En una emotiva ceremonia fue consagrado sacerdote el Suipachense Manuel Asenzo y muchas familias de Suipacha lo acompañaron en esta trascendental ceremonia presidida por el Arzobispo Diocesano.

Con el lema «Señor, tú lo sabes todo, sabes que te amo», la ordenación llegó luego de completar su formación en el seminario Santo Cura de Ars, de Mercedes. Luego de la misa concelebrada hubo una reunión de confraternidad en el Ateneo lujanense. Manuel dio su primera misa en la Basílica luego a las 19 y al día siguiente la vespertina en su querida parroquia de Suipacha, Ntra Sra del Rosario, donde recibió el amor de su ciudad en una Iglesia repleta. Luego de la celebración eucarística, la fiesta continuó de una manera muy propia del espíritu comunitario del pueblo: habrá una cena a la canasta y una guitarreada para seguir compartiendo esta gran alegría.

El llamado de la Virgen

Manuel tuvo su conversión a los 23 años, cuando atravesaba «un vacío profundo» y al asistir a Misa sintió «el llamado de la Virgen», relató en una entrevista con AICA. Allí comenzó un camino de conversión «tratando de estar cerca de Jesús, de la mano de la Virgen, intentando buscar la voluntad de Dios en mi vida», detalló.

Poco a poco, su fe fue creciendo y encontró una manera de expresarla: la música. Así comenzó su trayectoria como cantautor católico, y hasta publicó su propio disco, «Una nueva partida». Canciones a la Virgen, al Santo Cura Brochero, a María Magdalena, al Negrito Manuel, a la Venerable Madre Leonor Maturana, forman parte de sus piezas más conocidas, junto a muchas otras que en sus letras reflejan lo que su corazón iba sintiendo en el encuentro con Cristo.

Poco a poco, Manuel fue descubriendo que la misión que Dios tenía preparada para él era otra, y respondiendo a ese llamado, en 2020 comenzó su camino al sacerdocio. Su comunidad de origen, la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Suipacha, recuerda aún la multitudinaria despedida cuando partió para iniciar su formación en el seminario, con la incertidumbre de lo nuevo, pero con la certeza del «sí» que ya habitaba en su corazón.

Justo un año atrás el 21 de marzo de  marzo de 2025, Manuel recibió en Chivilcoy su ordenación diaconal, etapa previa al sacerdocio, y ahora se prepara para el momento más importante: la tan esperada ordenación.

«Dios también te prepara a través de las personas con las que compartís la vida, en los diálogos, en los encuentros en el santuario, todo parece cobrar otro sentido», reflexiona.

La Cuaresma le ha dado también un contexto para contemplar más profundamente el misterio de la cruz y el amor de Cristo, afirma. «Lo que vengo experimentando es el darse por amor a Dios en los hermanos, buscar ser otro Cristo que camina, ser puente entre Dios y los hombres».

Para él, son días de «mucho gozo, paz e intensidad espiritual».

Manuel  vuelve a pedir algo sencillo pero profundo: oración. «Me sigo encomendando a las oraciones de todos, pidiéndole a Dios poder dejar que mi corazón se configure al suyo. Para que quien se encuentre conmigo pueda encontrarse con el Señor. Que yo disminuya para que Él crezca, para que el amor de Dios se siga derramando en los corazones».