El joven piloto suipachense Dante Rubiera Hainze fue protagonista en la primera fecha del TC Pista Mouras en el trazado platense. Lo venía haciendo en la Fórmula 3 y debutó en esta categoría asombrando a todos con gran registro en la clasificación quedándose con la pole y la única serie en la mañana del domingo, sacándole 8 segundos a su inmediato perseguidor.

Al mediodía se largó la final que dominó hasta la vuelta 9 de las 16 pactadas donde una falla mecánica lo relegó al octavo puesto, pudo superarla con la ayuda de Emiliano Spataro desde boxes por el comunicador y con el gran potencial de su auto recuperó terreno finalizando en la quinta posición.

Su padre Pablo, con sabor agridulce por el resultado final ya que ganaba con comodidad la final tras dos impecables largadas (la segunda tras ingreso del pace car) nos dejó sus sensaciones de un finde inolvidable.

“Obviamente que hubiese preferido que todo salga bien como venía y haber terminado un debut soñado, impensado, difícil y haberlo logrado, pero bueno, fue muchísimo lo que Dante pudo hacer, nos dejó a todos asombrados. Manejó con una tranquilidad, aplicó todo lo que un profesor de la experiencia de Emiliano Spataro,  se adelantó a cada situación, que haga lo que tenía que hacer y que vaya por donde hay que ir. Son una cantidad de cosas. Es sorprendente la manera que él lo trabaja, lo vive y lo hace y le transmitió todo este fin de semana todos los conocimientos para hacer los resultados que Dante tuvo, no es solo mérito de él como piloto, sino del conjunto. Y Emiliano tuvo mucho que ver con la experiencia, su conocimiento y los resultados se vieron en pista”.

Cuando era total dueño y dominador de la carrera, la desazón. “Y después lo que pasó en la final fue la inexperiencia de Dante, por ahí perdió la tranquilidad, no pudo encontrar las perillas, no pudo resolver rápido, perdió muchas posiciones y bueno y después quedaba poco de la carrera y y no pudo recuperarse, pero bueno, es aprendizaje, un golpe terrible, pero eso enseña mucho. Yo por ahí tenía la radio puesta, entonces estaba escuchando todo lo que pasaba y bueno, toda la amargura. Cuando terminé la carrera ya se me había pasado porque, bueno, ya está, ya sabemos, son fierros, pasa, le pasa a los mejores. Así que bueno, sucedió lo que sucedió, pero estamos, yo estoy muy contento y Dante también. Dante también lo está viviendo de una manera muy linda, él se tenía mucha confianza, él me dijo, «Yo puedo, eh, voy a estar bien». Y bueno, a veces uno como papá los superan las ganas y esto es otra cosa totalmente diferente al otro auto”.