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Mercedes
sábado, abril 20, 2024
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N°: 1707 | Propietario: Iribarne H. e Ibaldi C. S.H. Director: Iribarne Héctor Ruben Ricardo

Juan Ignacio Grosso

“A Mercedes uno siempre lo lleva a donde va”

Por Fernando Pachiani

Reside hace 22 años en Málaga, España. Casado con dos hijos, Rodrigo de 8 e Ignacio de 5. Estudió en el Colegio San Patricio, practicó fútbol en Club Quilmes y en el 2002 decidió dejar el país. Hoy es un gran empresario, creador de la empresa Don Gaucho.

Destino España

“Vivo en Málaga, el 28 de febrero se van a cumplir 22 años en que llegamos a España porque salimos de Mercedes un 28 de febrero de 2002 – comienza a contarnos Nacho.

Al viaje lo emprendimos con tres amigos más, dos mercedinos como Pablo Russo,

Sebastián Russo y un mercedino por adopción, Alejandro Peña. Éramos amigos del fútbol, jugábamos en Club Quilmes. No era buena la situación en Argentina en esos años y ya algo conocíamos porque habíamos estado con Pablo Russo y Julián Insaugarat en el 2000 como mochileros por estos lados. Viajamos durante unos dos meses. Luego volvimos con Pablo, Julián se quedó porque estuvo trabajando como preparador físico en un equipo de fútbol de España.

A los 6 meses, él se volvió a Argentina…

Tiempo después – continúa – en 2002 nos vinimos. Recuerdo que era invierno aquí, llegamos a Barajas y teníamos dos alternativas, la de ir a Girona, donde estaba otro mercedino, Facundo Valenzuela, quien había estado viviendo en Cataluña un tiempo o pode venir a la parte sur, sobre lo cual pensábamos que quizás nos sería mejor por el tema del clima.

La realidad es que no veníamos con algo fijo, optamos por Málaga donde hicimos de todo…

Recuerdo que nos instalamos en un departamento, monoambiente, donde vivíamos los cuatro, hacíamos lo que podíamos, hasta que se dio la posibilidad de encontrar trabajo y así equilibrarnos un poquito. No fue fácil – recuerda.

Ya no era con la mochila en esa oportunidad.

La verdad es que era con una mochila llena de esperanzas, de hacer un camino, y bueno, pasaron más de veinte años y seguimos acá. Pablo sigue en Málaga,

Sebastián y Alejandro también. En el caso de Sebastián estuvo casado y vivió en

Inglaterra durante siete años, y luego volvió aquí. Y yo siempre me quedé acá.

Es como que acá la situación del país, el corralito, los empujó y también que quizás queríamos ver otras cosas, se juntó un poco todo.

Fue el país, pero podríamos haber seguido viviendo también ahí en Argentina. Pero éramos jóvenes, queríamos conocer, lo charlamos, y luego nos gustó, nos cerraron las cosas de aquí, vimos que se podía trabajar, ahorrar, vivir, que había seguridad y que no voy a negar, que para mí, fueron muy difíciles los primeros años, muy difíciles, creo que hasta el sexto o séptimo año no logré adaptarme. Y siempre lo digo en cualquier charla de amigo: si te fueras de vacaciones, dónde sería: ¿Nueva York, Tailandia? Y yo me iría a Mercedes. Para mí es el lugar, porque más allá que me gusta mucho Málaga, lo adoro, es el lugar en el que vivo, pero a mi ciudad siempre la tengo presente, tal es así que mis hermanos y demás familia está allí”.

Los primeros trabajos

“En mi caso yo venía con pasaporte comunitario y el primer trabajo llegó a las dos o tres semanas y fue en una panadería donde hacían los conocidos wafles. Acá se llama “gofre” y son de origen belga. Yo vi la oferta de trabajo, me anoté y luego entré. Era como a dos o tres kilómetros de casa, no teníamos vehículos, iba caminando, se ingresaba a las 6 de la mañana. Ese fue el primer trabajo, que lo hacía durante unas ocho horas diarias.

Y luego con los chicos, en la idea de buscarnos la vida, hicimos muchos trabajos.

Compramos una cámara fotográfica Polaroid e íbamos al paseo marítimo donde vendíamos fotos a los turistas. Allí recuerdo a algunas personas grandes que se acercaban y cuando le decíamos que éramos argentinos se ponían mal por la situación que estaba atravesando el país y comentaban que con todo lo que

Argentina había ayudado a los españoles en tiempos difíciles había que darnos una mano.

Luego trabajamos como tarjeteros en boliches de la zona. Para esto tuvimos que aprender inglés, sobre todo por el importante turismo británico que llega a este lugar. Así empezamos a hacernos de dinero, y fuimos creciendo. El abanico se fue ampliando – señala.

Lo cuento y se me vienen imágenes. Me siento bien y me enorgullece. Muchos amigos de Mercedes conocen la historia y también les gusta. Éramos jóvenes, no teníamos demasiadas preocupaciones, no teníamos familia.

