Ante fieles y con la presencia del arzobispo Jorge Eduardo Scheinig, el Padre Emiliano tomó posesión de la Basílica Metropolitana Nuestra Señora de las Mercedes. Durante la ceremonia, destacó su alegría por regresar a la comunidad donde inició su camino pastoral y llamó a consolidar una iglesia cercana a los más necesitados.
Con una Iglesia Catedral colmada de fieles, el Padre Emiliano Aguirre asumió formalmente el pasado sábado por la tarde su mandato como cura párroco de la Catedral Metropolitana Basílica Nuestra Señora de las Mercedes. La ceremonia contó con la presencia central del arzobispo Jorge Eduardo Scheinig y el obispo auxiliar Mauricio Landra, además de los principales sacerdotes de la ciudad y diáconos del templo.
Durante el rito de toma de posesión, monseñor Scheinig entregó al Padre Emiliano los signos de su nuevo ministerio: la estola, las Sagradas Escrituras, los óleos y la llave del sagrario. En su homilía, el arzobispo vinculó el concepto de «parroquia» con la idea de comunidad y vecindad, instando al nuevo párroco a mantener un ejercicio del poder con humildad y a permanecer atento a las necesidades de los enfermos y de los más humildes.
Por su parte, el Padre Aguirre expresó su profunda emoción al dirigirse a la comunidad: «Volver después de tantos momentos hermosos vividos juntos es para mí una gran alegría. Vuelvo a casa», señaló al recordar sus orígenes en dicha parroquia. Su jurisdicción no solo abarcará el templo mayor y el centro, sino también las comunidades de los barrios periféricos, Cáritas y el ámbito del Colegio e Instituto Parroquial «Padre Ansaldo». El nuevo párroco trabajará junto a un equipo pastoral integrado por el seminarista Matías y los diáconos Javier, Jorge y Juan Ignacio.
El emotivo adiós de Juan Carlos Bouzou tras siete años de labor
La llegada de Aguirre marca el cierre de una etapa significativa bajo la guía del Padre Juan Carlos Bouzou, quien se despidió de la Catedral el pasado 2 de febrero tras siete años de labor pastoral en Mercedes. Bouzou, cuyo destino fue decretado por el Arzobispo, presidió una última misa cargada de anécdotas y gestos de afecto por parte de la comunidad.
Como muestra de gratitud, los fieles le obsequiaron un imponente cáliz, un gesto de gran simbolismo dado que el sacerdote reveló que, en sus 20 años de ministerio, nunca había tenido uno propio por haber donado el primero a una misión en Tierra del Fuego. Durante su despedida, recordó hitos de su gestión, como la iniciativa de sacar la imagen de la Virgen a las calles en una camioneta durante el aislamiento por la pandemia para animar a los vecinos.
Bouzou cerró su ciclo con una frase que resonó en el altar: «De altar a altar no hay distancia. Siempre que celebre, Mercedes estará presente en el altar y en mi corazón». Ahora, la comunidad mercedina inicia un nuevo capítulo espiritual de la mano de Emiliano Aguirre, buscando consolidar una iglesia que, en palabras del nuevo párroco, acoja especialmente a quienes están solos o más necesitados.








