En la sesión del Honorable Concejo Deliberante que tuvo lugar el pasado lunes, jubilados y pensionados autoconvocados hicieron uso de la banca participativa para exponer una realidad que atraviesan a diario, con especial preocupación por el acceso a la salud.
En particular, se hizo hincapié en las dificultades para acceder a prestaciones de salud, señalando demoras, falta de cobertura efectiva, costos adicionales que terminan recayendo sobre los propios jubilados y trabas administrativas dentro del sistema, con especial mención al funcionamiento de PAMI.
Durante la jornada se describieron situaciones concretas vinculadas a turnos que tardan en llegar, prácticas médicas que requieren pagos extras y trámites que se vuelven cada vez más complejos, generando angustia y desprotección en un sector que debería contar con mayor respaldo.
“Hoy nos enfrentamos a diferentes problemáticas dentro del ramo, tales como restricciones en terapias y reportes de servicios afiliados con discapacidad, recortes a prestadores y riesgo de deserción masiva de profesionales, pues el PAMI hoy tiene una deuda millonaria con clínicas y sanatorios”, expresaron quienes expusieron.
Además, mencionaron recortes en la cobertura de medicamentos al cien por cien, y suspensión del programa nacional Remediar, que abastecía a hospitales y salitas que garantizaban el acceso gratuito a medicamentos esenciales; medidas de fuerzas de los médicos de cabecera en rechazo a la nueva normativa de pagos; demoras y suspensión de turnos, y problemas en la atención de diversas especialidades; falta de insumos en las sedes de pago, que provocaban, por ejemplo, que no se entregasen órdenes por no tener hojas para imprimirlas.
Se han reducido los elementos de fisiatría y clarificación, elementos cruciales para el tratamiento no quirúrgico de patologías que afectan la calidad de vida de todos los afiliados.
“Después de una vida de trabajo y aportes, cumpliendo horarios, levantando persianas, manejando colectivos, enseñando a niños, curando enfermos, construyendo calles. Después de una vida de servicio, cuando al fin nos toca descansar, nos dicen que somos un gasto. Es muy penoso estar hoy pidiendo por nuestra salud, una necesidad básica, como lo son el alimento, el techo”, concluyeron.








