Todos los museos son instituciones educativas y culturales, interpretan el patrimonio, causan deleite, proponen reflexión, investigan y en este caso tenemos como misión fundamental lograr la Santidad de la Madre Leonor, propiciar el conocimiento de esta “Vecina” y la continuidad de su misión que es parte de la Misión de la Congregación de Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna.

Leonor fue el alma de Suipacha, no era solo la Carmelita hermana Leonor, participó de toda acción cultural, de cada conversación que aportara al engrandecimiento de nuestro pueblo, fue organizadora, artista, memoriosa escritora. Una vecina destacada que hoy es venerable y queremos que sea considerada Santa.

En la exposición permanente su obra la hemos expresado en láminas murales, verán que cada una de ellas tiene imágenes de su época y también de lo que fue la inauguración del Camino de la Madre Leonor.

Sus palabras, que conocemos por sus cartas, nos cuentan como sentía Suipacha y cómo se preocupaba por los destinos religiosos de la comunidad y del mundo.

Van a ver objetos museales y otros que no lo son, unidos para dar contexto a la exposición, en ese juego de imaginar cómo sería el lugar y el momento en que ella vivió.

Sus piezas musicales también. Era profesora de música, recibida en el Conservatorio de Mercedes, y ejerció el arte en muchas formas.

Una maestra de arte, poco común en la enseñanza de su tiempo. Utilizó la representación, el teatro, las carrozas para alfabetizar y evangelizar. Tenemos muestras en la misma época en el México muralista desde 1920, y en la misma época la tenemos en Suipacha.

Una avanzada educativa que solo ella podía plasmar, ella que se encontraba conectada con el mundo a través de sus cartas y su lectura.

– Hemos podido rememorar por las fotos que guardó en el Archivo su alumno de piano, Arístides Testa Díaz.

– Sus elementos personales lo debemos al particular cuidado de las hermanas del Colegio, sus tesoros nos muestran una mujer de su época, con los pensamientos puestos en lograr la santidad ofreciendo sacrificios.

También podrán observar algunas cosas extrañas como un cajón de manzanas un poco transformado, con ello quisimos representar lo que ella cuenta de que no tenía altar en la primera casa y lo armaron con cajones.

En todo el trabajo interior debo agradecer el acompañamiento de Mónica Zapata de

Serrano, exalumna del Colegio, la inestimable colaboración de María Alicia Iglesias, y la guía de la hermana María del Carmen. 

En los últimos momentos contamos con el acompañamiento de la arquitecta Martina Manfredi, que fue la responsable del ploteo de la entrada. Tenemos que destacar que en este diseño está presente el último documento capitular de las Hermanas Carmelitas. “Nacer de Nuevo” el espíritu que nos renueva. Si observan con detenimiento encuentran una línea como un zarcillo que recorre la composición con hojas y un corazón. Ese diseño simboliza la unidad de la familia Vedruna.

Cuando se decidió el lugar donde se emplazaría el museo se consideró que su accesibilidad permitiera una entrada independiente a las actividades del Colegio. Esto posibilitará que pueda ser visitado en horarios distintos favoreciendo el ingreso de la comunidad y de turistas, al encontrarse en pleno casco histórico.

El diseño de entrada, en coherencia con el espíritu de la Madre Leonor Maturana, muestra su pensamiento, su obra y misión, que continúan tan vigentes hoy como cada vez que profundizamos en su legado. Desde esa portada también se invita a recorrer su camino.

El museo se podrá visitar en horario escolar y próximamente en fines de semana.

Patricia Rionda, museóloga.