Alrededor de 50 niños y jóvenes presentaron su nuevo repertorio y estrenaron un proyecto de ensamble autogestionado, marcando el cierre del primer cuatrimestre bajo la nueva dirección musical.
El pasado miércoles 8 de julio, el Teatro Argentino «Julio César Gioscio» fue el escenario de una jornada musical de gran valor comunitario y formativo. La Orquesta Escuela de Mercedes llevó a cabo su concierto de cierre del primer cuatrimestre, una esperada muestra de mitad de año que reunió a familiares, amigos y vecinos de la ciudad para compartir un grato momento de música en vivo.
El evento sirvió como marco formal para consolidar el trabajo de los cerca de 50 alumnos – de entre 6 y 18 años – que integran las filas de la institución, ejecutando un orgánico compuesto por violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, clarinetes y guitarras.
La propuesta artística de este ciclo lectivo estuvo fuertemente marcada por el trabajo de Juan Cuella, el nuevo director musical de la orquesta, quien asumió el cargo en noviembre de 2025. Para este período, la dirección se trazó como objetivo central un trabajo progresivo en dificultad, diseñado especialmente para lograr una integración fluida de los alumnos ingresantes de este año.
Bajo esta premisa pedagógica, la orquesta principal interpretó un exigente programa que incluyó fragmentos de la célebre Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák, seguidos por las obras Cosax, Impulso, la canción andina La flor de la cantuta y, como cierre de la sección formal, la chacarera anónima Ay, sí che.
Una de las grandes novedades de la velada fue la presentación del nuevo proyecto de ensamble. En esta modalidad, los alumnos más avanzados trabajan de manera autónoma, sin la guía directa de los profesores. Bajo este concepto, se autoconvocan y seleccionan su propio repertorio. Para esta ocasión, los jóvenes músicos decidieron reinterpretar de manera independiente piezas tradicionales que ya venían madurando de años anteriores.
Detrás de la fluidez del espectáculo hubo una rigurosa preparación técnica. Manuel Maturo, músico y profesor de la Orquesta Escuela, destacó la importancia de la ambientación previa:
«Nosotros hacemos un ensayo previo al show para conocer bien el lugar», explicó el docente, haciendo hincapié en la necesidad de que los chicos se familiaricen con la acústica y dimensiones del escenario.
El éxito organizativo de la jornada se debió también al trabajo coordinado entre la institución y las autoridades locales. Tanto el equipo técnico del Teatro Argentino como la Dirección de Cultura colaboraron de forma coordinada, asegurando que todos los aspectos técnicos e institucionales se desarrollaran a la perfección.
El concierto concluyó en un clima de profunda satisfacción colectiva, visible tanto en la emoción de las familias presentes como en el orgullo del cuerpo docente. Más allá del indudable crecimiento técnico demostrado sobre el escenario, la velada reafirmó el rol de la Orquesta Escuela de Mercedes no solo como un espacio de formación académica, sino como un proyecto social clave. A través de la música, el compañerismo y el fomento de la autonomía juvenil, la institución ratificó su compromiso con el desarrollo cultural de la ciudad, despidiendo la primera mitad del año con la promesa de seguir ampliando sus horizontes artísticos.








