Para la diputada nacional Sabrina Selva, la audiencia pública relacionada con la Ley de Glaciares fue un simulacro. Este tipo de normativa que suele utilizarse en diferentes ocasiones, (audiencias públicas, instancias de participación ciudadana) terminan concretándose tan solo por exigencia legal más que por la posibilidad que aquellos reclamos generales puedan alterar los planes que ya se habían preestablecido.
Sucede de este modo con las tarifas, con las obras que ocasionan impacto en comunidades, entre otros tantos ejemplos que pueden mencionarse. En el caso de la Ley de Glaciares no parece haber sido la excepción, al menos en lo que respecta a las apreciaciones de la representante mercedina en la Cámara Baja del Congreso Nacional.
“Lo que vivimos el 25 y 26 de marzo no fue una audiencia pública, fue un simulacro. Una puesta en escena plagada de irregularidades que solo buscó subsanar el vicio inicial del proceso de sanción de la reforma, mientras se pisoteaba la participación ciudadana real”, dijo la legisladora.
En declaraciones públicas, Sabrina Selva, detalló algunas de las irregularidades que, de acuerdo a su parecer, convierten a la audiencia en un hecho viciado de nulidad. “Al final de la jornada, personal de la Cámara hizo ingresar a gente que se manifestaba afuera, poniéndoles una pulsera para participar de la audiencia, sin estar en Listado de Expositores. Un desmanejo total que confirma la manipulación previa”, mencionó.
Luego remarca que hablaron al final de la audiencia pública, no figurando en el Listado de Expositores – Presencial, con una pulsera que les colocó personal de la HCDN: Tamara Tiseyra; Vera Czmerinski, Wanda Olivera Albornoz y Sandra Espinosa. “En el momento en que estas personas empezaron a hablar, autoridades de las comisiones dieron la orden de cortar la transmisión. Esta audiencia es nula de nulidad absoluta”, recalcó.
La diputada Selva consideró que la metodología adoptada no solo resultó insuficiente para canalizar la participación, “reduciendo la audiencia pública a un trámite meramente formal carente de deliberación sustantiva y, por ende, incompatible con su finalidad jurídica. Sino que, además, los hechos descriptos, confirman que hubo severas irregularidades en el procedimiento, lo que la convierte en nula de nulidad absoluta”.
Más adelante señaló que “este simulacro de audiencia no subsana el vicio inicial en el procedimiento de sanción de esta reforma de ley: en cumplimiento del Acuerdo de Escazú, la Constitución Nacional y la Ley General del Ambiente, esta audiencia pública, debiera haberse realizado antes de comenzar su tratamiento en el Senado de la Nación”.








