Los prestadores de PAMI en buena parte de la provincia de Buenos Aires, vienen observando retrasos en los pagos que derivan en inconvenientes para las prestaciones. Mercedes no es la excepción y si bien no hubo reclamos institucionales como si ha sucedido en otros casos, las consecuencias las deben soportar los afiliados en medio de un silencio preocupante.
Es cierto que existe una diferencia en el modo de contratación. El Instituto de Jubilados y Pensionados hace convenios con instituciones de mayor nivel de atención como clínicas o sanatorios, y registra acuerdos con prestadores de manera privada, no con los colegios. De allí que puede entenderse esa anomia.
Sin embargo, algunos profesionales ya le han marcado los tiempos a los afiliados a la obra social. Un jubilado solicitó un turno a su médico y recibió como respuesta este mensaje: “Nos encontramos por ahora imposibilitados de dar turnos por falta de pago de la obra social. Escríbame la semana que viene”.
En otro caso del que tomó conocimiento Protagonistas, se hizo saber que debido a la falta de pago del PAMI, se le estaría cobrando una suma de dinero en efectivo para dar el turno. “Esta es una situación no deseada y previa a dejar de ser prestador a menos que se regularice la cadena de pagos. Si usted cree que mi atención merece reconocimiento, sabrá entender la posición en la que PAMI me ha puesto”, respondió otro profesional.
Los casos se repiten y la situación se agrava. Estos son problemas reales, los cuales deberían ser atendidos especialmente por quienes son representantes del pueblo, independientemente de quien sea el responsable de esta agónica situación prestacional.
En la ciudad de Olavarría por caso, los médicos que atienden la obra social nacional presentaron una nota al Concejo Deliberante. La misma les advierte a los ediles sobre una situación que califican tan critica como insostenible.
“PAMI mantiene una deuda crónica y plazos de pago ampliamente vencidos con los médicos de la ciudad, lo que compromete el funcionamiento de los consultorios y el sostenimiento de la actividad”, dice el escrito que además advierte que se pone en riesgo inminente la continuidad de la atención médica de miles de adultos mayores de esa localidad.
Los inconvenientes no solo están en los médicos de cabecera sino en los especialistas como pueden ser cardiólogos o los oftalmólogos, por mencionar algunas de ellas. También se habla de inconvenientes en farmacias, hecho que agrava aun más el escenario pues se podrían quedar sin provisión de medicamentos. “Sólo a las farmacias bonaerenses el PAMI les debe unos $5000 millones”, aseguraron desde el Colegio provincial de farmacéuticos.
Los inconvenientes se dan con visibilidad también en Mar del Plata, en Junín, y en otras localidades que buscan adoptar medidas que puedan revertir el panorama. En Mercedes sucede lo mismo porque el problema es general. Según fuentes cercanas al instituto, hasta el día viernes seguían sin regularizarse situaciones de pago a los prestadores, lo que profundiza esta problemática que ya tiene consecuencias directas para los profesionales, pero mucho más para los abuelos que deben soportar más situaciones complejas a las que ya vienen afrontando hace largos meses.








