(De la redacción)
El panorama en Mercedes es cada vez más sombrío. El poder adquisitivo de los trabajadores asalariados cae, el congelamiento salarial del sector estatal y los escasos porcentajes de actualización del sector privado se convierten en un problema para el consumo. Hay menos dinero circulante y precios más elevados.
Los comercios lo sienten y las ventas descienden. En la zona céntrica o comercial hay cada vez más locales vacíos puesto que el sostenimiento de los alquileres y servicios en un escenario como el antes descripto, hace que se bajen persianas y se migre a otras zonas de la ciudad o a otros métodos de comercialización.
Lo que en otras oportunidades parecía un beneficio para nuestra ciudad, hoy ya no lo es tanto. Mercedes tiene una fuertísima incidencia del empleo público. Hace algunos meses publicamos un informe en el que podía observarse el alto porcentaje que el sector estatal tenía en el mundo del trabajo formal. Cifras porcentuales más altas incluso que La Plata, capital de la provincia.
Pero en la actual gestión nacional el trabajador estatal sufre consecuencias. Tanto Nación como provincia, pero especialmente la administración nacional que se destacaba por salarios más generosos tal el caso de ANSeS o AFIP ahora ARCA. Ambos se quedaron estancados. Ambos organismos abrieron retiros voluntarios, es decir menos circulante para el mercado local.
En el Ministerio de Trabajo de calle 16 se ha dicho, incluso con estadísticas oficiales, que en la región se produce un promedio de 1.5 despidos diarios. Muchas de esas cesantías del sector privado pertenecen a Mercedes.
En cuanto a la recaudación municipal se observan datos económicos que también se suman a un combo explosivo. La Tasa de Seguridad e Higiene se paga de acuerdo a los ingresos, a las ventas por resumirlo en términos entendibles. Como el consumo descendió el monto de recaudación de esa tasa también cayó. Pero a la vez cayó la coparticipación provincial y ya no se giran fondos nacionales como sucedía hace algún tiempo.
En el horizonte no se observan que las variables que hemos mencionado vayan a cambiar de manera positiva. Es decir, pocos confían en el repunte de las ventas, nadie cree que en el corto plazo se va a recuperar el poder adquisitivo, nadie confía demasiado en que haya porcentajes de actualización que permitan recuperar capacidad de consumo. Mucho menos hay expectativas de inversiones que permitan inyectar nuevos recursos al mercado mercedino.
Por más que propongamos la realización de diagnósticos que vayan del optimismo al pesimismo, hay un hecho que es la realidad y ante ello sucumben los pronósticos. No obstante, recogimos algunas expresiones para que nos ayuden a entender lo que nos está sucediendo en el pago chico, que por su perfil administrativo supo capear la crisis más dura que tuvo la Argentina.
El Gerente de la Cámara Económica, Ariel Pietrucha, no oculta la preocupación de la entidad. “La situación actual es de gran preocupación… durante varios meses estamos viendo de manera sostenida una caída interanual del consumo en los comercios. Los datos que nos aporte CAME hablan que en el último dato de febrero esa caída de consumo interanual fue del 5.6 %. Notamos que se deteriora el poder adquisitivo, hay menor consumo y eso se está haciendo notar también en nuestra ciudad”, afirmó el gerente de la CEM.
Agregó que, respecto del sector industrial, muchas empresas vinculadas con el sector de la energía se encuentran trabajando bien, “el resto están con bajas y hasta algún tipo de desvinculaciones… esperemos que cambie, estamos alertas a eso”, respondió.
El dirigente bancario Miguel Pastorini asegura que el congelamiento de los salarios es tan solo una parte del problema, porque esa situación impacta en otros aspectos como la recaudación municipal y todo decrece en nombre de una baja de inflación que incluso tiende a subir. “Hay un altísimo impacto económico y obviamente si es económico también es social”, asegura el delegado de La Bancaria.
Menciona la baja salarial, la pérdida de puestos de trabajo en el ámbito formal, no hay datos sobre la informalidad, pero no deben ser a su criterio muy diferentes, “incluso pueden ser mayores”; y destaca que no hay empresas o actividades que se vinculen con las actividades que hoy pueden verse favorecidas como las energéticas o de la industria petrolera. “Solo el agro, pero no es un rubro que tenga fuerte impacto laboral en el partido de Mercedes”, señala.
La realidad dice que las familias se endeudan, que se utilizan las tarjetas de crédito para la compra de alimentos y que la crisis es indisimulable, “se cae la actividad comercial y Mercedes grafica la situación nacional, lo que sucede con el empleo e incluso con las jubilaciones, tiene un enorme impacto en la economía local”, revela Pastorini.
Por su parte el ex titular de la CGT regional y dirigente del sector lucifuercista, Mario Viñales, añade que hay una situación compleja fruto de las mentiras de la actual gestión. “Nos siguen mintiendo, congelan los salarios… nos han desordenado la vida de una manera feroz. Hay que convocar a la sociedad para que se vuelva a honrar la verdad”, expresó a Protagonistas.
Viñales sostiene que a través de los medios y las redes sociales buscan “quemarle” la cabeza a la gente “que vamos a estar mejor… si supieran la cantidad de personas que pasan por la Secretaría de Trabajo por despidos, si entienden que los precios se tornan inalcanzables como la carne… no es difícil darse cuenta que dista mucho de que podamos estar mejor pronto. Me preocupa porque yo viví el 2001 y no quiero que vuelva a suceder. Pero esta gestión no dejó un solo lugar sin hacerle daño. Estamos a un paso que esto termine mal, ojalá prime la cordura”, reflexionó.
Finalmente, el trabajador impositivo y titular de la central obrera de la región, Juan Martín Andrés, agrega que el congelamiento de los salarios más el incesante aumento de los precios, “es una combinación letal para la economía local”.
“Suben constantemente los precios de los alimentos, de la luz, el gas, el combustible. Eso implica que con el mismo ingreso los trabajadores podemos comprar menos, así que se empieza por dejar de salir a comer afuera, dejar de comprar vestimenta, correr el riesgo de que te corten servicios y se termina, como sucede hoy en muchísimos hogares, usando al extremo las tarjetas de crédito para comprar comida”, afirma.
“El resultado está a la vista: negocios que cierran, menos movimiento en la zona comercial, todo el movimiento económico se desacelera al ritmo de la combinación mortal: salarios a la baja, despidos, cierre de empresas, y precios que suben todos los días. Y para completar el desastre, los productos importados cada vez reemplazan más a los nacionales, es decir, nuestra industria nacional se está yendo al tacho por la importación indiscriminada”, comenta ante la consulta de este semanario.
El horizonte se va corriendo como en la utopía de Eduardo Galeano… siempre se aleja, aunque parezca que nos acercamos. Pero hay variables actuales, reales, palpables y tangibles. Ninguna nos indica o presagia que ese horizonte, por más que se siga alejando, tendrá mejores condiciones para quienes quieren reincorporarse al mundo del trabajo, recuperar poder adquisitivo, o mejorar sus ingresos. Mercedes sufre esas consecuencias, como el resto de la Argentina, pero con sus particularidades.










