(De la redacción)
El primero de los accidentes que se registró en el cruce del Ferrocarril Sarmiento y la avenida 1 fue el 19 de enero. Faltan pocos días para que se cumpla un mes y mucho se ha hablado y escrito sobre esta cuestión con otro siniestro a escasos días de aquella tragedia.
Intimaciones, proyectos, declaraciones, polémicas y diversas opiniones rodearon la situación. La tribuna elegida para los debates fueron los medios de comunicación y las redes sociales, hecho que no es del todo cuestionable y que a veces mueve las estructuras que deben moverse. Y pone en conocimiento a la comunidad, que no es poco. Sin embargo no dejan más constancia que esas publicaciones mismas y que corren el riesgo de diluirse cuando aparece otra situación de similar o mayor gravedad.
Las canales institucionales serán siempre la vía correcta para cualquier tipo de reclamo concreto. Deja constancia real, impone plazos, marca la cancha y pone la pelota en otro terreno. Todo lo demás es hasta casi necesario, pero no deja de ser efímero. Lo institucional puede y debe seguirse, buscando respuesta que queden escritas, compromisos con tiempos de cumplimiento o de respuesta. Porque tampoco de nada sirve hacer un planteo mediante carta documento y dejarla morir en el sueño de los justos.
Sirva esta introducción para marcar algunos aspectos de lo que hemos visto en las ultimas semanas en el Concejo Deliberante con las diferentes presentaciones. Desde esta redacción se lo hicimos notar a un concejal a la hora de presentar una resolución y de buena manera consideró que debía proceder de una manera diferente. Un buen gesto.
¿De qué se trata? Expliquemos un poco más. El Cuerpo Deliberativo tiene un período de sesiones regulares, período llamado de sesiones ordinarias. Comienza en marzo y termina en noviembre. En el lapso que va de diciembre a febrero inclusive, hay un receso legislativo en lo que respecta al tratamiento oficial de los expedientes.
Es decir que cualquier proyecto que ingrese o se presente, no verá la luz si no se produce un llamado a sesión especial o extraordinaria, situación que puede darse si hay condiciones de necesidad y urgencia que lo justifiquen. Lo que acontece con los ferrocarriles bien podría reunir esas características, pero nadie pidió la realización de una de ellas. Esos llamados pueden ser de Presidencia, de un tercio del cuerpo o del Ejecutivo.
Por lo tanto, cualquier proyecto que se presente puede tener las mejores intenciones, puede buscar que la comunidad vea que se hace, pero está lejos de encontrar soluciones por la vía institucional. El HCD tiene una nueva conformación y puede que haya integrantes que desconozcan la mecánica legislativa, pero no resulta difícil aprenderla en pocos minutos si hay buena voluntad.
Para que se entienda mejor y con un ejemplo más gráfico. Si en un barrio se detecta una pérdida de agua o el deficiente funcionamiento del alumbrado, un concejal puede presentar un proyecto para que ese inconveniente sea subsanado. Pero deberá ser consciente que pueden pasar dos meses y la zona seguirá oscura o el caño continuará perdiendo litros y litros de agua. Es entonces cuando esos concejales, esencialmente de la oposición, deben pensar que hay vías más directas si lo que importa es que esas respuestas vecinales tengan mayor celeridad.
La tarea del concejal no pasa por quien presenta más proyectos sino por entender que los canales institucionales son siempre los adecuados para hacer los planteos, aunque debe analizarse si el “tempo” en que eso se canaliza es en el momento adecuado del funcionamiento del cuerpo.
Ahora, si el interés es tan solo mostrarse en fotos que se hacen presentaciones puede que cumplan con el objetivo de mostrar actividad concreta, pero soluciones lejanas. Son tiempos en que los títulos y los posteos revisten importancia en términos políticos, pero son caminos sinuosos para llegar al objetivo de la solución de un problema. Hay vías más cortas y de menor estridencia. Todas son válidas, pero cada uno decide el camino a seguir ante una situación que requiere urgencia.








