Por Susana Spano

El sábado 4 de noviembre se presentó en el Colegio Nacional, el reconocido pianista argentino Antonio Formaro, en el ciclo Pro Arte Mercedes – Centro de Egresados del Colegio Nacional  “Florentino Ameghino”-.

El recital comenzó con la exquisita Sonata N° 13 de Schubert Op. 120, dotada del lirismo y afectividad característicos de este compositor. La pieza consta de tres movimientos: los dos primeros, con sus diversas variaciones, asumen las características del lied – forma musical muy cara a Schubert – y el movimiento final  toma la relevancia formal de la forma sonata.

La partitura, brillante y alegre, requiere de una verdadera maestría pianística para sortear los desafíos  que impone el autor. El maestro Formaro, abordó con excelente virtuosismo los pasajes más complejos y transmitió cada uno de sus matices.

La segunda obra del programa fue  la Fantasía Op. 28, denominada también “Sonata Escocesa” de Mendelssohn. Pieza escrita en forma intermitente, entre 1830 y 1842, está inspirada en paisajes y temas populares de Escocia. Es una sonata de gran magnificencia, tanto en el nivel discursivo como en el equilibrio formal. Requiere del intérprete una solvencia técnica superior por su dificultad y gran sensibilidad para afrontar el lenguaje poético – contemplativo que plantea el autor.

Antonio Formaro se especializa en el estudio de la obra de Mendelssohn. En su interpretación de la Fantasía N° 1 transmitió con solvencia los pasajes complejos de la sonata, y dibujó con sutil delicadeza los matices, alcanzando uno de los momentos más brillantes del concierto.

Dos obras de Scriabin marcaron el comienzo de la segunda parte del recital: Hoja de Álbum, Op. 45 y Poème Tragique, Op. 34, piezas breves que muestran el estilo misterioso y enigmático,  de este compositor que introdujo innovaciones en el ámbito melódico y armónico – la utilización de la sinestesia y algunas anticipaciones del atonalismo – y  Formaro tradujo con elegancia expresiva.

El programa se completó con “Estados de Ánimo” de Grieg – una colorida obra en la que el autor retrata diferentes facetas del paisaje noruego -, Tierra Linda, de Guastavino y un Estudio Trascendental de Liszt – “Appassionato” -; obras que demandan  gran virtuosismo, en especial el estudio de Liszt, célebre por su complejidad. El intérprete ofreció brillantes versiones que fueron ovacionadas, de pie, por el público.

Dueño de una técnica admirable y  una extrema musicalidad, el maestro Antonio Formaro coronó el recital con dos obras fuera de programa: Vals Op. 83 de Durand y  Preludio Op. 35 N° 1 de Mendelssohn.

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