Con el paso del tiempo, Pablo y Sebas continuaron trabajando en el tema de hotelería. Alejandro se dedicó al tema de la pintura, y yo, en seguros, en la empresa Mapfre. Era comercial. Estuve un tiempo en eso y también conseguí un trabajo en el puerto, donde había una playa de estacionamiento y así cobraba tickets. Pero siempre queriendo hacer algo por mi cuenta”.

El primer emprendimiento

“Siempre pensaba en traer cosas de Argentina, siempre quería hacer algo.

Entonces trabajos momentáneos tuve esos, hasta que se abrió la veta de tener una empresa de jardinería porque esta zona de Málaga tiene muchos campos de golf, y alrededor hay muchos condominios donde los extranjeros tienen su segunda residencia. Con jardines que necesitan mantenimiento. Yo había hecho un año de agronomía en la Universidad de Luján, donde si bien mucho no tenía que ver, me llevó a pensar que podía hacer algo… me metí con eso, compré un auto usado, algunas herramientas y empecé a hacer publicidad por las casas quintas o chalets y así me empezaban a llamar ingleses, daneses, noruegos, y les mantenía el jardín.

Una cosa llevó a la otra, y luego nos conocimos con Federico, que era paisajista, oriundo de la Ciudad de Buenos Aires, y le pregunté por qué no hacíamos algo mejor y así compramos una furgoneta con la idea de hacer una empresa. Le pusimos “Green Garden” y tuvimos muchos años de trabajo” – cuenta.

El famoso chimichurri

“De alguna manera, hoy sigo ligado con la jardinería, pero las cosas cambiaron más tarde cuando conozco a un amigo, inglés, Stephen, con quien jugábamos al fútbol juntos.

Entre los argentinos teníamos un equipo de fútbol y este chico se involucró.

Y siempre cuando terminábamos los partidos comíamos asado y ellos, los ingleses, venían y comían. Y un día yo hago un chimichurri casero y él lo probó y preguntó qué era eso, a lo cual le respondo que era una salsa típica, receta gaucha mercedina le digo, esto no lo sabe nadie…(risas) Y preguntaba qué tenía y allí me dice porqué no hacemos esto y lo vendemos en Reino Unido. Ahí le respondo de cómo íbamos a hacer eso, que yo me dedicaba a cortar plantas y mantener jardines. Él insistió y ahí fue que nació “Don Gaucho”.

En un asado de un partido de fútbol nació la empresa. Fue así. Ambos teníamos unos ahorros, coincidimos en que teníamos que tener un local para elaborar el producto. Lo encontramos, lo acondicionamos, compramos maquinarias, frascos, hicimos etiquetas, sacamos los permisos sanitarios. Entonces yo terminaba la jardinería y por la tarde iba y me ponía a fabricar el chimichurri, y luego lo ofrecíamos y lo vendíamos en carnicerías, promocionaba, hacía asados y exponía el chimichurri.

Y la verdad que vendíamos y además la gente comenzaba a conocerlo. Además los británicos y los escandinavos son muy abiertos a probar comidas de otros lados, y les encantaba. En aquel momento los cobrábamos unos 3 euros, era muy artesanal. Muy alto el costo y la problemática era que no podíamos producir un alto volumen porque no teníamos la estructura necesaria para eso, y cada uno de nosotros tenía el otro trabajo”.

El crecimiento de Don Gaucho

“Y fue hasta que le dimos un vuelco a la empresa. Luego Stephen regresa a

Inglaterra y me delega toda la empresa a mí, él sigue conectado, pero enlazado desde su país en la búsqueda de clientes. Y ahí fue cuando me dije que no podía estar con las dos empresas a la vez, justo tenía a mi hijo pequeño. Entonces un amigo mío, Federico Sirch, que lo quiero mucho y lo conozco de toda la vida, viene de viaje acá a visitarme, le muestro el obrador y me dice: ¿por qué no traes el chimichurri desde Argentina? Y le respondo que cómo iba a hacer eso. El insiste con que en Mercedes hay una fábrica de chimichurri y agrega que era de la ciudad, iba a ayudar a la industria argentina. Ahí entonces le propuse que lo habláramos y así fue.

Hablamos con responsables de la firma La Parmesana, nosotros somos los representantes aquí en Europa, y así fabrican nuestro Don Gaucho, con lo cual estamos muy contentos. Feliz, orgulloso de trabajar con La Parmesana y te cuento que detrás de este proyecto hay mucha gente, Matías Isola; mi hermano Federico, quien se encarga de la parte logística; mi mamá, que vive acá hace varios años y se encarga del portal.

