Hace algunos años que los hijos de los Veteranos de Guerra vienen participando activamente de los actos y actividades que ellos desarrollan en nuestra ciudad. Si bien cada uno tiene su mirada y su perspectiva del conflicto y lo que siguió hasta la actualidad, el denominador común Malvinas los lleva a seguir defendiendo la idea de malvinizar como una bandera inclaudicable en honor a sus padres.

Ese es un aspecto general obvio, pues en la intimidad de cada familia también cumplen roles muy relevantes, el de acompañar, proteger y respetar a esos hombres que cuando apenas tenían un puñado de años fueron a defender la soberanía nacional en evidente inferioridad de condiciones ante el invasor inglés.

Los Veteranos de Guerra siguen dando testimonio vivo y presente de la infausta guerra, pero sus hijos también tienen muchas cosas para contar. En esta oportunidad ellos sumaron algo de música, canciones y composiciones alusivas a la fecha. Sumaron otra vez presencia y se sumaron al reconocimiento de toda una comunidad. Eran sus padres los que estaban siendo homenajeados, eran sus padres los que habían estado en aquellos días aciagos de 1982 en el Atlántico Sur.

Antonella Lossi (hija del veterano Guillermo Lossi), fue la encargada de dar lectura durante el acto a unas breves líneas para presentar a los artistas (ver nota aparte). Allí, frente al público se mostró firme, sin titubeos. Pero cuando Protagonistas le preguntó qué significaba ser la hija de un héroe de Malvinas respondió, “es un montón… pero no voy a poder hablar más que esto”. La emoción surge pues no está refiriendo a cualquier veterano, está por hablar de su padre.

Pero en esa intención de que alguien pueda ampliar ese concepto, no duda un instante en convocar a Delfina Castro, quien, sí se dispone a mantener una charla periodística sin demasiadas etiquetas, lo que la convierte en una charla coloquial y muy sincera.

Delfina es una de las tres hijas (“la del medio”), de uno de nuestros excombatientes: Walter Castro. “Ser hija de un Veterano de Guerra es un orgullo inmenso, es muy difícil de describir en realidad, uno entiende lo que pasó de lo poco que sabemos, pero no tenemos la posibilidad muchos hijos, de tener el relato propio de nuestro padre, porque son cosas difíciles de poner en palabras y de recordar, pero con mucho respeto y orgullo podemos decir que nuestro papá estuvo ahí defendiendo a la patria en nombre de todos los argentinos… es algo muy hermoso”.

Delfina confiesa que en su casa mucho no se habló de Malvinas, “aunque mi papá vive por Malvinas, dedicó toda su vida a no perder su vivencia y estar presente en la causa todos los días… todos los días va al centro de veteranos, todos los días está haciendo algo por el centro, por sus compañeros… Cuando yo era chica recuerdo que tenían un apoyo psicológico de Carlitos, fueron buenos tiempos para ellos, lo recuerdo como un buen momento… Y a medida que pasan los años siento que es más importante que estemos presentes junto a ellos, porque cuando pasan los años uno se pone más sensible a un montón de cuestiones… Y no solamente estar presentes, sino a no olvidar, porque es algo que nos involucra a todos. Ellos lo viven todos los días. Siempre acompañar, tomarnos el tiempo de estar, de abrazar y de respetar sus silencios, en casa se acompañó, nunca se preguntó”, añade.

Recuerda que una vez en una sobremesa, Walter habló muy poquito sobre el tema, “y yo me atreví a poner la nota de voz para tener ese recuerdo, de esa historia… siempre uno tiene ganas de escuchar, pero también de respetar su silencio, porque muchas veces ellos mismos quieren respetar el dolor de otras familias y no revivir esos momentos. Pero ojalá que en algunos lugares puedan quedar grabados para que en un futuro y cuando yo tenga hijos, puedan escucharlo sus nietos, saber lo que hizo su abuelo por nuestro país”.

A Delfina no le incomoda, al contrario, le gusta decir que su papá fue a Malvinas, “hace dos años escuché un podcast de un veterano que se animó a contar muchas cosas que uno no tiene presente, pero en casa, cuando llega la hora del almuerzo o la cena y sobra comida, mi papá rezongaba… cuando pasás hambre o frío… decía no te quejes del frío… Yo me siento muy orgullosa, cuando mi papá quiera hablar lo hará y si no quiere hacerlo siempre lo vamos a respetar”.

Walter es uno de los que va a establecimientos educativos a brindar charlas con otros veteranos, pero no son esas charlas que esperan algún día en la intimidad de su hogar. Delfina lo entiende y lo respeta, “creo que no es lo mismo hablar con su familia, son otras emociones, no tengo dudas que algún día pasará… Nosotros queremos estar presentes siempre”.

Delfina no conoce Malvinas. A ella le gustaría hacerlo, aunque no está tan segura si sería oportuno viajar con su padre. Para algunos excombatientes esa posibilidad de visitar lo que fue el escenario de la guerra, implica cerrar una etapa, pero Delfina Castro no lo ve de esa manera. “No creo que sea una etapa que se cierre, él vive por Malvinas, él cada vez se involucra más, en el día a día… mi papá es Malvinas, estar presente todos los días y no solo en las fechas especiales… Igual ojalá todos se sigan sumando cada año, apoyando desde donde podamos, y el abrazo a ellos que es muy gratificante para los veteranos y es gratis… (sonríe)”, destaca como cierre de la charla.

Malvinas es una causa en todo sentido y en distintos ámbitos. Desde diplomáticos hasta sociales para con los excombatientes. Los hijos de los veteranos van aceptando el legado de luchar para que nunca el olvido sea una posibilidad, lo entienden como la batalla que a ellos les toca librar, y en Mercedes lo están haciendo.