Funcionarios del área de Seguridad entienden que deben buscarse alternativas para evitar que los pibes organicen bailes en el medio del campo para no ser descubiertos. Analizan habilitaciones para poder controlar estos encuentros.
“No se trata de prohibir, prohibir y prohibir, hay que encontrar una solución”, dice un funcionario municipal ante la consultada realizada por este medio respecto de las fiestas privadas o comúnmente llamadas clandestinas. El debate se reabrió luego que hace pocos días un joven recibiera una golpiza en una reunión que se desarrolló en la zona rural y fuera hallado horas después por un pescador con heridas de consideración.
En principio debemos remitirnos a la normativa que es la Ordenanza Nº 7872 que se encuentra vigente desde el año 2016 y que refiere a bailes y espectáculos de carácter privado. La misma es tan escueta como clara. “Prohíbase en el Partido de Mercedes la realización de fiestas, bailes y/o cualquier tipo de espectáculos de carácter privado al que se pueda acceder gratuitamente o por pago de suma dineraria, tarjeta, entrada, o portando algún elemento destinado a su ingesta, o con cualquiera otra identificación o contraseña, que no haya obtenido autorización municipal previa”. Así reza el primer artículo.
En el segundo señala que serán pasibles de multas de entre 600 hasta 1.200 módulos solidariamente los organizadores del evento, los propietarios, locatarios, poseedores a título de dueño, comodatarios y todos aquellos que, bajo cualquier título, detenten la posesión y/o tenencia de los inmuebles en los que se desarrollen las actividades previstas en el artículo 1°, fueren personas físicas o jurídicas. Asimismo, establece que serán responsables los padres, tutores y curadores de los menores de dieciocho años en los términos del artículo 169° de la Ordenanza N°5866/04 y sus modificatorias.
Pone en claro en un tercer artículo que en caso de reincidencia se duplicará el mínimo y máximo del valor de la multa. No hay más texto, es solo eso, suficiente para tener la certeza que no se pueden hacer estas reuniones o fiestas y que sus responsables pueden ser pasibles de multas o sanciones que han llegado a superar los 10 millones de pesos.
La problemática en cuestión no es solo mercedina. Basta con poner en cualquier buscador de internet “fiestas clandestinas” y descubrir de esa manera que tales conductas acontecen en provincia de Buenos Aires como en tantas otras provincias de nuestro país.
“Es un tema complejo… hemos clausurado y sancionado. Pero los pibes cada vez tratan de organizarse para que no los descubran y de allí que prefieren alejarse a un campo fuera de la ciudad como pasó hace pocos días”, reveló un funcionario vinculado al área de Seguridad del Municipio.
La modalidad que se utiliza es que primero se confirma la asistencia, se efectúa el pago de la entrada correspondiente y recién allí es cuando se revela la dirección de la fiesta. “Tratamos de hacer las averiguaciones a través de Inspección y hasta hemos llegado a comprar entradas para que obtener el lugar. Cuando conseguimos esa información intimamos a las personas a que no las realicen”, agregaron fuentes de Seguridad.
Otras miradas apuntan a que debe encontrarse una solución, porque se está frente a un problema. Y es que las propuestas que existen en la ciudad no son variadas y hay quienes no las encuentran atractivas. De allí la posibilidad de organizar una fiesta donde ponga cada uno su impronta y maneje incluso otros valores. “Los pibes sacan la cuenta de lo que les cuesta un trago en un boliche y lo que les sale comprarse una promoción en un almacén… es una realidad. Además, no necesitan un DJ, se arreglan con un parlante. Por eso creemos que es necesario encontrar un punto intermedio, salir de algunos grises porque estas cosas van a seguir pasando”, relataba otra persona cercana a la cartera de Seguridad.
La búsqueda de esa salida pasa por encontrar otros lugares que puedan ser habilitados y controlados. “No son demasiados los requisitos que se necesitan, creo que sería una posible solución tener algunos lugares más habilitados. De lo contrario los pibes seguirán yéndose al medio del campo, cruzando rutas, o viajando a otras ciudades”, destacaron las fuentes consultadas.
Además, reflexionaron que los problemas de violencia ocurren y acontecen en cualquier ámbito, “una semana antes se había registrado un episodio en el centro y ahora sucedió en el campo… tampoco es que los boliches te solucionan ese problema, porque sacan a los violentos a la calle y entonces el problema no es de ellos, sino de la Municipalidad…”, destacaron autoridades locales.
“Creemos que es un tema a solucionar… no se trata de prohibir y prohibir, porque se siguen generando encuentros clandestinos por más controles que realicemos, estamos buscando salidas y alternativas”, concluyó la fuente consultada.








