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Mercedes
lunes, abril 15, 2024
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Fátima Rojas

“Mi lugar de referencia sigue siendo Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Hace 27 años que reside en Francia. Se fue de Mercedes apenas terminó la escuela secundaria con 17 años. Estudió Bellas Artes. Tiene una hija, Malena, de 4 años. Hoy reside en Rennes.

Destino Francia

“Yo egresé del Colegio Parroquial en diciembre del 96 y en enero ya me tomaba el avión. Tenía 17 años, me faltaba un mes para cumplir los 18 y ser mayor, por lo que fue un lío y una aventura grande el poder tener todos los papeles y hacer ese viaje – comienza a contarnos Fátima.

Siempre estuve aquí en Francia, primero viviendo en la zona sur del país, en Aix-en-Provence, donde estuve dos años, luego la zona de Bretaña, a dos horas de París, y si bien pensaba irme por un año ya van 27.

Yo a los 17 años aún no había conocido la vida independiente. Llegué con un modelo de ser estudiante del secundario, viviendo en la casa de mis padres, entonces fue como integrar cosas nuevas, otro idioma, otros códigos culturales. Y dejé el mate… (risas) dejé las charlas espontáneas. Me llevó un tiempo encontrar esos amigos con quien juntarte, esas relaciones de largo tiempo.  Son un montón de cosas…

Tengo muy buenos recuerdos de charlas que he tenido en la escuela, y por ejemplo con mis preceptores, Lucía Rodríguez y Carlos Russo, que son personas que para mí contaron mucho en mi proyecto de venirme a Europa.

Lo del viaje surge porque Mercedes siempre fue un lugar de mucho movimiento, de chicos que siempre llegaban a través del Rotary;  yo tuve la experiencia también de haber vivido en el extranjero, en Canadá, en la parte inglesa; eso cuando tenía 6 o 7 años, por el trabajo de mi papá, y creo que esa experiencia me marcó, y también siempre tuve ganas de aprender otro idioma y ver cómo era la vieja Europa… siendo yo nieta de europeos.

Tuve la suerte de beneficiarme con una beca que daban en el trabajo de mi papá que me permitió, ya desde el primer año de secundaria, poder ahorrar. Es un proyecto que inicié ya desde primer año donde proyectaba irme al final de la secundaria, y contaba con ese aporte, y yo tenía ganas de terminar con mis compañeros, con la gente de mi clase, con muchos con los que estuve desde Jardín de infantes… para mí es importante tener un lugar de referencia como Mercedes, a mis amigos que vuelvo a ver todos los años, así que la idea era esa, aprender otro idioma.

Los primeros seis meses acá los tenía diagramados, yo vine a estudiar francés a la Universidad de Provenza, son clases que se dan ahí para estudiantes extranjeros y mientras tanto era niñera en una casa de familia, lo cual me permitía adquirir muy rápido el idioma, y después, los otros seis meses, me tentó ingresar a la escuela de Bellas Artes y yo pensaba que si me aceptaban me iba a quedar, que finalmente fue lo que pasó” – señala.

Una noche de hotel

“Al llegar aquí fue bastante divertido y caótico a la vez, porque mis padres para sentirse más seguros me pagaron una noche de hotel para la primera noche, y yo tenía muy claro en mi mente que había conseguido un lugar para dormir el resto del tiempo. Pero se ve que mi francés no era muy bueno en ese momento,  porque no entendí que no estaba reservado el lugar para mí, por lo que pasé la primera noche en un hotel, muy cómoda, y después me la pasé el día siguiente buscando un lugar donde me podían  albergar y al ser una ciudad estudiantil finalmente, pude conseguir lugar en una casa de familia, que al final fue una familia con la que seguí el contacto casi todo el tiempo que estuve allí. Pero la verdad que ese primer día fue muy divertido”- recuerda.

Los estudios

“Es también algo divertido lo de la trayectoria. Yo egresé de la escuela de Bellas Artes al final de la de Reims, luego hice un masters en Multimedia con orientación artística y cultural, y en realidad en ese momento entré a trabajar en comunicación en el Centro Coreográfico, que queda en frente a la escuela de Bellas Artes, así que no fui muy lejos. Y es un lugar que me interesaba porque en términos de arte performativa vi cosas que no se estaban mostrando en la escuela. Y desde el 2006 soy responsable de comunicación y estos lugares existen uno por región en Francia, por lo que hay diecinueve en total, y cada diez años cambia la Dirección Artística y entonces cambia mucho el ADN del lugar. Ahora estoy con un colectivo hip hop que lo dirige, antes estuve con un director que era más bien arte contemporáneo y antes otro tipo. Es como que cambia mucho y un poco como para renovarme, hice un master en Comunicación en paralelo, lo cual me dieron ganas de orientarme hacia la investigación”.

