La denuncia de irregularidades por parte de la Provincia de Buenos Aires en el proceso de concesión de rutas nacionales puede tener claramente una explicación política. La jugada del Gobierno bonaerense parece inteligente en términos de modelo, pues AUBASA, en explotación de caminos que Nación busca conceder, puede mostrar que el Estado eficiente es posible. Por lo tanto para el Gobierno nacional eso supone un riesgo.

De allí que era de prever que el camino hacia ese objetivo iba a tener sus “baches” para Axel Kicillof y por eso han denunciado públicamente la situación. Sin embargo, y al parecer, tan solo para no tener la responsabilidad de su mantenimiento, con la provincia de Neuquén hay una posición diferente.

El gobernador Rolando Figueroa, un dirigente impulsado por Mauricio Macri, firmó el viernes con el ministro del Interior, Diego Santilli, el traspaso de dos rutas nacionales a su provincia. Se trata de la Ruta 22, desde el límite con Río Negro hasta la rotonda de China Muerta, y de la Ruta 242 que va hasta el Paso Internacional Pino Hachado.

Según indican medios patagónicos, el convenio habilitará a la provincia a realizar obras de mantenimiento e intervención sobre ambas trazas, además de establecer el cobro de peajes para recuperar la inversión. “Hoy las rutas son nacionales, pero los muertos son nuestros”, cuestionó el mandatario neuquino en una nota con Infobae.

El convenio es una suerte de contrato de concesión por alrededor de 20 años que Vialidad Nacional le otorgará a la provincia de Neuquén sin proceso licitatorio. El gobernador afirmó que eso permitirá realizar mantenimiento de las rutas, que hoy el Gobierno nacional prácticamente no está realizando, pero también hacer intervenciones mayores como duplicación de calzada en algunos puntos estratégicos. También habilitará el cobro de peajes como una forma de recuperar la inversión que haga la Provincia.

El pedido para que Vialidad Nacional traspase las rutas nacionales en territorio de Neuquén comenzó en el 2024, a pocos meses de asumido el gobierno de Javier Milei. Comenzó como un reclamo conjunto con Río Negro, pero luego el pedido se fue adaptando.