La investigación penal por el gravísimo accidente ocurrido en el Club Atlético Quilmes de Mercedes dio un paso decisivo. El fiscal de la causa sostuvo que el colapso del inflable que provocó lesiones neurológicas irreversibles al niño Martiniano Palazzo no fue un hecho fortuito, sino el resultado de una conducta imprudente y negligente, “absolutamente previsible para quien se dedica profesionalmente al alquiler e instalación de juegos inflables”.

Pero el dictamen fiscal y la investigación judicial revelaron un dato aún más alarmante: el evento se desarrolló sin que el club contara con cobertura de seguro de responsabilidad civil ni de accidentes personales, a pesar de tratarse de una actividad dirigida a menores de edad y de alto riesgo.

Según surge de las actuaciones, ni el club organizador ni el proveedor del inflable contaban con pólizas vigentes que cubrieran daños a terceros. Esto significa que el juego funcionó sin ningún respaldo asegurativo, trasladando el riesgo íntegro a los niños y sus familias.

Desde el punto de vista jurídico, la ausencia total de seguros no es un dato menor: agrava la responsabilidad patrimonial directa de los involucrados y evidencia una conducta desaprensiva, incompatible con el deber de cuidado exigible a instituciones que convocan a niños a actividades recreativas.

En su dictamen, el fiscal fue contundente al señalar que FB instaló el inflable y luego se retiró del predio, sin dejar personal idóneo ni impartir instrucciones claras que garantizaran un uso seguro. Esa omisión derivó en una incorrecta sujeción de la estructura y/o en un uso con una cantidad excesiva de menores, provocando la desconexión intempestiva del soplador y el colapso inmediato del inflable.

Tratándose de una actividad intrínsecamente riesgosa, el Ministerio Público destacó que el imputado conocía o debía conocer el peligro, y tenía la obligación profesional de realizar controles, mantenimiento preventivo y custodia permanente durante todo el evento.

Como consecuencia directa de esa cadena de negligencias, Martiniano Palazzo cayó desde una altura de al menos 3,50 metros, impactando violentamente contra el suelo. El resultado fue devastador: traumatismo craneoencefálico grave, edema cerebral, hematomas múltiples y lesiones neurológicas permanentes. A consecuencia de este hecho, hoy con apenas 11 años, Martiniano sufrió un traumatismo cráneo encefálico severo con secuelas neurológicas permanentes.

Actualmente se encuentra con una cuadriparesia espástica, dependiendo completamente de terceros, con varios dispositivos en su cuerpo (válvula de derivación ventrículo peritoneal, bomba de baclofeno, botón gástrico) que mejoran su calidad de vida, pero no le devuelven funcionalidad, habiendo tenido que pasar por más de 15 cirugías, y aún los procesos quirúrgicos no terminan, teniendo que tomar más de 15 medicamentos para no sufrir de dolor continuo.

Requiere tratamiento de neurorehabilitación de por vida y acompañamiento médico constante.

“Su infancia quedó detenida para siempre desde el momento del hecho, con un daño cerebral irreversible, que le robó la posibilidad de desarrollarse en la vida como cualquier otro niño”, manifestaron allegados a la familia.

Volviendo al expediente, el fiscal sostuvo que la responsabilidad penal no surge solo de la creación del riesgo, sino también del abandono de los deberes de control, destacando que cuando alguien conoce las circunstancias que fundamentan el peligro, la culpabilidad imprudente se configura por no haber extraído las consecuencias previsibles de ese riesgo.

En términos claros, el dictamen concluye que el imputado superó ampliamente el umbral del riesgo permitido, incrementándolo de manera inadmisible en una actividad que exigía máximos estándares de seguridad.

Indagatoria fijada

Ante la gravedad de los hechos, el fiscal concluyó que existe motivo bastante para sospechar que FB participó en el hecho en calidad de autor del delito de lesiones culposas graves, previsto en el artículo 94 del Código Penal.

Por ello, dispuso que sea citado a declaración indagatoria, fijándose audiencia para el lunes 9 de febrero de 2026 a las 8:30 horas, en la sede de la fiscalía.

La familia de Martiniano se encuentra constituida como particular damnificada, con la representación del abogado Dr. Víctor Simón Bruschi, quien remarcó, “lo más grave no es solo lo que pasó, sino todo lo que no se hizo para evitarlo. Un club que organiza eventos infantiles sin seguros, sin controles y sin supervisión está asumiendo riesgos que no le pertenecen y trasladándolos a los chicos”.

El caso Martiniano Palazzo, advierten los representantes legales, deja al descubierto una práctica alarmante: eventos infantiles sin seguros, sin controles y sin responsabilidad efectiva. “Cuando la prevención se reemplaza por la improvisación, el resultado no es mala suerte: es tragedia”, concluyeron.