(De la redacción)

Desde el pasado viernes todo volvió a la normalidad en términos de conducción institucional. Casi como dice Serrat en una de sus canciones, cada uno volvió a su función, aunque contradiciéndolo, ninguno olvidó quién era cada cual.

Todos respetaron con mucho celo el lugar que ocuparon, es decir la concejal y presidenta del HCD Mariana San Martín su función de intendenta interina y Aída Laporta su paso por la presidencia del cuerpo. A punto tal que la propia edil del radicalismo nos decía cuando fuimos a entrevistarla que no quería sentarse en el sillón de la Presidencia por respeto a Mariana (San Martín).

Sin embargo, el mes de interinatos y licencias nos puede dejar algunos análisis por hacer, algunas cuestiones por observar. De hecho, lo haremos. Especialmente de cara a lo que viene en términos de definiciones políticas. Debe quedar claro que con las leyes vigentes, Ustarroz estaría impedido de volver a presentarse como candidato a intendente.

A nadie escapa que, en el Municipio, en la estructura política del oficialismo, nadie discute en la actualidad el liderazgo de Juan Ignacio Ustarroz. Recientemente y en los umbrales del cierre de listas para la definición de las autoridades del PJ, el propio Juan Pablo López, actual mandamás del peronismo local, sostuvo que Juani debía ser el nuevo capitán del barco.

A la hora de argumentar esgrimió la experiencia, capacidad de construir consensos, compromiso con el pueblo que lo eligió y su visión integral de la realidad. Nadie dijo lo contrario, es decir nadie lo contradijo. No porque López tenga la verdad revelada, sino porque hay una sintonía generalizada en ese aspecto.

Pero no es un detalle menor que cuando se definen listas para cargos electivos, tanto sea ejecutivos como legislativos, la definición de los primeros candidatos, también son señales inequívocas de quienes son al menos, las personas o dirigentes, en los que más confía un conductor. En el 2023 Ustarroz consideró que debía ser Mariana San Martín su reemplazante en caso de licencia para ocupar el interinato. En el 2025 decidió que era Santiago Altube el hombre fuerte de sus filas.

Mensajes claros hacia el resto del frente de unidad conformado sobre las chances futuras que ambos podrían llegar a tener en una casi segura sucesión en el 2027. Esa cuestión no cierra por completo la nómina. Puede haber otras responsabilidades delegadas a funcionarios en puestos claves que tengan un mensaje similar. Solo habrá que saber mirar. Pues los “bienintencionados” de pelear por ese espacio, no serían solo dos.

Este semanario ha realizado consultas a diferentes figuras políticas del oficialismo y son cuanto menos cinco los que respondieron afirmativamente sobre el interés que les despierta. Pero son conscientes que salir a exponerse sin “banca” o de manera anticipada, puede jugar en contra de sus estrategias.

Por eso nos quedamos en principio con San Martín y Altube. Mariana ya ha ocupado en mas de una ocasión ese interinato. Claro que no la toma por sorpresa, pues apenas fue invitada a ser parte de aquella lista del 23 supo que su primer lugar tenía ese condimento. “No me siento incómoda, te vas preparando con el paso del tiempo”, asegura la concejal que estará volviendo a la presidencia del HCD.

San Martín sabe que cuando se juega ese papel, hay que trabajar codo a codo con los funcionarios, pero también hay momentos donde deben tomarse decisiones, dar muestras de carácter para que no parezca que se llega con una “muda de ropa” para pasar unos días y después regresar sin haber dejado una mínima huella. En ese sentido buscó marcar esa condición.

La problemática de los cruces ferroviarios fue el disparador. Desde el Municipio salió una carta documento, realizada en conjunto con la Secretaría de Gobierno, intimando a un ente nacional para que se ocupe de dar soluciones a un problema. Fue la intendenta interina quien la motorizó más allá que los medios de la región señalen al Municipio y hasta al propio Ustarroz como gestores de la iniciativa.

“Creo que, en el afán de ganar puntos a favor, Mariana avanzó algunos casilleros con esa decisión. Fue una muestra de carácter y decisión más allá que todo se hace de manera consensuada”, confió una fuente cercana al Ejecutivo.

Pero también dejó en claro que Mariana San Martín es orgánica. “No se manda sola”, agregó. Hasta resulta cuidadosa en sus expresiones. Hace algunos días, entrevistada por Radio Meridiano, reconoció que no es la única que podría suceder a Ustarroz, “hay otros compañeros, yo estaré ahí apoyando a quien le toque”, sentenció.

Por cierto, durante el interinato, el área de Comunicación se ocupó de mostrarla, no de ocultarla. Esa consideración también puede ser vista como una señal. Si bien ha sucedido con otros intendentes interinos, no deja de ser un dato de la realidad. Mariana visitó las escuelas de verano, Mariana estuvo en un dispositivo de salud, Mariana se reunió con los clubes de jubilados, Mariana, Mariana, Mariana.

En política hay exposición, muchas veces deliberada para obtener las propias mediciones o reacciones. Cada paso tiene un propósito, un motivo, son pocos los acontecimientos que suceden al azar en esa materia. No se descarta que también se haya estado haciendo este ejercicio para tener en cuenta en cualquier decisión futura.

Sin embargo, Santiago Altube no sale de la cumbre de ese ranking de sucesión por esto que hemos dicho antes. No sería la primera vez que decidan que alguien “se lleve la marca” para evitar el desgaste. Pues no solo fue ungido con la primera candidatura a concejal de aquella elección del 25 que resultó victoriosa, sino que también se lo empoderó con la presidencia de bloque.

En el caso del conflicto con el tema ferrocarriles llegó con algo de “delay”. Sus expresiones para cuestionar el proyecto libertario se hicieron públicas días después que otro concejal asumiera el papel contestatario. Vaya a saber si era porque no estaba en Mercedes, pero cuando tuvieron que dar el primer golpe, el oficialismo ubicó en el primer vagón a Julián Inzaurgarat.

De ningún modo le resta puntos o le hace retroceder los casilleros que supuestamente San Martín avanzó. Sí quedó claro que, si hay intenciones también de ponerlo en el camino de la sucesión, era necesaria su expresión, su presencia y su impronta.

En ese punto que todos vuelven a sus funciones, este lunes encontrará a San Martín en la Presidencia del Legislativo y a Altube en la del bloque, con un año parlamentario por delante y con diferentes caracterizaciones. Mariana debe ser la constructora de consensos, la que defienda la gestión, pero desde la concordia con la oposición y la “muñeca” de autoridad eficiente. En cambio, Altube tendrá otro rol y es de una potencial conflictividad con las demás bancadas. Porque su postura debe ser contestataria, confrontativa, pero a la vez eficaz. Lo dicho no es más que una definición de roles, no la conclusión de un resultado.

La discusión sobre la sucesión aún no está en alerta roja, más bien se está decantando. Puede que en esta ocasión hayan existido señales bastante más claras respecto de lo que puede avecinarse. Estamos en febrero del 2026 para imaginar el horizonte 2027. Cualquier pieza que pueda moverse puede cambiar el escenario, puede modificar el tablero, aunque el actual es bastante parecido al que acabamos de describir.