Cada vez más vecinos recurren al sistema público de salud. En el distrito los pedidos al Banco Municipal de Medicamentos aumentaron un 50 % en los últimos dos años y la atención en los CAPS mantiene una tendencia sostenida de crecimiento.

La crisis económica que atraviesa el país tiene un impacto cada vez más visible en el sistema sanitario local. En Mercedes, la Secretaría de Salud confirmó un fuerte incremento en la demanda de medicamentos y en las prestaciones médicas, un fenómeno que atribuyen tanto al deterioro de la situación económica de las familias como a la pérdida de cobertura de obras sociales y empresas de medicina prepaga.

El secretario de Salud, Néstor Pisapia, señaló que durante los últimos dos años los pedidos al Banco Municipal de Medicamentos crecieron un 50 %, mientras que las consultas en los Centros de Atención Primaria registran un incremento cercano al 12 %, con una proyección que podría alcanzar el 20 % hacia fines de este año.

«En el Banco Municipal de Medicamentos los pedidos crecieron un 50 por ciento. Es una cifra muy elocuente. En los CAPS también vemos un aumento constante de la demanda. En 2024 tuvimos 80.330 prestaciones, en 2025 fueron 87.183 y para este año proyectamos alrededor de 95.000», explicó el funcionario.

Uno de los datos que más preocupa al área de Salud es el incremento de la demanda entre los adultos mayores. Según Pisapia, la reducción de prestaciones del PAMI obligó a numerosos jubilados a buscar respuestas en el sistema público municipal.

El Centro Asistencial de Adultos Mayores, que funciona en dependencias del ex Instituto Unzué, registró un crecimiento cercano al 35 % en las prestaciones: pasó de 953 atenciones en 2024 a 1.268 durante 2025, con una proyección cercana a 1.500 prestaciones para 2026.

Además, fue el único de los 22 Centros de Atención Primaria del distrito donde no se registraron inasistencias en los turnos otorgados, un dato que refleja el grado de necesidad de quienes concurren al servicio.

El Banco Municipal de Medicamentos funciona gracias a donaciones de vecinos, instituciones y muestras médicas entregadas por laboratorios. Desde la Secretaría de Salud indicaron que la mayor demanda corresponde a tratamientos para enfermedades crónicas, entre ellos medicamentos para hipertensión arterial, diabetes e hipotiroidismo, además de antibióticos, antiinflamatorios y antitérmicos.

Incluso comenzaron a registrarse solicitudes de personas que tienen la cobertura de una obra social, pero que ya no pueden afrontar el costo de los medicamentos, aun con los descuentos que obtienen en las farmacias.

Para intentar dar respuesta a esta situación, el Municipio trabaja desde hace dos meses en la incorporación de vecinos al programa provincial de medicamentos, que requiere la nominalización de cada beneficiario para garantizar la entrega.

Las cifras locales encuentran explicación en un escenario nacional complejo. Según datos de fuentes provinciales, en apenas dos años más de 740.000 personas dejaron de contar con cobertura de obras sociales o medicina prepaga y debieron recurrir exclusivamente al sistema público de salud.

Mientras en 2023 el 67,5 % de la población tenía algún tipo de cobertura médica, en 2025 ese porcentaje descendió al 65,4 %, elevando de 9,5 a más de 10,2 millones la cantidad de personas que dependen exclusivamente de la atención estatal.

A ese escenario se suma el fuerte incremento registrado por las empresas de medicina prepaga, cuyos aranceles acumularon aumentos superiores al 417 %, por encima de la inflación acumulada del mismo período.

Pisapia explicó que esa situación genera un efecto en cadena sobre todo el sistema sanitario. «El sistema nacional de salud está integrado por el sector público, el privado y el sistema de seguridad social. Cuando uno de esos sectores se debilita, la demanda se traslada a los otros y termina generando un cuello de botella imposible de resolver. Por eso hoy los hospitales públicos entregan turnos cada vez más alejados», sostuvo.

Fuentes provinciales consultadas señalaron que la situación también se ve agravada por la reducción del histórico Programa Nacional Remediar, que durante más de dos décadas abasteció a más de 8.000 centros de salud de todo el país con medicamentos esenciales para las enfermedades más frecuentes.

Según esos datos, desde fines de 2023 las entregas fueron disminuyendo de manera progresiva. Entre los principales cambios informados se destacan: El vademécum pasó de más de 100 medicamentos a 59 líneas terapéuticas comprometidas en las últimas distribuciones. La primera entrega de 2026 registró una reducción del 55 % en unidades respecto de la primera distribución realizada en 2023. Hubo una disminución del 92 % en la provisión de antihipertensivos, del 52 % en antibióticos y del 51 % en medicamentos para diabetes.

Las mismas fuentes advirtieron que el reciente cierre del programa pone en riesgo el acceso a tratamientos esenciales para millones de personas y debilita la estrategia de atención primaria, ya que los medicamentos llegaban directamente a los centros de salud, evitando que pacientes con enfermedades crónicas debieran recurrir a hospitales para resolver problemas que podían atenderse en el primer nivel.

Desde la Secretaría de Salud consideran que la tendencia aún no encontró un techo y que la demanda continuará creciendo mientras persista el deterioro económico. A ello se suma el aumento de solicitudes de estudios médicos en hospitales públicos, consecuencia de las dificultades que atraviesan numerosas obras sociales para sostener las prestaciones.

Por otra parte, desde este semanario se ha solicitado al Hospital Blas L. Dubarry un relevamiento estadístico sobre la demanda registrada en su farmacia. Esos datos, una vez finalizados, permitirán completar el panorama del impacto que la actual situación económica tiene sobre el acceso a medicamentos en Mercedes y la creciente presión que enfrenta el sistema público de salud.

Foto: Dr. Néstor Pisapia, secretario municipal de Salud