La doctora Carolina Banzato, impulsora del Espacio Pediátrico Integral (EPI), detalla el arduo trabajo para sostener un centro de alta complejidad en la esquina de 5 y 24. Con especialistas de centros como el Hospital Austral y el Italiano, la fundación busca que las familias mercedinas y de la región accedan a diagnósticos y tratamientos de vanguardia sin trasladarse a Capital Federal.
En una entrevista brindada a nuestro medio, la doctora Carolina Banzato, directora médica de la Fundación Espacio Pediátrico Integral (EPI), compartió los avances y los desafíos de este proyecto que ya lleva tres años de labor en Mercedes y que recientemente ha formalizado su estructura como fundación.
Ubicada en la emblemática esquina de calle 5 y 24, la institución nació con un propósito claro: cubrir el vacío de especialidades pediátricas que obligaba a las familias locales a realizar largos viajes.
Uno de los pilares de EPI es la calidad de su staff. La Dra. Banzato explicó que logran traer a la ciudad profesionales que son referentes en sus áreas: «Tenemos especialidades que realmente no hay. Por ejemplo, la endocrinóloga que está atendiendo ahora es la jefa de servicio del Hospital Austral… nuestra neuróloga infantil es del staff del Italiano». Entre las once especialidades que ofrece el centro se encuentran cardiología infantil; oftalmología especializada en estrabismo y prematuros; gastroenterología y dermatología pediátrica.
Además de los profesionales, la fundación ha invertido en tecnología de última generación. La doctora destacó con orgullo lo que denomina la «joyita» del centro: un equipo de electroencefalografía de la misma generación que el utilizado en el Hospital Italiano. «Si uno quería cambiar algo… que la gente de Mercedes pudiera tener lo mismo que la gente de Buenos Aires, todo en un mismo lugar y no tener que viajar», afirmó Banzato sobre su visión.
Un abordaje integral para el neuro – desarrollo
El centro se destaca por su equipo de neuro – desarrollo, que incluye especialistas en fonoaudiología, psicopedagogía, psicología, estimulación temprana, terapia ocupacional y psiquiatría infanto-juvenil. Allí se realizan estudios clave como el ADOS y ADIR, herramientas fundamentales para el diagnóstico de autismo. El valor agregado, según la directora, es que «todo lo hacen en un mismo lugar», evitando que los padres deban deambular por distintos consultorios. Esta eficiencia ha atraído a familias no solo de Mercedes, sino también de Luján, Navarro, Lobos e incluso Junín.
A pesar del éxito médico, la sostenibilidad económica es una batalla diaria. Actualmente, la fundación no recibe subsidios municipales ni estatales y se sostiene mediante un modelo cooperativo con los profesionales. «El profesional atiende, un porcentaje va para la fundación y otro se lo queda el profesional… pero si el profesional no viene o no vienen pacientes, nadie recibe», detalló la doctora.
Banzato también aclaró que, debido a los altos costos de traslado de los especialistas, no pueden trabajar directamente con obras sociales, aunque emiten facturas para que los pacientes gestionen reintegros. En momentos de receso, como el verano, los gastos operativos suelen ser cubiertos por los propios fundadores.
Un legado familiar
La historia de EPI está profundamente ligada a la historia personal de Banzato. La sede funciona en la casa que le regaló su padre, quien la apoyó incondicionalmente en las reformas para transformar la vivienda en consultorios. Su padre le dejó una enseñanza que hoy es el motor de la institución: «Si vos te querés comprometer, tenés que comprometerte con todo… con vocación, con todo lo que puedas».
Finalmente, la doctora hizo un llamado a la comunidad y a las empresas locales —destacando que, hasta el momento, la firma Grill ha sido la única en aportar – para que se sumen al proyecto. Bajo el lema «Ayúdenos a ayudar», el sueño de Banzato es que ninguna familia deba abandonar un tratamiento por falta de recursos: «El sueño de la fundación es que nos ayuden y que una familia pueda no pagar una terapia o que los estudios podamos ofrecérselos a un costo mínimo».