Está su pareja también. Hoy tenemos un almacén más grande, recibiendo contenedores de Argentina y estamos en distintos mercados de Europa, estamos en

Alemania, Portugal, en Reino Unido, en Suiza también, y vamos por más…

Desde octubre de 2013 que  empezamos con los frasquitos… ha sido muy difícil pero como siempre digo lo más importante es la perseverancia y lo que más nos mueve es la pasión por los productos de nuestra tierra y ahora se ve el crecimiento que ha tenido Don Gaucho.

Además del chimichurri tenemos las salsas, condimentos de La Parmesana, que es muy demandado por los argentinos, dulce de leche Don Gaucho, que está fabricado en Europa y ahora estamos lanzando una línea de alfajores, estilo marplatense. Y luego tenemos los productos nostálgicos, la yerba mate, el mismo mate, la bombilla, trabajamos la línea Arcor. Tenemos un portal y llegamos a todos los rincones de Europa” – destaca.

Los años en Mercedes

“Yo crecí y viví toda la vida en calle 18 y 27. Fui al Colegio San Patricio desde  primer grado, y de la infancia, miles de recuerdos, del colegio muchísimos, es unainstitución a la que quiero mucho, a la que siempre llevo conmigo, que le debomucho y a mis compañeros por supuesto. Matías Isola, que nos encontramosdespués de muchos años acá, la verdad es que cuando volvimos a hablar era comocuando teníamos 17 años, y esas son las cosas de la infancia y adolescencia, dondelas amistades duran para siempre. Luego amigos como Juani Boragno, Esteban Deluca,Gastón Bello, Agustín Oxacelay, Federico Recalde, Mario Rivas, Hernán Ríos,Nicolás Giachino, y del colegio no me quiero olvidar de ninguno, peromuchísimos…”.

Y por supuesto los amigos que me dio el fútbol y una institución como Quilmes donde salimos campeones. Fue una de las alegrías más lindas que tuve con el fútbol. Al fútbol siempre jugué de chico, me inicié en Ateneo, donde estaba el gimnasio, donde había un profesor de apellido García. Y luego, por Federico Sirch y por Gastón Bello, me fui a Quilmes, allí empecé en el fútbol de salón con Pocho Gómez y posteriormente pasé al campo de deportes donde jugué desde los 11 a los 14. Allí paré y me dediqué al Padel, sobre todo porque en la esquina de casa se instalaron unas canchas… De ahí recuerdo a Dagoberto Pachiani, a Roberto Casciari, Rolli Fasce”.

Tiempo después y por insistencia de Federico volví a Quilmes, ya en pre sexta y desde ahí seguí jugando hasta el 95, cuando Coco Tilli me lleva al banco de Primera División. En el 96 juego el primer partido; en el 97 yo estando en tercera, llega Carlitos Barconte y empieza a subir a los chicos a Primera. Hacemos una buena campaña ese año, con un plantel muy joven, con Pablo, Alejandro, Nahuel Mazzacane, Pablo Palazzo y en el 98 ese grupo logra el campeonato. Venía un jugador que para nosotros era muy importante, Ariel Muñoz, y teníamos un gran equipo. Salimos campeones, la primera vez que Quilmes lo lograba en la Liga Mercedina y en el 99 repetimos, ya con incorporaciones como la de Julián Insaugarat, Marcelo Simionato y un grupo espectacular, que yo siempre digo, a esos campeonatos lo ganamos por el grupo humano que había. Me quedó un recuerdo hermoso de esa época. Del Club Quilmes, tengo los mejores recuerdos”.

El fútbol allá

“Y sí, claro que seguimos con el fútbol acá. De hecho con Pablo y Alejandro dijimos que había que hacer algo, y se fue incorporando gente de distintos lugares de Buenos Aires, argentinos, españoles, ingleses, nos empezamos a juntar. Y ahora mismo jugamos aquí un campeonato para veteranos, con unos 20 equipos, y jugamos con la camiseta de Estudiantes de La Plata… no queríamos jugar con la de Boca o River porque sino se iban a pelear, entonces como a mí me gusta Estudiantes, dijimos vamos con esa y al equipo le pusimos “Los Pincharratas”

La familia

“Estoy casado con Carolina, mi mujer, es malagueña, estamos juntos desde el 2009. Tenemos dos hijos,  el más grande, Rodrigo, tiene 8 años y cumplió un año en Mercedes. Luego no volvimos más. El más chico, Ignacio, tiene 5 años.

Carolina fue cuatro veces a Mercedes, la verdad que le encanta. Me dice que le gusta mucho la naturaleza, los lugares que hay para conocer, y claro, acá la vida es de otra manera, es muy lindo, pero una sociedad no tan natural, mucho edificio, con una sociedad más de consumo. Cualquiera que haya estado viviendo acá te lo puede decir. Y a ella le encanta Mercedes, ir al Parque, ir a comer un asado, a Tomás Jofré, conocer pueblos de los alrededores.

Por eso digo que a Mercedes uno lo lleva siempre a donde vaya. Yo me crié y me formé como persona ahí, así que siempre estaré con las ganas de volver cada vez que se pueda” – concluye.

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