Vialidad Nacional informó que continúa supervisando los trabajos de puesta en valor y mantenimiento que la concesionaria ejecuta sobre el Tramo Pampa de la Ruta Nacional 5. Las intervenciones abarcan distintos puntos de la traza e incluyen tareas sobre la calzada, banquinas, iluminación, señalización y sectores vinculados con la seguridad vial.
Durante agosto se desplegaron diferentes frentes de trabajo con tareas de bacheo, fresado, sellado de fisuras, reparación de losas de hormigón y calce de banquinas, con el objetivo de recuperar sectores deteriorados y mejorar las condiciones de circulación.
Entre las obras realizadas se encuentran las reparaciones de losas y el bacheo de hormigón en las rotondas de Alberti y Chivilcoy, además de intervenciones en distintos puntos del corredor. También se realizaron trabajos de perfilado y calce de banquinas y tareas de conservación general de la zona de camino.
La concesionaria llevó adelante además trabajos de bacheo en sectores próximos a Mercedes, Chivilcoy, Alberti, Pehuajó, Trenque Lauquen y Catriló, mediante la colocación y compactación de mezcla asfáltica, terminación de las áreas intervenidas y sellado de bordes.
A esto se sumaron tareas de corte de pasto y desmalezado, perfilado de colectoras, pintura de garitas de colectivos, columnas de iluminación, cordones y estructuras correspondientes a pasarelas peatonales.
Uno de los trabajos de mayor magnitud se concretó en la autopista Luján – Mercedes, donde la concesionaria informó la finalización de la rehabilitación integral de más de 1.500 luminarias.
La intervención comprendió el recambio y montaje de artefactos, el tendido y conexionado de las instalaciones eléctricas, la revisión de los tableros de comando, la puesta en funcionamiento de los puntos de iluminación y la pintura de columnas.
La recuperación del sistema de iluminación representa una mejora concreta para quienes circulan durante la noche y constituye una intervención directamente vinculada con las condiciones de seguridad del corredor.
También se reparó y recolocó una baranda de seguridad perteneciente a la pasarela peatonal ubicada a la altura del kilómetro 92, en Gowland. El trabajo incluyó el balizamiento preventivo, el retiro de la estructura dañada, su reacondicionamiento y posterior reinstalación.
Las tareas ejecutadas tienen importancia. El mantenimiento de una ruta de estas características es indispensable, tanto para preservar la infraestructura existente como para mejorar las condiciones de circulación y evitar que determinados deterioros se profundicen.
Pero el conjunto de estas intervenciones también vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: mantener la Ruta 5 no es lo mismo que resolver el problema estructural que enfrenta una comunidad que utiliza diariamente este corredor.
Para quienes transitan entre Mercedes y Luján, y para los usuarios que recorren la ruta hacia el interior bonaerense, los bacheos, las reparaciones de banquinas, la iluminación y las tareas de conservación constituyen mejoras necesarias, pero no alcanzan para responder a una de las principales demandas vinculadas con la seguridad vial: la continuidad de la autovía.
La Ruta Nacional 5 mantiene tramos en los que el tránsito de vehículos particulares convive con camiones y transporte de cargas sobre una infraestructura que no fue diseñada para el volumen y las características actuales de circulación. En ese escenario, la siniestralidad y el riesgo de accidentes siguen siendo una preocupación permanente para los usuarios y las comunidades ubicadas a lo largo de la traza.
Por eso, mientras se destacan los trabajos de mantenimiento que se están realizando, la expectativa local continúa puesta en obras de mayor envergadura que permitan transformar las condiciones estructurales del corredor.
La recuperación de la calzada, la iluminación y el mantenimiento de banquinas son parte de las obligaciones que debe cumplir una concesionaria y representan, sin dudas, mejoras que los usuarios necesitan. Pero la discusión de fondo excede el estado puntual del pavimento o de las luminarias.
El reclamo apunta a una infraestructura que permita separar los sentidos de circulación, reducir los puntos de conflicto y disminuir de manera sustancial los riesgos de siniestralidad.