Los años en Mercedes

“Yo crecí en una casa que ahora la reemplazó un supermercado que se llama La Anónima, en calle 40. En ese momento ahí empezaba el asfalto. Era una casa que medio que se quedó encerrada en la ciudad pero era una especie de casa quinta, con jardín alrededor. Estaba justo enfrente de Dupont, donde trabajaba mi papá.

Fui al Jardín de infantes de la calle 42 y 27 y luego pasé a Parroquial. Yo siempre viví en esa casa y estudié en ese Jardín, y la escolaridad en Parroquial. Tengo recuerdos hermosos de mi infancia.

También mi viaje y estadía en Canadá me hizo un shock en cuanto a la relación entre vecinos y por eso decidí terminar el secundario en Mercedes. Así que cuando decidí irme, dejé mi familia, mi barrio, las clases de inglés; de hecho mis padres siguen viviendo en Mercedes. Y es una alegría poder volver y darle a Malena la posibilidad de tener relación con sus abuelos y ver ese contexto. Y está bueno que ella esté inmersa en todo.

Por suerte he tenido lindas visitas a lo largo de estos años. Al principio viví una vida de estudiantes entonces no los recibía muy bien… (risas), pero hoy en día ha cambiado, mi casa siempre está abierta para recibir a los amigos. Hay algo lindo acá que hay mucha solidaridad, lo que existe en Argentina. Acá la gente es muy hospitalaria. Mis padres pudieron venir un mes cuando nació Malena y mis vecinos me prestaron su departamento durante todo ese tiempo porque estaban de vacaciones. Eso es lindo poder mencionarlo – destaca.

Obvio que también dejé a los amigos con los que  sigo en contacto y nos vemos casi todos los años y tenemos un grupo de WhatsApp y todas esas cosas. Por suerte hay un deseo de seguir en contacto y la verdad que hace bien reencontrarse… igual mis amigos de siempre, están siempre presentes, aunque nos veamos solo una vez año  o que no nos comuniquemos tanto. Es cierto que vivir en el extranjero lleva a tener otra modalidad de relación, es decir, hay que replantear la manera de tener un vínculo y son fuertes, y eso es lindo…”.

Por ejemplo con Florencia Sauco nos conocemos desde primer grado, nos sentaron juntas al fondo de la clase y decíamos no nos separamos más. Después pienso en Virna Messia, que ahora vive en Italia, y a pesar que no nos vimos durante 13 o 14 años, nos volvimos a ver acá en Europa, con mucha alegría y es alguien que contribuyó mucho en mi deseo de venir a Francia, porque con ella empezamos a tomar clases de francés juntas, y fue un poco la que me hizo la propuesta y me enganché con ella. Carlos Russo, un muy gran amigo, con el cual seguimos en contacto, Sebastián Lescano, que ahora anda más por el sur de Argentina. No era compañero de escuela pero nos acercamos por una actividad centrada en la naturaleza que se hacía por afuera de la escuela. La familia Guinot también son grandes amigos”.

Reims

“Si, la realidad que después de venir de Aix-en-Provence, que es una postal, donde hay festival lírico muy importante, nacional, y es una ciudad realmente como las que el argentino se imagina. Entonces cuando vine, Reims no me pareció una ciudad tan linda, pero lo que me gustó era la dinámica, la calidez de la gente, muy abierta, siendo estudiante me sentí muy bien recibida y es una ciudad que está dando pasos aceleradísimos y en estos años en que llegué hay dos líneas de subte, antes no había nada, el tren está a una hora y media de París en lugar de dos y media de antes. Hay muchísimos esfuerzos para que la región se desarrolle y está pasando. Eso es excelente y dan ganas de participar.

A mí me abrieron las puertas enseguida en todo, en oportunidades de trabajo, de involucrarme en asociaciones, estuve por ejemplo siendo presidente durante diez años de un ente de poesía y arte contemporáneo. Creo que hay 54 festivales por año acá en Reims y hay lugares que se abren de manera constante. Me gusta las puertas que abre esta ciudad”.

El barrio

 “Tengo ganas de citar algo de lo que tal vez no hablé y vuelve a llevarme a Mercedes. Ahora estoy muy implicada en la asociación de mi barrio, que es nuevo  y se está construyendo, y por ejemplo estoy tratando de conseguirle un nombre para la escuela y propuse María Elena Walsh, y en cierto punto para mí, como empezamos a hablar de lo que dejábamos, para mí, puesto que toda mi familia está lejos, es muy importante para mi hija y trato de buscar en esa relación con los vecinos, en el hecho de involucrarme en la vida del barrio, en la construcción de la escuela. Quiero dejarle a ella lo que yo viví, así de poder tener referencias fijas, de gente que uno vuelve a ver, aunque sea la señora de la farmacia, el que vende papas fritas, el dueño del bar, lo bueno es tener esa gente fija, a la que saluda, ve. Para mí eso es el barrio y la relación con los vecinos, la dinámica, saludar, caer espontáneamente, si necesita una mano pedir y si otro necesita ayuda, brindársela… Es mi barrio en construcción” – concluye.

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