El experimentado portero local representará al país con “Guerreros de Rosario” en la cita más importante de la disciplina, a desarrollarse en San Pablo durante febrero. En un íntimo testimonio, repasó su trayectoria, las «picardías» bajo los tres palos y la resiliencia que lo llevó de pensar que no atajaría más tras su accidente en 2009 a defender hoy la bandera argentina.
El deporte mercedino vuelve a posicionarse en lo más alto del escenario internacional. Damián Defelippe, arquero de trayectoria en el ámbito local, ha sido convocado para formar parte de la delegación de “Guerreros de Rosario”, uno de los dos clubes que llevará la bandera argentina a la Copa Libertadores de Fútbol para Amputados 2026. El torneo, que tendrá como sede la ciudad de San Pablo, Brasil, se disputará durante una semana intensiva en el mes de febrero, reuniendo a 18 equipos de la región, incluyendo representantes de Brasil, Chile, Colombia y Uruguay.
En una nota a Protagonistas en su segunda casa, el Club Mercedes, el popular “Pulga” abrió su corazón sobre el suceso que cambió su vida: el 7 de mayo de 2009. Mientras trabajaba en Comsergas, una cadena de transporte de garrafas atrapó su brazo, provocando la pérdida de su extremidad superior desde el codo. «De la fábrica al hospital le venía diciendo a mi viejo que no podía atajar más», recordó con emoción, destacando que su padre fue su gran sostén y espejo en el puesto.
Sin embargo, su pasión pudo más que la adversidad. Tras pasar por clubes como Ateneo, Defensores, Flandria y Club Mercedes en el fútbol convencional, encontró en el fútbol para amputados una nueva oportunidad. Según explican las fuentes, en esta disciplina los arqueros deben presentar precisamente una amputación o malformación en sus miembros superiores, mientras que los jugadores de campo se desplazan con bastones canadienses.
Estrategia y «picardías» en el arco
Defelippe no solo aporta seguridad, sino también la experiencia de quien conoce los secretos del puesto. Confesó sus tácticas para los penales: «Yo le regalo mucho el palo donde tengo el brazo… ellos creen que te van a patear donde te falta, entonces me paro más sobre ese lado y cuando patean voy a buscarla». También recordó cómo, durante años, utilizó una salida de arco levantando la pelota para que un compañero se la devolviera de cabeza, una jugada que finalmente le terminaron prohibiendo por la ventaja que generaba.
A pesar del alto nivel competitivo, el arquero subrayó que la participación es fruto de un esfuerzo enorme. La disciplina no cuenta con el apoyo económico de la AFA, sino que se rige bajo la Federación Argentina de Fútbol para Amputados (FAFA) y la Federación Mundial (WAFA). «Es todo a pulmón, como lo venimos haciendo hace años», señaló quien actualmente también entrena a los arqueros de la Primera C y categorías infantiles del Club Mercedes.
La delegación de “Guerreros de Rosario”, dirigida por Cristian Gabriel Buschiazzo, viajará con un plantel de 15 jugadores de élite, compartiendo la representación argentina con Talleres de Córdoba.
Para Defelippe, esta Libertadores – que originalmente iba a ser en 2025 y se postergó por organización – representa «quemar los últimos cartuchos» con la ilusión de traer la copa a Mercedes y seguir fomentando la inclusión real a través del alto rendimiento.








