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sábado, abril 20, 2024
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Jorge Pítaro

“He vivido tiempos muy lindos en Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Reside en Luján de Cuyo, Mendoza. Hace más de 22 años que se fue de Mercedes.  Nos contó sobre sus años en la ciudad, la decisión de irse a Mendoza, sus trabajos sobre desarrollo electrónico y su pasión por la música.

Destino Mendoza

“Yo me vine de Mercedes en el año 2000 para acá- comienza a contarnos Jorge. Entre el 2000 y el 2001. Me agarró el 2001 acá. Voy para casi 23 años ya. Inicialmente por una cuestión de recursos me establecí en Las Heras, en la casa de unos parientes lejanos que me aguantaron un tiempo ahí, y después alquilé en la parte céntrica. A poco tiempo me fui para el lado de la ciudad, ahí estuve 6 años alquilando. Cuando me empezó a ir mejor, con el trabajo de riego, pude comprar nuestra propia casa, en Lujan de Cuyo, en la zona del pre monte. Estamos cerca de Chacras de Coria, una zona cerca de Vistalba. 

Yo siempre digo que uno está donde está la familia o el trabajo. En mi caso, después de intentar varias cosas, yo me dedico a la electrónica, consideré que ya no era tiempo ahí y que tenía que buscar un nuevo horizonte. Yo frecuentaba desde la pre adolescencia la provincia, tenía una cierta inclinación a instalarme en estas latitudes, y me encontré casi naturalmente con algo que yo desconocía como buen mercedino y bonaerense que soy, que acá existe una parte relacionada a lo agrícola, el riego tecnificado, que es el uso eficiente del agua, porque estamos en una zona desértica, y por lo tanto la optimización del uso del agua como recurso natural, es un punto muy importante de tratar.

Acá existe lo que se llama el riego por goteo, y todo lo que es viñedo, olivares, frutales, toda la parte de hortalizas, porque es una zona de mucha producción agropecuaria, está atendida a través de estos sistemas, que fueron inventados por los israelíes.

Yo comencé arreglando computadoras y controladores de retrolavado de filtros, un sistema completo que se utiliza para hacer la optimización, no tanto del agua sino también de la articulación de la planta, la cual necesita buscar en las profundidades de la superficie de la tierra, los nutrientes para tener un mejor desarrollo. El riego por goteo tiende precisamente a crear una articulación de la planta en profundidad y no tanto en superficie. Es asombroso ver cómo un viñedo crece entre las piedras en el monte mendocino, en la montaña”- señala.

Los primeros trabajos

“Así que en mis comienzos vine a trabajar a una empresa electromecánica que tenía relación con una vieja empresa de Mercedes que se llamó Acec-Tedo, que ahora está instalada una empresa de almacenamiento de hierro, Aceros Borroni. Ahí funcionó en los tiempos en que terminé mi secundaria, en el 78, un tipo de becado junto a algunos compañeros y me quedé a trabajar un año. Muy linda experiencia, en la parte de control de calidad. Ellos fabricaban motores de pequeña y gran potencia. Tenían muchos clientes, trabajaban para las petroleras, y era de licencia belga.

Luego trabajé 15 años en la empresa eléctrica de Mercedes DEBA, después se llamó ESEBA, y después fue privatizada, y una parte fue EDEN y otra TransEner, y toda esa experiencia la traté de aplicar acá.

Me encontré con un taller grande de electromecánica, y que eran clientes originales de Acec-Tedo. Estuve un tiempo en relación de dependencia y después me independicé. Me empecé a dedicar a la electrónica de GNC, los equipos de GNC y en estaciones de servicio, ahí estuve un año y medio. Siempre recorriendo y buscando nuevos horizontes, hasta que encontré la bodega Chandon, en Mendoza, y me dirigió a lo que yo no conocía, toda esta tecnología que usaban para la optimización y de rendimiento agrícola. Fue todo un desafío, donde yo empiezo haciendo servicio, reparaciones de computadores de riego, y controladores del área, hasta que empecé a hacer mis propios productos y diseños para poder automatizar las válvulas hidráulicas automáticas de las fincas. Eso requiere un manejo asociado a la computadora para poder direccionar el caudal de agua para distribuirla en esas grandes áreas, que a veces van desde 500 a 1000 hectáreas.

Yo siempre he prestado servicios desde afuera, e incluso siempre a través de esas empresas que me conectaron con gente que representaba a las empresas israelíes acá en Argentina. Terminé trabajando para muchas bodegas conocidas. Me dedico a toda la parte de riego de espacios verdes; acá hay barrios de gran superficie, que requiere un riego especial por aspersión. He hecho una gran experiencia en eso y me he metido de lleno para trabajar y diseñar cosas para esta actividad”.

