Predecir el futuro es algo que la historia de la humanidad no ha conseguido. Claro que en muchas ocasiones cualquiera puede realizar apreciaciones de tono apocalíptico sin que se le reclame nada o reciba una reprimenda años después cuando todos lo hayan olvidado o aquella cuestión aparezca difusa.
Como siempre, existen algunas excepciones, pero eso no tiene que ver con los hechos fortuitos, azarosos o extraordinarios sino con la planificación; el diseño del futuro se imagina y proyecta, más la interpretación de la actualidad y lo que ella demanda.
Por ese camino marcha nuestra historia que ya ha superado las tres décadas y media y aunque nos declaren en el último tramo de esa historia especialmente por el formato papel, vendrá ese tiempo en que será necesario barajar y dar de nuevo para no sucumbir en el intento.
Un 14 de Mayo de 1990 nacía Protagonistas. Hace 36 años. Sí, en los 90, en tiempos donde las cosas no eran fáciles, si alguna vez lo fueron en todo este tiempo. ¿Qué no les hemos contado de nuestra historia? De aquellos comienzos con una máquina de escribir en la que había que esperar el turno para poder sentarse a escribir, de aquellas máquinas que hoy pueden ser parte de un museo para imprimir cada edición, de ese desafío que significaba emprender un camino en el que solo había espacio para crecer y dependía de nuestro esfuerzo y sacrificio.
Nuestra historia no es diferente a la de otros tantos. Porque en cada comienzo siempre existen las certezas, la incertidumbre, el presente demandante, el futuro incierto y hasta el temor al fracaso. Pero había algo que estaba bien presente y era la determinación para afrontar cada escollo que pudiera ponerse en el camino.
Por eso en alguno de esos momentos de nuestra historia supimos reconvertirnos, una y otra vez. Interpretar el escenario y obrar en consecuencia. Sin fórmulas mágicas, con ingenio, con imaginación, con aciertos y errores, pero con la mirada al frente sin titubeos.
Hace ya muchos años que se gastan muchas palabras intentando definir los tiempos de supervivencia de los diarios o periódicos de papel en medio de la fascinante y dinámica era digital. Pero aún existen hábitos culturales que están amarrados especialmente en los pueblos del interior.
Aún existen aquellos que siguen deseando la experiencia de la lectura física, aún hay confianza en los contenidos que generamos cada semana, aún nos siguen eligiendo cada lunes. Estaríamos faltando a la verdad si no admitimos que son menos los que lo hacen respecto de nuestras mejores épocas, pero allí están los que “resisten” junto a nosotros. Porque las redes sociales, que llegaron para quedarse, también se han convertido en una fuente de información, pero han entrado en un laberinto donde se hace complejo determinar la credibilidad de sus contenidos.
Protagonistas mantiene esa idea de informar sobre lo que sucede en la geografía que habitamos, que incide en nuestras vidas y define nuestra identidad. Es posible que eso esté vinculado al arraigo que cada uno de sus integrantes tiene en la comunidad mercedina. Por eso nuestro sistema de impresión, la cantidad de páginas o el diseño, puede ir cambiando con el tiempo, pero lo que no cambia es nuestro ADN. Sigue siendo aquel de los años 90.
A todos esos cambios que pasan por la evolución propia de nuestros tiempos no podemos tacharle los procesos económicos y las crisis cíclicas que hemos vivido a lo largo de estos 36 años. Ninguna ha podido vencernos y eso también es un mérito, que no solo incluye a quienes damos vida a este semanario sino a quienes, de manera silenciosa y comprometida, permiten que podamos seguir transitando el camino juntos.
En tiempos de dificultades es común escuchar ante un aniversario social o empresarial, que no hay mucho para festejar. Lamentamos decirles que de nuestra parte estamos en condiciones de soslayar esa afirmación. Si nacimos hace 36 años, pasamos por todos los climas, esquivamos las tempestades y seguimos viendo salir el sol, está claro que este 14 de mayo es para nosotros un día de pleno festejo, un día para celebrar logros y para seguir pensando en lo que viene. Porque vale la pena seguir el camino que como decía el “trovador” tendrá sillas peligrosas que lo inviten a parar… Esa posibilidad no aparece en nuestros planes y ni en nuestro manual.








