En el marco de las actividades de capacitación que se desarrollan en las unidades penitenciarias bonaerenses, se realizó en la Unidad 5 de Mercedes una jornada de concientización y prevención de la conducta de riesgo suicida, destinada al personal penitenciario y enmarcada en los lineamientos del denominado Protocolo Elizabeth.
El encuentro estuvo a cargo de un equipo integrado por representantes de distintas áreas del Servicio Penitenciario Bonaerense y organismos vinculados con la atención y el tratamiento de las personas privadas de la libertad. La propuesta apuntó a fortalecer las herramientas institucionales para reconocer señales de alerta, intervenir de manera temprana y mejorar los mecanismos de acompañamiento ante situaciones de vulnerabilidad.
Participaron, por la Dirección Contra la Violencia Institucional en Contexto de Encierro, Rocío Barreda y María Paula Atfe; por la Dirección Provincial de Salud Penitenciaria, los profesionales Andrés Pérez y Nancy Menuet; mientras que por la Subdirección General de Gerenciamiento Asistencial y Tratamental estuvieron la directora de Control de Gestión de Actividades Asistenciales y Tratamentales, licenciada Luciana Lorena Carta; el director de Investigación Científica Asistencial y Tratamental, abogado Julián Dorati; la jefa del Departamento de Observatorio Criminológico, Ana Suárez Rodríguez; y el licenciado en Psicología Mario Federico Primón.
La actividad contó además con el acompañamiento de autoridades y personal de la Unidad 5, entre ellos el subdirector de Seguridad, Lucio Zalazar, y la subdirectora de Inclusión, Yamila Gisela Sueldo.
Uno de los principales objetivos de estas jornadas es sensibilizar a quienes forman parte del entramado institucional y mantienen contacto cotidiano con las personas alojadas en establecimientos penitenciarios.
La prevención de las conductas de riesgo suicida requiere, según se explicó durante el encuentro, una estrategia permanente que combine detección temprana, acompañamiento, capacitación, comunicación y trabajo interdisciplinario. La intención es identificar situaciones de vulnerabilidad, reducir factores de riesgo y fortalecer aquellos elementos que pueden funcionar como protección.
En este sentido, el monitoreo y la evaluación de las situaciones permiten registrar indicadores, analizar necesidades y mejorar las intervenciones, procurando que la asistencia y el tratamiento puedan adaptarse a las características particulares de cada persona.
El denominado Protocolo Elizabeth constituye en ese marco una herramienta para organizar las acciones institucionales y orientar las intervenciones frente a posibles situaciones de riesgo.
Durante las jornadas también pueden abordarse problemáticas asociadas a estas conductas, entre ellas ansiedad, depresión, soledad, procesos de duelo y consumos problemáticos, de acuerdo con las características y necesidades de la población alojada en cada unidad.
La capacitación realizada en Mercedes no se limitó al funcionamiento del protocolo. También incorporó la perspectiva de género, teniendo en cuenta que mujeres, personas trans y otros grupos pueden atravesar situaciones de vulnerabilidad específicas que no siempre resultan visibles de manera inmediata.
Antecedentes de violencia o abuso, rechazo familiar, discriminación y otras experiencias pueden incidir en la situación particular de cada persona. Por eso, la prevención no consiste solamente en identificar quién se encuentra en riesgo, sino también en comprender qué circunstancias y factores atraviesan a cada individuo.
En ese contexto, se remarcó la importancia de generar condiciones que permitan pedir ayuda y acceder a un acompañamiento adecuado, entendiendo que solicitar asistencia no constituye una muestra de debilidad.
La jornada también incorporó dos ejes centrales del trabajo de la Subdirección General de Gerenciamiento Asistencial y Tratamental: los Pabellones de Aislamiento y los Comités de Prevención y Solución de Conflictos.
Desde el equipo se aclaró que el aislamiento o la existencia de conflictos no implican necesariamente una situación de riesgo suicida, aunque pueden constituir escenarios institucionales que requieren una observación especial y una detección temprana de posibles situaciones de vulnerabilidad.
Los comités realizan relevamientos de situaciones relacionadas con la población penitenciaria, incluyendo personas sancionadas o alcanzadas por determinados protocolos, además de las actividades asistenciales y tratamentales que se desarrollan en las unidades.
La mirada propuesta durante la capacitación parte de una articulación entre conflicto, vulnerabilidad, detección y acompañamiento, entendiendo que la coordinación entre las distintas áreas resulta fundamental para una intervención eficaz.
Finalmente, desde el equipo responsable de la jornada destacaron que concientizar implica aprender a reconocer señales tempranas, saber cómo acompañar y cuándo derivar una situación para su atención específica.
El objetivo es que la prevención no quede reducida a una intervención frente a una crisis, sino que se transforme en una práctica institucional activa y sostenida, capaz de anticiparse a las situaciones de riesgo y brindar respuestas adecuadas a las personas privadas de la libertad.








