Un buen número se concentró frente al Palacio Municipal para rechazar el desfinanciamiento educativo y el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario. La jornada, que replicó el malestar social a nivel nacional, se destacó por un inusual consenso político transversal y una fuerte impronta cultural.

El reclamo principal, centrado en la crisis presupuestaria que atraviesan las casas de altos estudios, logró lo que pocos temas consiguen en la actualidad: unificar la representación política. La columna humana contó con la presencia de la totalidad de los bloques de concejales de Mercedes, desde Unión por la Patria hasta la UCR y Vecinos por Mercedes, evidenciando que la preocupación por el futuro de la educación superior trasciende las fronteras partidarias.

El corazón del acto fue la lectura de un documento redactado por el Frente de Estudiantes Mercedinos. Las referentes Ailén Freire y Delfina Galeano fueron las encargadas de ponerle palabras a la «crítica» situación del sector.

En su discurso, denunciaron una caída del 50 % en el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios y lanzaron una advertencia contundente: «El ajuste universitario no es una cifra en una planilla, son estudiantes que dejan de estudiar». Asimismo, las oradoras rechazaron los discursos que buscan estigmatizar y criminalizar a las instituciones educativas para justificar los recortes.

Más allá de los discursos políticos, la jornada se transformó en un espacio de comunión social. Entre ollas populares y gazebos instalados sobre la avenida, el arte local brindó un marco de resistencia cultural. La música de Cris Melgar, junto a las intervenciones de Lucía Lascano, Pamela Herrera y Ana de Cunto, matizaron una tarde donde el reclamo por la educación se mezcló con consignas por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner y el apoyo de diversas centrales obreras y organismos de derechos humanos.

Con la participación de gremios como SUTEBA, ATE y la CGT Regional, además de movimientos sociales y agrupaciones políticas, Mercedes dejó en claro que la defensa de la universidad pública es una bandera que la ciudadanía no está dispuesta a arriar, transformando el malestar en una  demostración de fuerza colectiva en las calles.