Buscar un cambio

En el año 93 estaba Menem y empezó un proceso de pre-privatización, e inducían a que la gente se fuera de la empresa porque había que achicar la planta de Recursos Humanos- recuerda.  Nos invitaban a un retiro voluntario. Yo, confiando en que era buen un momento, imagínate tenía 36 años y amplia experiencia para encarar un proyecto propio, tenía algo bien hecho pero me faltaban recursos para poder apoyarlo, porque había que hacer cosas en la parte electrónica, y decidí después de una conversación con la familia encarar el retiro voluntario. Yo había sacado un crédito de micro emprendimientos, yo quería crecer, quería buscar un cambio…

Si bien estaba cómodo en la empresa. Tenía un buen sueldo y buena obra social, no me permitía crecer de la manera en que yo lo quería hacer. En ese momento decidí irme y trabajar en mi propio proyecto: un tanteador digital inteligente para llevar el tanteo del juego de paddle, que en ese momento era furor. Hubo compañeros que me indujeron a realizarlo. Así que me puse en marcha con eso. Fue un proyecto bastante ambicioso, por ser algo personal y particular. El equipo trabajó espectacularmente bien, pero hubo 6 meses de diferencia en tiempo, en el que decayó el paddle en un proceso recesivo de los tantos que hemos vivido y bueno, eso determinó que me quedara con un panorama bastante complicado, porque me quedé sin trabajo, con una familia grande, sin el proyecto, porque ya no era válido desde el punto de vista comercial, por lo que tuve que imaginar cómo salir de esa situación”…

Los años en Mercedes

“Fue una época muy linda, muy disfrutable desde lo personal- señala. Yo viví toda la vida en Mercedes. Siempre vivimos en la calle 30 entre 19 y 21. Ahí viví toda mi vida. Mis padres se vinieron conmigo, porque nos trajimos los 6 nietos para acá, así que me traje a mis padres porque los extrañaban… Tengo un hermano en Bahía Blanca, Miguel Ángel, pero de joven empezó a buscar su propio destino. Yo siempre estuve con mis padres, así que fui el apoyo de ellos. Mi papá era primo del dueño de la panadería Pítaro, que antes se llamó Pepe. Yo era amigo de Luis Alberto Pepe, desde la infancia. Yo hice la primaria en la Escuela Nº1, a 5 cuadras de mi casa, y después estuve en el Colegio Industrial, hasta que me recibí de Técnico Electromecánico y después estuve dando clase de Electrotécnica de 5to año en el mismo Colegio Industrial. El ingeniero Metetieri era el titular de la cátedra y cuando lo nombraron en la Secretaría de Energía se tuvo que ir y me dejó la materia para darla en ese tiempo.

Esa experiencia como profesor me encantó. Tengo una inclinación por la docencia. De hecho acá estuve dictando unos cursos para Siemens, que ellos proveen de toda la parte de accionamientos electrónicos para motores asincrónicos y estuve dando cursos antes de hacer la parte del riego que te comentaba, estuve probando con la capacitación…

Con respecto a la familia, papá falleció al poco tiempo de venir para acá vino con una enfermedad bastante terminal y el 21 de agosto de 2002 falleció en Las Heras. Y mi mamá estuvo conmigo hasta el año 2017, que falleció 15 años después que papá, con 97 años. Siempre estuvo con nosotros, la he cuidado y todo lo que se hace con una persona grande… Tuvo un poco de Alzheimer, fue bastante duro, pero siempre estuvo con nosotros.  Están en un cementerio privado, Los Apóstoles, ya están descansando ahí.

Y obviamente están nuestros hijos. Tenemos 6 chicos, la mayor nació en el 87, Catalina; Laureano nació en el 88, lamentablemente lo perdimos a los 27 años en un accidente vial. Hace 6 años atrás… Después viene Helena, Patricio y las mellizas que son las últimas de la saga, del 97. Entre la mayor y las menores hay 10 años de diferencia. Todos nacieron en Mercedes, atendidos por el mismo ginecólogo. Mi señora se llama Helena María de la Candelaria Uncal.

Mercedes es el lugar natal de uno y por supuesto que las raíces están ahí. Cuando uno experimenta esos regresos esporádicos que uno hace, y nota las diferencias y cambios que ha habido, por más que en algunos sigue igual… experimenta mucha nostalgia, muchos recuerdos, de tiempos muy lindos que uno ha pasado ahí.

