Un consejo popular indica que siempre, a la hora de hacer un acuerdo o firmar un contrato siempre es conveniente leer la letra chica, precisamente porque en ese detalle se esconden las condiciones reales de lo que puede suceder.

De allí que accedimos precisamente a la letra pequeña relacionada con el anuncio de los $ 74.997,44 millones para la Travesía Urbana de la Ruta Nacional N° 5 en Mercedes. Puesto que adquiere otra dimensión cuando se observa el detalle del cronograma incorporado al proyecto de Presupuesto 2027.

Protagonistas accedió al esquema de inversión previsto para la obra y allí aparece un dato central: los casi $ 75 mil millones no corresponden al ejercicio 2027, sino que se distribuyen en distintos años y una parte importante queda fuera del horizonte temporal actualmente detallado.

La planificación establece:

2027: $ 2.503,47 millones — 3,34 %

2028: $ 18.574,20 millones — 24,77 %

2029: $ 10.410,48 millones — 13,88 %

Sin asignación anual detallada: $ 43.509,29 millones — 58,01 %

Total: $ 74.997,44 millones — 100 %

El primer dato que surge de esta distribución es contundente: durante 2027 se prevé devengar apenas el 3,34 % del monto total de la obra. Es decir, de los casi $ 75 mil millones anunciados, unos $ 2.503 millones aparecen inicialmente asociados al próximo ejercicio.

El mayor volumen de recursos identificado en el cronograma corresponde a 2028, con $ 18.574 millones, mientras que para 2029 se contemplan otros $ 10.410 millones. Entre ambos años se concentra otro 38,65 % de la inversión.

Pero el dato más significativo aparece al final de la planilla: $ 43.509 millones, equivalentes al 58,01 % del total, no tienen allí un año de devengamiento específico.

La lectura del presupuesto obliga así a diferenciar entre el monto total anunciado y el dinero previsto para cada ejercicio. La incorporación de una obra al presupuesto nacional permite establecer compromisos plurianuales, pero no significa que la totalidad de los recursos vaya a ejecutarse durante el año presupuestado. En este caso, la propia distribución confirma que la mayor parte de la inversión está proyectada para ejercicios posteriores.

Y hay una particularidad política y administrativa que no resulta menor: el cronograma atraviesa 2027 y se proyecta hasta 2029, por lo que una parte sustancial de la obra quedaría para ejercicios posteriores al próximo período presidencial. Los fondos correspondientes a 2028 y 2029 dependerán, naturalmente, de los futuros presupuestos nacionales y de las decisiones de las administraciones que estén a cargo en esos años.

Por eso, detrás del impacto de los $ 74.997,44 millones aparece una realidad bastante más gradual: para 2027 hay una asignación concreta pero relativamente pequeña; para 2028 y 2029 existen montos previstos; y más de la mitad del presupuesto total todavía no tiene en esta planificación un año de ejecución identificado.

La diferencia entre el anuncio y el cronograma es, entonces, el verdadero dato de la obra: los $ 75 mil millones representan el horizonte financiero proyectado, no una inversión de $ 75 mil millones disponible para ser ejecutada en 2027.