El arzobispo de Mercedes-Luján pidió fraternidad y esperanza frente a los desafíos sociales y tecnológicos en el tradicional tedeum del 25 de mayo.
En la catedral de Mercedes-Luján, el arzobispo de la arquidiócesis, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió el tradicional tedeum del 25 de Mayo. En su homilía, exhortó a «recuperar el alma de la patria», advirtiendo sobre los riesgos de la indiferencia, el individualismo y la pérdida de esperanza, y subrayó que la verdadera grandeza nacional se alcanza cuando nadie queda descartado. Su homilía estuvo en sintonía con la pronunciada por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor García Cuerva.
La ceremonia contó con la presencia del intendente municipal, Juan Ignacio Ustarroz; la presidenta del Honorable Concejo Deliberante, Mariana San Martín; funcionarios del gabinete, concejales y representantes de instituciones locales. Delegaciones escolares y vecinos colmaron el templo, en un clima de fervor patrio y religioso que dio un marco especial a la celebración.
En su mensaje, monseñor Scheinig recordó que el alma de la Argentina vive en su pueblo: en los trabajadores, los jóvenes que sueñan, los ancianos que sostienen generaciones y en la solidaridad espontánea frente al dolor. Alertó sobre las «enfermedades del alma» como el odio, la descalificación y la invisibilización de los pobres.
Asimismo, destacó la reciente encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, que advierte sobre los desafíos éticos de la Inteligencia Artificial y la necesidad de custodiar la dignidad humana.
Finalmente, el arzobispo invitó a pedir al Espíritu Santo que «sople nuevamente sobre la Argentina» para construir una Nación moderna pero profundamente humana, donde la tecnología nunca silencie la compasión y donde el progreso llegue también a los más frágiles.








