Con un fuerte eje en la convivencia, la desconexión tecnológica y la memoria histórica, la Comunidad Sholem dio por finalizada su temporada de verano en el predio ubicado en la localidad de Altamira. El evento contó con la participación de autoridades municipales y referentes de Derechos Humanos.
El secretario de Educación, José Luis Pisano, acompañó el cierre de las jornadas que este año convocaron a más de 120 niños y jóvenes de entre 6 y 18 años. Durante los meses de enero y febrero, los participantes realizaron campamentos en el Club de Rugby y el Parque Municipal, además de visitar instituciones clave de la ciudad como el Concejo Deliberante y el Palacio Municipal.
Uno de los puntos que más destacó el funcionario fue la metodología pedagógica de la organización, que fomenta el encuentro cara a cara por sobre la virtualidad. «A nosotros nos parecen súper interesantes los mecanismos que utilizan, la metodología de enseñanza desde tan chicos: están 15 días sin celular. Ninguno, ni los niños ni los adolescentes, utilizan pantallas», señaló Pisano.
El objetivo de esta iniciativa fue que tanto la colonia como los campamentos funcionen como espacios genuinos de charla y creatividad, permitiendo que los jóvenes se desconecten del mundo digital para conectar con sus pares.
El cierre tuvo un componente emotivo y político de gran relevancia: en el marco de los próximos 50 años del golpe de Estado, se descubrió una placa conmemorativa en el predio. Del acto participó Silvia Fass, integrante de la Comisión de Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo de Estado.
Sobre el rol de la institución en la comunidad mercedina, Pisano subrayó, «la Comunidad Sholem siempre tiene una visión sobre la defensa de los derechos humanos y la necesidad de una justa y mejor sociedad. Para nosotros es muy importante articular actividades con ellos».
Desde el Municipio destacaron el nivel de compromiso de las familias y la búsqueda compartida de formar «ciudadanos responsables y comprometidos con la realidad». La articulación entre el Estado local y la comunidad judeo-progresista reafirma, un año más, el apoyo a proyectos educativos no formales que priorizan la inclusión y la participación social.