Yo era muy andariego, conozco de punta a punta a Mercedes y tengo mucha gente conocida y amiga”

Agrupación San Francisco

“Qué lindo recuerdo. Esto también tiene relación con un colega de ustedes, Abelito Macaluse, que hace radio,  gran personaje… con él hemos sido compañeros en la música.

Nosotros teníamos una banda en Suipacha, a los 18 años. Yo hacía batería y voz, como Phil Collins, y él con su teclado. Ese grupo se llamaba Agrupación San Francisco. Tenemos una foto típica que se hacían las bandas, de traje, para promoción. Usábamos ropa formal y hacíamos música comercial. Temas de Pomada, Los Pasteles Verdes, un sinnúmero de grupos conocidos… Rock no se podía hacer porque estaba la dictadura… Es curioso cómo se da todo. Mi hermano nos acompañaba a todos lados, era el utilero. Me lleva 7 años. Yo tengo 64 en este momento. Y cuando él descubre que le gustaba cantar, me mandaba videos de presentaciones en resto-bares o cafés, en el casino… Y se largó. Decía lástima que no me di cuenta antes. La música es una cosa muy mágica.

Un día  me dice: ¿por qué no me mandas algo? Y yo le dije: “hace 40 años que no canto ni en la ducha”… Pero yo no sabía que había un hombre que lo estaba escuchando y me convence que le mande. Grabé un par de cosas y a este hombre le encantó. Por ejemplo en plena pandemia, un poco para matar esa angustia tenía el celular colapsado, porque tenía 2 gigas grabado de música, son 7000 y pico de temas que he hecho, desde el rock hasta el folclore.

De a poquito, comentándolo así, tengo gente que me está esperando para que vaya a cantar, y canto en Bahía Blanca o en distintos lugares. He grabado cosas de Cerati, de  Divididos, de Soda Stereo… Uso el celular como fuente de música, pongo las pistas, a través de YouTube, y leo la letra que no me acuerdo… 

Y te confieso que lo mío es un oído estupendo. Los temas en «Agrupación San Francisco» los sacábamos Abel y yo. Yo le hacía los tonos con la voz y él los sacaba en el piano, pero no sé nada de música. A través de mi hermano he seguido en este plan, y se me ha calentado el pico, así que le mando cosas a la gente que me piden. Con mi hermano estoy en contacto permanente. La música me ha servido desde el punto de vista psicológico para sobrellevar muchas cosas. Hemos pasado momentos muy duros, muchas situaciones… Yo siempre digo que ese tipo de cosas, uno nunca las supera, uno aprende a vivir con eso… Esto es un buen ingrediente para poder sobrellevar las cosas. La música es mágica en ese aspecto y también comunicacionalmente hablando. Abre muchísimos panoramas en el terreno de las relaciones. He compartido cosas con gente que no conozco personalmente.

A través de mi hermano conozco una persona que vive en Toronto, que canta tango y sigue siendo muy vital y activo y canta las cosas que yo hago, y le he mandado tantos temas… Está por venir y se quiere encontrar conmigo. Son esas cosas que no se explican. Tengo amigos virtuales”. 

Dar rienda suelta

“A veces hay que salir de Mercedes para encontrar otras cosas…

Cuando uno pierde los prejuicios, y deja de ser cerrado, cuando cruza cierta barrera de edad dice: “yo voy a hacer lo que disfruto”. Es darle un poco de rienda suelta a las cosas que uno a veces se limitó o se prohibió de hacer, por compromiso, por tomar un camino en la vida un poco más formal, y esto hoy en día me sirve como un terapia, un cable a tierra… También para compartir y para darle justificación a las juntadas y a la sociabilización…

Uno no tiene por qué ser alguien triste, más allá de lo que pasó con Laureano…

Laureano era una persona que siempre me traía un auricular para escuchar música, era muy fanático, y nosotros lo recordamos de esa manera. La música era un motor para él. Mi hijo Patricio, el único varón que nos queda, también es muy aficionado de la música. Bueno todos mis hijos… Y ellos me dan su veredicto.

Espero que mi experiencia de vida tenga algún eco, que a alguien le sirva y sea productivo. Ha sido un gustazo tener este contacto con ustedes. Saludo a mis primos, por parte de mi mamá y mi papá, como Marcelo, Gustavo y Marisol Mingot, y a mis amigos les mando un gran abrazo, a todos mis compañeros de secundaria, y tanta gente que uno ha conocido en Mercedes… No quiero ser injusto y no quiero olvidarme de nadie, pero le mando un gran abrazo a todos los que me  conocen” – concluye.

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