El escenario político de Mercedes sigue mostrando nuevos movimientos de cara a 2027 y, en esta oportunidad, el foco quedó puesto en el radicalismo. Dos dirigentes con pasado como concejales y vinculados históricamente a la Unión Cívica Radical, José “Sesón” Comesaña y Edgar Killmeate, hicieron público su acercamiento a Vecinos por Mercedes, espacio que busca consolidar equipos técnicos y una propuesta política con vistas a las próximas elecciones municipales.

La presentación fue realizada por el propio vecinalismo a través de sus redes sociales. Allí destacó especialmente la incorporación de Comesaña, a quien definió como “un actor político muy importante de Mercedes”, además de remarcar su trayectoria profesional y su conocimiento de la realidad local.

“Nos llena de orgullo poder contar con él como asesor externo y parte de la conformación de nuestros equipos técnicos”, señaló Vecinos por Mercedes, que también agradeció a Killmeate por sumarse al proyecto.

El espacio vecinalista buscó presentar las incorporaciones como parte de una construcción colectiva de cara al futuro. “Este proyecto no se trata de una persona. Se trata de sumar vecinos, profesionales, trabajadores y personas con experiencia que quieran poner lo mejor de sí para transformar Mercedes”, expresó.

Pero la decisión de estos dos dirigentes tuvo una rápida repercusión en las filas de la UCR y abrió un nuevo capítulo en las diferencias internas de la fuerza.

Uno de los dirigentes que salió a fijar posición fue el concejal radical Daniel Ivaldis, quien, sin mencionar directamente a Comesaña ni a Killmeate, hizo una clara defensa de la permanencia en la UCR y cuestionó a quienes optan por cambiar de espacio político.

“En los últimos tiempos hemos visto cómo algunos dirigentes y correligionarios han decidido tomar otros rumbos políticos. Respeto las decisiones personales, pero estoy convencido de que la ciudadanía exige previsibilidad y principios claros”, expresó.

Ivaldis habló de la necesidad de preservar la identidad partidaria y utilizó una expresión particularmente crítica al referirse a los cambios de espacio: “La política no puede convertirse en un ‘turismo ideológico’, donde se salta de un espacio a otro según la conveniencia del momento o el interés personal”.

Frente a ese escenario, reivindicó su decisión de permanecer en el radicalismo y sostuvo que la UCR debe recuperar presencia territorial y capacidad de representación. “La decisión de permanecer en la Unión Cívica Radical es un acto de convicción”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de que el partido vuelva a “conectar de manera genuina con la gente”.

Las reacciones no se limitaron a la defensa de la identidad radical. El exconcejal y expresidente de la UCR local, Ignacio “Naco” Respuela, fue más directo al analizar la situación y consideró que el alejamiento de dirigentes es una muestra del debilitamiento de la estructura partidaria. “Consolida mi opinión que está desapareciendo el radicalismo, cuando cada uno hace lo que quiere y con quien quiere. Indica que no hay conducción de ningún tipo”, sostuvo.

Respuela, que tuvo responsabilidades dentro del partido, agregó una frase que sintetizó su mirada sobre el actual escenario interno: “A esta altura ya nada me llama la atención”.

En la misma línea, la joven dirigente radical Sofía Marino vinculó la situación con lo que definió como un “vacío político” dentro de la estructura partidaria. “Demuestra el vacío político que hay dentro del partido. Uno de los mentores de la actual conducción se va con el vecinalismo”, afirmó en referencia a Kilmeatte.