La posibilidad de instalar un semáforo en la intersección de avenida 40 y calle 3, en un sector próximo a un establecimiento educativo, generó un nuevo debate entre los concejales de Mercedes. El proyecto, impulsado por el bloque de La Libertad Avanza (LLA), buscaba que el Departamento Ejecutivo evaluara la colocación de un dispositivo para ordenar el tránsito y brindar mayor seguridad durante los horarios de ingreso y salida de los estudiantes.
Sin embargo, la discusión se centró en cómo debía realizarse esa evaluación: mientras los autores de la propuesta pretendían avanzar con el planteo original, desde el oficialismo consideraron necesario incorporar estadísticas sobre siniestros viales y análisis técnicos antes de determinar qué intervención corresponde realizar.
Finalmente, el Concejo aprobó una versión modificada de la iniciativa, con los votos del oficialismo y el doble voto de la Presidencia, para que el pedido sea remitido al Ejecutivo.
El concejal Mauricio Pollacchi, de La Libertad Avanza, aclaró que la propuesta contemplaba un semáforo con pulsador, pensado para funcionar en momentos determinados del día, especialmente durante el ingreso y el egreso de los alumnos. Según explicó, el objetivo era evitar que el dispositivo interrumpiera innecesariamente la circulación vehicular durante el resto de la jornada.
La preocupación por el tránsito en entornos escolares también alcanza a otros sectores de la ciudad. En ese sentido, se anticipó que se presentaría un planteo similar para que se evalúe la situación en las inmediaciones del Instituto San Benito, ubicado sobre el Acceso Manuel Sanmartín.
El presidente del bloque de concejales de Fuerza Patria, Santiago Altube, planteó que antes de avanzar con una medida concreta debía consultarse al Observatorio Vial del Municipio para conocer las estadísticas de siniestros registrados en ese sector. A su entender, la evaluación debía incluir tanto los antecedentes de accidentes como un análisis técnico de las condiciones de seguridad de la intersección.
Pollacchi cuestionó esa alternativa y sostuvo que consultar al Observatorio no resultaba conducente para el objetivo de su iniciativa. En ese marco, defendió la autonomía de los concejales para presentar propuestas y afirmó: “Nosotros no pedimos permiso para presentar un proyecto”.
La discusión dejó planteada una diferencia sobre el alcance de la iniciativa: si debía avanzarse directamente con el pedido de evaluación de un semáforo con pulsador o si resultaba necesario ampliar previamente el análisis para determinar las características de la solución vial.
El concejal de la Unión Cívica Radical, Daniel Ivaldis, coincidió con los cuestionamientos sobre los tiempos que pueden demandar las consultas y evaluaciones municipales. Durante su intervención, advirtió que los pedidos de intervención al Observatorio Vial no siempre se traducen en respuestas concretas.
Como ejemplo, mencionó otros cruces de la ciudad que continúan esperando definiciones, entre ellos avenida 2 y calle 7, y avenida 40 y calle 31. Recordó que uno de esos planteos había sido presentado en 2024 y cuestionó el tiempo transcurrido sin que, según señaló, se hubiera concretado una solución. La intervención introdujo otro elemento en el debate: la necesidad de que las evaluaciones técnicas no se conviertan en trámites indefinidos.
Desde el oficialismo, Andrea Bozzini sostuvo que los concejales no son especialistas en seguridad vial y que tampoco corresponde trasladar exclusivamente a la comunidad la responsabilidad de determinar qué infraestructura necesita cada cruce.
En ese sentido, defendió la propuesta de consultar a quienes cuentan con conocimientos técnicos para evaluar las condiciones del tránsito y establecer qué medidas resultan convenientes.
Por su parte, la concejala Sabrina Viñales recordó que la situación de esa intersección ya había sido evaluada anteriormente y que aquel análisis había derivado en el cambio de sentido de circulación de la calle 3.
Pollacchi rechazó las modificaciones propuestas y manifestó su disconformidad con la decisión de reformular el proyecto original. En uno de los pasajes más duros de la discusión, sostuvo que, si el problema era presupuestario, sería preferible que se expresara de manera directa. “Si no quieren gastar, me parece mejor que digan que no tiene guita”, afirmó el concejal libertario.
La respuesta reflejó el desacuerdo sobre el procedimiento legislativo y sobre la manera de abordar una preocupación vinculada con la seguridad de los estudiantes. Mientras LLA defendió la necesidad de impulsar una solución concreta, el oficialismo insistió en la conveniencia de respaldar la decisión con información técnica.
Finalmente, el Concejo Deliberante aprobó la propuesta modificada por el oficialismo, que incorpora la necesidad de consultar al Observatorio Vial y contar con elementos técnicos para analizar la seguridad del cruce. La votación contó con los votos del oficialismo y el doble voto de la Presidencia, lo que permitió que la iniciativa fuera aprobada y remitida al Departamento Ejecutivo.








