(De la redacción)
El dato no proviene de un intendente peronista sino de Francisco Recoulat (foto), jefe comunal de Trenque Lauquen, dirigente radical y ganador de las elecciones de 2023 como candidato de Juntos por el Cambio. Justamente por eso su afirmación adquiere una dimensión política difícil de ignorar: “Yo he recibido del Gobierno nacional cero pesos en tres años”. La entrevista al primer mandatario de esta ciudad bonaerense fue realizada por el portal platense La Letra Chica.
La frase, pronunciada en medio de un reclamo por el estado de las rutas y la falta de obras nacionales, no es solamente una queja más de un intendente del interior. Expone, desde el lugar de un jefe comunal que llegó al poder dentro de una coalición que acompañó políticamente al actual oficialismo nacional, una de las principales tensiones que atraviesan hoy a los municipios bonaerenses: la distancia entre el discurso nacional y las necesidades concretas de las ciudades que deben gobernar todos los días.
Recoulat no habló desde una banca opositora. Habló como intendente. Y desde esa responsabilidad planteó que durante tres años no recibió recursos del Gobierno nacional para su municipio. Incluso fue más allá y sostuvo que no encuentra un antecedente semejante desde el retorno de la democracia en 1983. Se trata de una afirmación personal sobre los recursos recibidos por su municipio, pero su contundencia permite dimensionar el reclamo que hoy emerge desde sectores políticos que no pueden ser ubicados dentro del peronismo.
El caso de la Ruta Nacional 5 concentra buena parte de esa discusión. El corredor que une Luján con Santa Rosa fue concesionado este año por 20 años. El nuevo esquema contempla la administración, mantenimiento, reparación y conservación de los 546,65 kilómetros del denominado Tramo Pampa, pero la concesión no incluye la construcción de la autovía que desde hace años reclaman intendentes, productores, transportistas y vecinos de toda la región. Mientras tanto, el peaje aumentó y se incorporaran nuevas estaciones al corredor.
El reclamo tiene, entonces, una lógica elemental: si Nación no construye la infraestructura que necesita la región, tampoco puede desentenderse de las consecuencias que sus decisiones generan sobre las comunidades que utilizan esa infraestructura.
Hay algo particularmente significativo en el planteo de Recoulat. En 2023 llegó a la Intendencia encabezando la boleta de Juntos por el Cambio. Es decir: no se trata de alguien que haya llegado al Municipio enfrentando políticamente al espacio que hoy gobierna la Nación.
Sin embargo, cuando la discusión pasa de las consignas electorales a administrar una ciudad, aparecen otras necesidades. Hay que pagar salarios, mantener calles, sostener servicios, atender localidades, responder ante emergencias, garantizar infraestructura y gestionar obras.
Y allí las pertenencias partidarias comienzan a tener un límite muy concreto: el municipio necesita respuestas, independientemente de quién gobierne en la Casa Rosada.
Cuando un intendente afirma que recibió “cero pesos” del Gobierno nacional durante tres años, la discusión deja de ser exclusivamente ideológica. Se convierte en una discusión sobre federalismo, distribución de recursos, infraestructura y responsabilidades del Estado.
Porque un municipio no deja de tener necesidades porque su intendente pertenezca al mismo espacio político que gobernó o gobierna la Nación.
Tampoco desaparecen los problemas de una ruta porque el jefe comunal haya compartido una boleta electoral con el gobierno nacional.
La gestión obliga a mirar aquello que la política electoral muchas veces intenta dejar en segundo plano. “Prácticamente es muy escasa la posibilidad de llegada de los intendentes al Gobierno nacional”, sostuvo el mandamás de Trenque Lauquen.
Recoulat marcó además una diferencia concreta con la Provincia. Según explicó, con la administración bonaerense sí pudo avanzar en convenios y obras y mantiene una relación institucional que permite continuar gestionando, aun reconociendo las dificultades económicas que atraviesa la Provincia.
Ese contraste resulta políticamente relevante porque no proviene de una defensa partidaria del gobierno de Axel Kicillof, sino de un intendente radical describiendo su experiencia administrativa.
Es, en definitiva, la mirada de quien está obligado a resolver problemas independientemente del color político de los gobiernos con los que debe relacionarse.
Porque los municipios no reclaman solamente dinero. Reclaman rutas. Reclaman obras. Reclaman seguridad. Reclaman accesos. Reclaman que las localidades que están lejos de Buenos Aires no sean condenadas a administrar eternamente las consecuencias del deterioro de una infraestructura nacional.
Recoulat puede seguir siendo radical, puede seguir perteneciendo a Juntos por el Cambio y puede sostener sus diferencias con el peronismo. Pero cuando se sienta en el despacho municipal, tiene delante a los vecinos de Trenque Lauquen, no a una boleta electoral.
Su frase “en tres años recibimos cero pesos” puede ser discutida, contextualizada o contrastada con los registros presupuestarios correspondientes. Pero políticamente tiene un peso inocultable: un intendente no peronista está diciendo públicamente que el Gobierno nacional no le dio respuestas a su municipio.








