Suele ser un hecho habitual. Tras las expresiones del jefe comunal en el discurso que marca la apertura de sesiones ordinarias se escuchan voces del arco político que analizan su contenido. La fórmula se repite sin demasiadas variantes: oficialistas apoyan y opositores cuestionan o critican. Es parte de ese juego de poder que se plantea en Mercedes y en otras tantas latitudes. Es natural de todos modos que cada uno defienda sus intereses, pero es importante observar o analizar los fundamentos, las formas, el modo.

Protagonistas recogió opiniones de ambos sectores, en este caso de concejales en ejercicio. Comenzamos por los referentes de la oposición. El radical Daniel Ivaldis encontró sabor a poco. “La UCR manifiesta cierta falta de claridad en la apertura de sesiones del intendente Ustarroz”, expresó.
«Sentimos un sabor un tanto amargo ya que esperábamos un poco más de claridad en los avances que se tiene pensado por parte del Departamento Ejecutivo para este año en áreas muy sensibles como seguridad y educación», declaró.
Consideramos que la ciudad «se encuentra notablemente desordenada en términos viales» y que resulta necesario «cuidar un poquito más» el tránsito, una demanda importante de los vecinos. «Vamos a intentar trabajar mucho en tal sentido desde la tarea legislativa» aseguró el concejal.

“A la espera que el Ejecutivo municipal presente propuestas concretas para abordar los problemas de seguridad, educación, tránsito, desde nuestro lugar seguiremos trabajando en las diferentes áreas en beneficio de los vecinos de nuestra ciudad”, dijo.
Su compañera de bancada, Aída Laporta, sostuvo sobre lo que hizo en materia de obras sin dinero del Estado nacional, “hizo bastante… creo que hizo bastante y las obras a futuro fue muy moderado porque también disminuyó el ingreso de Provincia. Van a tener que hacer un gran sacrificio porque hay muchos vecinos que van a preferir comer a pagar las tasas”.
En el arco libertario, Mauricio Pollacchi sostiene que cuando se menciona la baja de fondos provenientes de la Nación, “es necesario recordar un principio básico de nuestra organización institucional: la Argentina es un país federal. Las ciudades no pueden depender de transferencias discrecionales del Gobierno nacional para realizar obras básicas, como asfaltar algunas calles de un barrio. Ese esquema fue característico de una lógica profundamente unitaria que durante años promovió el kirchnerismo y que se aparta del espíritu de nuestra Constitución. Los Municipios deben fortalecer su autonomía administrativa y financiera, planificando su desarrollo con reglas claras y previsibles, sin quedar sujetos permanentemente a la asistencia del poder central”.
Por otro lado, consideró que el discurso dejó la sensación de continuidad sin cambios significativos en la forma de gestionar. “Ya transcurrido un tiempo considerable desde el cambio de rumbo económico a nivel nacional, hubiera sido razonable escuchar propuestas concretas de modernización en áreas clave de la administración municipal. Reformas en el sistema de tasas, una simplificación real de las habilitaciones comerciales, medidas innovadoras en materia de seguridad y tránsito, y herramientas claras para atraer inversiones y generar empleo hubieran sido señales importantes en esa dirección”.

Consideró que también es importante comprender el nuevo contexto económico del país. “Mercedes necesita avanzar hacia un Municipio más moderno, ágil y más abierto a la inversión. El desarrollo no llega por inercia, se construye con decisiones políticas concretas que permitan liberar la energía productiva de la sociedad. De lo contrario, corremos el riesgo de quedar atrapados en una dinámica unitaria y dependiente del Gobierno nacional”, concluyó.
Por su parte Silvia Di Leo, con su habitual pragmatismo, entiende que dio el discurso que tenía que dar. “Pegar al Gobierno nacional, nombrar un poquito al provincial en sentido positivo, pasar lista de algunas cosas que casi son las mismas que las del 24 y ningún anuncio importante. Medido”, consideró.

Para los oficialistas, en el caso de Andrea Bozzini fue un mensaje claro, preciso y respetuoso, “con datos fehacientes que además de permitir a la comunidad conocer lo logrado y lo pendiente a partir de los recursos de todos (tasas municipales) también se pudo explicar que Mercedes no es una isla, como siempre decimos. Y cómo repercute en nuestra ciudad y en nuestra gente las decisiones del Gobierno nacional”.
Finalmente Diego Gerdo, añadió que la propuesta de convocar a todas las fuerzas políticas para hacer un Mercedes mejor para todos los vecinos y la intención de lograr lazos con los representantes del Gobierno nacional en Mercedes para lograr acuerdos, es una buena señal. Pero a la vez destaca la decisión de iniciar medidas en la Justicia cuando no hay respuestas, (caso lotes con servicios, obra del Acceso Sur, desfinanciación de las escuelas técnicas). “Mercedes como siempre decimos no es una isla y este modelo económico que el gobierno elije, porque no es un plan económico, retira al Estado, agregamos la baja de la coparticipación, la baja del consumo, el cierre de industrias, sin ningún tipo de ayuda al empresariado más que el abaratamiento en los despidos que además se van a pagar con fondos de los jubilados. Un año difícil donde no se puede contener la inflación y con recesión. El mensaje aun con esos problemas determina las obras que se seguirán en Mercedes”, concluyó.








