Altamira es uno de los tantos pueblos de nuestro país que se vieron desafiados a no desaparecer cuando gestiones nacionales cerraron diferentes ramales ferroviarios. Muchas de esas comunidades sucumbieron ante esa decisión, otros se quedaron en el intento, pero hay una larga lista de comunidades que se reinventaron, que se mantuvieron a pesar de extrañar esos tiempos de esplendor cuando aún circulaban las formaciones por sus rieles.
Altamira, pueblo lento, se fundó en enero de 1908. Ayer domingo cumplió 118 años y como lo viene haciendo desde hace un tiempo quiere celebrarlo. Quiere mostrar que pudo darse una nueva impronta, una nueva imagen sin maquillajes, con trabajo, esfuerzo y compromiso.
Por eso hace unas semanas que todos los días, un grupo de vecinos prepara el predio donde se concentrará esa celebración, un cumpleaños donde todos se sientan parte. El pasado jueves por la tarde estuvimos por allí y nos encontramos con representantes de esa comunidad, de la agrupación criolla Amigos de Altamira que estaban cortando el pasto, poniendo luminarias, regando las calles para que se vayan asentando los caminos.
Un trabajo silencioso y sin descanso. Una pausa a la noche para compartir un cordero al asador como premio a las extenuantes jornadas de preparación. Damián Lacoste es quien coordina ese grupo y nos invita con un trago en el Almacén de Badano para seguir charlando, mientras otros parroquianos se trenzan en una partida de truco cuando cae la tarde.
La tranquilidad es la dueña del lugar que crece en propuestas más allá de los históricos habitantes. Esos que viven de lunes a viernes, que asisten al jardín, la escuela, a sus compromisos laborales, a sus tareas en el campo, pero también a los nuevos emprendimientos como cabañas, almacenes y bodegones. A ellos se suman aquellos que encontraron fincas para descanso, permanente o no. De Mercedes mismo o de otros centros poblados.
“Altamira tiene un gran predio que está en el corazón del pueblo, en la estación que es como la madre de este pueblo. Allí se puede encontrar un camping, un campo para destrezas criollas, un gran escenario, un restaurant, un predio de alrededor de 6 hectáreas que hay que mantener y que de hecho lo hacemos con mucho orgullo y pertenencia”, dice Lacoste mientras se preparan para ser anfitriones de la renovada fiesta.
“Ese día tendremos desfile criollo, generalmente se festeja el cumpleaños de Oscar Ismael Poltronieri, pero lamentablemente va a estar en Comodoro y no lo podremos contar… Pero la fiesta tendrá el desfile, la cena criolla, destrezas en el campo, intercalado con un poco de escenario con folklore, interpretado por artistas locales y algún otro invitado especial, jinetes de renombre y despedida de la fiesta en el escenario mayor con un show tropical”, agrega Lacoste. El programa oficial dice que las actividades comenzarán a las 18 horas del 7 de febrero con muchas sorpresas.
Agradecidos por la convocatoria del año anterior que tuvo la presencia de alrededor de 3.500 personas, en este 2026 se cobrará una entrada que es un bono contribución de 2 mil pesos, que se destinará al Tiro Federal, habrá cantina que servirá para ayudar al Jardín 911, entre otros aspectos que redundarán en beneficio de la comunidad.
Lacoste destaca la cultura y tradición de Altamira, con productores como López Rosello, Luis Vitali, las ofertas de alojamiento en cabañas como el Polo Club Ranch, La Colorada, Puesta del Sol o Campo Lindo, el paseo de bodegones en el Almacén de Badano, Lo de Curly, Lo de Puri, el restaurant Entre Vías o la Nueva Corinema de la familia Achili, “la que demostró gran esfuerzo para reflotar una de las fábricas que también fue fundadora de este pueblo”, dice.
La celebración busca mejorar el posicionamiento de Altamira como pueblo turístico, “la fiesta sirve, 3 a 4 mil personas hablando de la fiesta son una difusión muy creíble en el boca a boca, nosotros estamos entre los pueblos turísticos de la provincia, aunque no hemos tenido mucho apoyo oficial. No contamos con el fomento que necesitaríamos, han pasado funcionarios a nivel provincial y hemos tenido ideas que se cumplieron en otros pueblos y no en el nuestro, las vías de comunicación con el director de Turismo están cerradas, pensamos que podía ser un joven con una idea y se estandarizó en las viejas ideas”, cuestionó.
“Si vos presentás un pueblo turístico y no tenés accesibilidad al lugar, qué vas a decir ¿que podés entrar solo si no llueve? Por eso hago hincapié en el trabajo a futuro, porque ponemos carteles y tenemos los cardos arriba de los cables de luz… Yo hago una critica constructiva, no pedimos que venga un ingeniero de ARSAT, sino que mejoren los caminos, que haya mantenimiento o renueven la cartelería”, agrega.
Señala que Altamira es agradecida de Mercedes porque sus aportes y su contribución, de acuerdo a la cantidad de residentes, no alcanza para mucho más, “hay que darle crédito a la redistribución de los recursos, yo no estoy enojado con las autoridades, lo que sí pretendo es que tengamos ideas en común, proyectos colectivos. Altamira tiene que tener accesos asegurados y no que si llueve a un auto o una camioneta la tenga que sacar un tractor de tiro. Deberíamos ponernos todos de acuerdo”, destaca.
Lo concreto es que en pocos días serán centro de atracción con su fiesta. Todo está preparado para que así sea. Para mostrarse vigorosos, con ganas de seguir torciendo el rumbo de un pasado que parecía condenarlos a un camino sin salida, y al que le ganaron la porfía.








