El padre Lucas Jerez es uno de los sacerdotes más jóvenes de la arquidiócesis y hace menos de 15 años que fue ordenado. La mayor parte de su actividad pastoral la cumplió en la ciudad de Chacabuco, aunque un día el arzobispo decidió que había un nuevo camino para su sacerdocio: ser rector del Seminario Santo Cura de Ars.
Es decir, se le otorgó la responsabilidad de conducir el espacio donde se forman los nuevos sacerdotes, desde donde salen los nuevos curas que por cierto son pocos y es un tema que preocupa. Esto de la escasez de nuevos clérigos es un atajo que el propio Jerez utiliza para explicar la relevancia que se le ha otorgado dentro de la estructura de esta nueva arquidiócesis.
Pues monseñor Scheinig ha considerado que el “Chino” Jérez, como lo suelen llamar sus cercanos, puede seguir conduciendo el seminario desde el rectorado, ser párroco y administrador de San José y también seguir formando parte de la pastoral carcelaria. Cuando le preguntamos por esa circunstancia prefiere explicar esa situación diciendo que no hay muchos curas.
La realidad es que algunos días se convierte en lo que podría llamarse un hombre orquesta. La mañana del 2 de abril, el día en que dialogamos con el padre Lucas, venía de la unidad carcelaria donde había brindado un oficio religioso, siguió por la plaza donde participó del acto de Malvinas y de allí a la parroquia a seguir trabajando en la misa y en la preparación del domingo pascual.
Sin embargo, Jerez no solo muestra compromiso con el trabajo, también es de esos sacerdotes que cuando se expresa no anda con metáforas ni apela a pasajes bíblicos para explicar realidades. Es activo en redes sociales y su pluma suele ser filosa. Cuando la Argentina debatía la Ley del aborto no dudó en twittear: “La última vez que la plaza de Mayo se embanderó de pañuelos eran blancos. Y eran Madres pidiendo a gritos por sus hijos desaparecidos y Abuelas reclamando por sus nietos nacidos en la ESMA y otros centros. Ahora son verdes y son mujeres pidiendo abortar a sus hijos”. El posteo no pasó desapercibido.
Tiempo después se refirió al Criptogate y mencionó un artículo del Código Penal por el cual podrían llegar a procesar al presidente Milei e ironizó con la Ley Bases y los incendios en la Patagonia. También sus expresiones son comprometidas en Facebook donde suele opinar de cuestiones de la vida política de la Argentina. Habló de la reforma laboral, de la Ley de Glaciares, de la represión a los jubilados, y hasta el pasado 24 de marzo, después de la contundente movilización en CABA, dijo que esa noche se fue a dormir más tranquilo porque entendía que había un pueblo que aún tenía memoria.
Es posible que esas expresiones no pasen desapercibidas en la arquidiócesis ni mucho menos que reciba algún regaño por ello. Al contrario, continúa con esa línea de pensamiento que intenta propagar entre los fieles. De hecho, en la última Semana Santa comparó a parte de la sociedad con Poncio Pilatos en eso de lavarse las manos.
Protagonistas mantuvo una charla que el padre Jerez aceptó con gusto y no escapó a ninguna de las preguntas de nuestro periodista. “Estoy dividiendo un poco el tiempo entre el seminario y la parroquia y la cárcel… estoy muy contento”, comenta. Cuando se le hace notar que el arzobispo le ha encomendado múltiples y relevantes tareas, remarca que son pocos curas, “todos tenemos actividades pastorales extras… tiene más que ver con la escasez de sacerdotes, pero es algo que nosotros disfrutamos mucho”.
Yendo a esa expresión de “no lavarse las manos”, nuestra consulta apuntó a saber si tenía más que ver con una expresión de deseo o con una realidad palpable. El padre Lucas respondió, “ambas… porque creo que actualmente vivimos en una sociedad un tanto individualista, si estamos convencidos con una frase bonita que nadie se salva solo y que todos estamos en la misma barca como fue en la pandemia… pero como sociedad argentina estamos viviendo el sálvese quien pueda, que también tiene grandes consecuencias en la Fe, porque la Fe es profundamente comunitaria y como cristianos no podemos lavarnos las manos como muchas veces sucede en nuestra sociedad con los que sufren, con los que la pasan mal… los más pobres, los jubilados, los discapacitados, y cuantas otras personas que están sufriendo mucho las consecuencias de esta realidad”.
El padre Lucas destaca el trabajo de la comunidad parroquial que pone el hombro con quienes lo necesitan, y destaca el trabajo de Cáritas respecto de la asistencia a quienes lo necesitan, “son solidarios y ven a Jesús en el otro…”. No obstante, parece optimista de cara al futuro, “más allá que actualmente estemos en esta ola, el pueblo argentino en general es profundamente solidario, y la solidaridad tiene un germen de Evangelio. Quizás no lo vemos en las grandes elites, o los grandes empresarios, o los que toman las decisiones fuertes en el país, quizás ahí vemos una ausencia en fijarse en el otro. Pero nuestros barrios están llenos de gente que al ver la necesidad de la gente empieza a cocinar para los chicos del barrio y de repente se armó un merendero…”.
En la continuidad de la charla y siguiendo una línea de Fe, el padre Lucas reflexiona al respecto. “Si nosotros le decimos a cualquier persona que no pertenezca a la cultura cristiana que tenemos un Dios que murió crucificado parece un fracaso, pero detrás de ese fracaso viene la mayor victoria del mundo, que no es sobre una persona, sobre un gobierno o sobre una guerra, la mayor victoria del mundo es sobre la muerte, qué ser humano pudo vencer la muerte, ninguno, solo Jesucristo. Creemos profundamente en la resurrección de Jesús. La gran victoria de la historia no es sobre un Gobierno o sobre una guerra, sino sobre la muerte y ese fue Jesús”, concluyó.








