El Senado de la Nación otorgó media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, es decir que fue aprobado por una de las dos cámaras del Congreso. Para convertirse en ley deberá ser debatida y aprobada también por la Cámara de Diputados. La iniciativa modifica aspectos centrales de la normativa sancionada en 2010, considerada una de las principales herramientas de protección ambiental en zonas cordilleranas.

Según marcan medios especializados, el eje del proyecto apunta a redefinir el alcance de las áreas protegidas. La legislación actual prohíbe actividades extractivas – como minería o explotación hidrocarburífera – tanto sobre glaciares como en amplias zonas periglaciares, consideradas reservas estratégicas de agua.

La reforma introduce tres cambios principales: Reducción del área protegida: ya no toda zona periglaciar quedaría automáticamente bajo resguardo, sino únicamente aquellas que demuestren una función hídrica específica. Mayor autonomía provincial: las provincias pasarían a tener más facultades para determinar qué territorios proteger y cuáles habilitar para actividades productivas. Posible avance de proyectos mineros: redefinir los límites ambientales podría permitir el desarrollo de iniciativas actualmente restringidas.

Mientras gobernadores y sectores productivos sostienen que la normativa vigente limita inversiones millonarias y retrasa proyectos capaces de generar empleo y divisas, las organizaciones ambientalistas y parte de la comunidad científica advierten que los glaciares funcionan como reservas naturales de agua dulce y reguladores hídricos en regiones áridas. Según esta mirada, reducir las áreas protegidas podría afectar el abastecimiento futuro de agua para consumo humano, agricultura y producción regional, además de aumentar riesgos de contaminación.

Por cierto, la propuesta tuvo tres decenas de votos negativos, entre ellos el senador mercedino Eduardo “Wado” de Pedro. “Votamos en contra de la modificación a la Ley de Glaciares, porque tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro ambiente y nuestro país. No podemos dejarle a nuestros hijos, nietos y futuras generaciones una Argentina sin agua”, dijo.

Para el legislador los glaciares son la fuente esencial de los ríos que corren por nuestras provincias. Son parte de un ecosistema que ayuda a mitigar el cambio climático y del que depende la vida humana y la producción de millones de familias argentinas.

“La Ley de Glaciares es un freno al instinto depredador de algunas multinacionales que con tal de maximizar ganancias son capaces de destruir el ambiente de toda la Argentina. No es cierto que impida el desarrollo de la minería: entre 2015 y 2025, las exportaciones mineras se cuadruplicaron respecto a los diez años previos a su sanción”, agregó.

El senador De Pedro aseguró que los glaciares representan apenas el 1 % de la superficie cordillerana, “pero afectarlos implicaría un daño ambiental irreversible. Queremos industria y desarrollo sustentable en la Argentina, pero sin hipotecar el futuro de las y los argentinos. Cuidar el agua es cuidar la vida”, concluyó.