahí está, sin saber que en algunos meses será convocada por el equipo del Museo de Arte de la Municipalidad de Mercedes para que también en su ciudad pueda contar esta historia. Ahí está, Rosina, ignorando que el 1º de marzo a las 20.30, en el MAMM, será una de las oradoras que le dé un cierre criterioso al ciclo de cine de amor que programó para el mes de febrero el mismo Museo, con el común denominador de mostrar historias de amor homosexual y de transgénero.

Será ella la que intente redescubrirse en un terreno conocido y desconocido a la vez. El mismo terreno que la vio irse con 18 años y que una década después, tiene la oportunidad de recibirla siendo ella misma, la de hoy. Para intentar modificar ese extrañamiento tan particular que siente una parte de la sociedad cada vez que se les habla de homosexualidad y otras yerbas. Para que, en persona, pueda ayudar a entender que la libertad también pasa por el corazón y que el amor no sabe de imposibles. Esté quien esté. Digan lo que digan.

Ahí está Rosina, terminando su exposición, contándole al mundo que es mercedina, hija de Marcos y Alejandra, aduanera y actriz. Y gay.

La misma Rosina que ahora está siendo aplaudida por un auditorio colmado de almas que, por culpa de la protagonista, ya no son las mismas que antes.

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