El fin del verano y la llegada del otoño coinciden con la época de los higos. Su temporada es tan breve, que hay que darse prisa para disfrutarlos; aunque pueden consumirse secos durante todo el año. Los higos han sido considerados desde tiempos remotos un alimento exquisito y sagrado, propio de divinidades.

Bajo la piel verde y fina encontramos una pulpa blanca y marrón llena de pepitas que posee un intenso sabor dulce.

Tradicionalmente, cuando el higo rezuma una gota de jugo de la pulpa por su parte inferior, se sabe que ya está maduro. Es lo que se conoce como la ‘miel del higo’.

Propiedades nutricionales

Su alto contenido en agua hace que su valor energético no sea muy elevado: 80 calorías por cada 100 gramos.

Su alto aporte de fibra convierte al higo en el mejor regulador del tránsito intestinal.

Esta fruta tiene gran cantidad de hidratos de carbono y escasez de proteínas y grasas, por lo que es muy adecuada si se hace deporte o una actividad física intensa.

Como todas las frutas, son ricos en vitaminas y minerales. El calcio y el potasio predominan en su composición, así como la provitamina A, vitamina C y vitaminas del grupo B, como la B1 y B2.

Los diabéticos tendrán que tener cuidado al consumirla, porque tiene importantes cantidades de glucosa y fructosa.

Higos en almíbar (Receta de mi abuela)

Ingredientes

2 kg higos maduros pero firmes

2 litros agua

1 kg azúcar

Cascarita de medio limón (ojo solo parte amarilla) para perfumar el almíbar

Preparación

Lavar muy bien los higos bajo el chorro de agua fría.

Poner los higos en una olla grande tapados de agua y hervir hasta que suelten parte de la leche pegajosa. En la superficie del agua se formará espuma, son apenas unos minutitos. En ese momento retirar con ayuda de una espumadera y reservar.

En otra olla grande y de fondo grueso poner los 2 litros de agua con el azúcar y la cascarita de limón. Luego colocar los higos previamente pinchados varias veces con un escarbadientes.

Cocinar a fuego suave por dos horas, debe quedar un almíbar espeso y los higos transparentes y bien impregnados de almíbar. Ojo, el tiempo es estimativo…hay que ir viendo el punto del almíbar.

Envasar los higos con el almíbar dentro de frascos esterilizados.