No diremos en este artículo que las redes son un termómetro real de lo que pasa en una sociedad o con un tema en particular, pero sí estamos convencidos que si se hace el análisis correcto se obtienen algunas conclusiones.
Demás está decir que las redes sociales son espacios de participación, de expresión, de intercambio de pareceres y muchos eligen hacerlo con su verdadero nombre y no con perfiles falsos, hecho que nos permite dar mayor crédito a esas opiniones.
Este corolario sirve para meternos otra vez en el tema de los balcones gastronómicos, de los cuales hablamos la semana anterior y precisamente ese artículo amplió el debate en la comunidad virtual que se sumó con sus comentarios a los posteos de Protagonistas.
Muchos comentarios en esa nota, ninguno apoya o abona la posibilidad de mantenerlos. Puede que no sea un muestreo representativo en términos cuantitativos, pero bien vale conocer y saber qué piensan algunos vecinos acerca de la pregunta que nos hicimos: ¿Cumplieron su ciclo?
Los seguidores de nuestro perfil en la red Facebook opinaron. Tomas fue uno de ellos y consideró que “siempre estuvo claro que esos balcones eran un peligro… No solo son un peligro, sino que invitan a él dando falsa seguridad. Es una suerte que no se hayan llevado puesta a una familia entera”.
María Raquel también se suma y recuerda que fueron instalados durante la pandemia, “ya pasó el tema de la distancia y el pánico por el contagio…”. En la sucesión de comentarios se cuestiona la ocupación del espacio público, especialmente para el estacionamiento de vehículos, un concepto que va a contramano de la apreciación de algunos referentes de la comuna que consideran que la zona comercial debe ponderar más espacios para los peatones que para los automóviles.
Sandra Mabel lo dice sin rodeos, “basta de balcones que dificultan el tránsito”. Irene acota que son “beneficio para unos” y “atropello a la ciudadanía”. El ejemplo lo completa Victoria quien también considera que “son un peligro. Ocupan vereda y calle, me pasó que tuve una caída porque no podía pasar bien entre las mesas y la vereda… también tenía mesas contra el cordón”.
Soledad es otra de las vecinas que saluda a los balcones para que ya no formen parte del radio céntrico, “cumplieron su ciclo para lo que fueron colocados. Tuvieron 4 años de gracia pasada la pandemia. Suficiente para el trastorno que ocasionan en la vía pública. Balcones afuera”, remata con tono de molestia. Agrega Juana Rosana que son con las sillas y mesas en la calle, “algunos ni luces tienen… si no conocés bien el lugar te los llevás puesto”.
Los balcones gastronómicos no parecen ser demasiado amigables para cierto sector de la población y en la publicación no hubo nadie que los defienda o justifique su permanencia. Quienes tal vez deberían hacerlo son precisamente las autoridades comunales, o la propia Cámara Económica que en su momento prestó consentimiento para su colocación.
Una ordenanza y un decreto forman parte de las normativas por los balcones
La historia de la legislación de estos balcones encuentra su primer antecedente allá por septiembre del 2020, plena pandemia, con un proyecto de ordenanza propiciado por el bloque de Juntos por el Cambio que entre otros integraban Evangelina Cabral, Gustavo Mangoni, Edgar Kilmeatte y José “Sesón” Comesaña. Interpretaban que ante la necesidad de que bares, confiterías y restaurantes pudieran ampliar su capacidad para recibir potenciales clientes, en el contexto de la pandemia COVID19, había que regular la ocupación del espacio público a través de estos balcones gastronómicos.
“Se puede materializar a través de la instalación de plataformas desmontables que extienden la vereda sobre la calzada, ocupando superficie destinada a estacionamiento de automóviles”, señalaban en la propuesta.
“Es una evolución hacia una ciudad más inclusiva, ofreciendo la posibilidad de gozar de espacios públicos de calidad, alentando a la actividad y seguridad peatonal, mejorando las condiciones para la interacción y relación de los ciudadanos al otorgar la posibilidad de disfrutar del espacio público de una manera innovadora en la ciudad, esperando un impacto económico positivo al potenciar el atractivo de las calles de nuestra ciudad en torno a los locales gastronómicos”, remarcaban en los fundamentos hace más de cinco años atrás.
Se buscaba tirar un salvavidas al sector gastronómico golpeado por el aislamiento al que estaba sometido la comunidad en su conjunto. Hablaban de estructuras modulares estandarizadas y desmontables, que se emplazaban sobre la calzada frente al local gastronómico permisionario. Sus dimensiones ocuparían, como máximo, el espacio de dos módulos de estacionamiento de automóviles. El proyecto de ordenanza se componía de 12 artículos.
Años después su instalación y correspondiente regulación, fue aprobada por el decreto del Ejecutivo municipal que llevó el Nº 2668/2023 con similares expresiones de fundamentos, tales como la necesidad de que bares, confiterías y restaurantes puedan ampliar su capacidad para recibir potenciales clientes.
Por entonces el Ejecutivo decía que estas instalaciones apuntaban a ampliar los espacios para que los ciudadanos puedan disfrutar de la ciudad, “ya que normalmente se trata de espacios urbanos donde es difícil crear zonas para optimizar la fluidez en aceras congestionadas, aumentar los ingresos de negocios próximos o mejorar la calidad del paisaje urbano”.
El decreto tenía por objeto “regular transitoriamente la ocupación del espacio público a través de los balcones gastronómicos provisorios o plataformas desmontables provisorias hasta tanto tenga lugar la sanción del marco regulatorio definitivo”, el cual aún desconocemos.
La autorización de aquel decreto de fines del 2023, autorizaba la instalación de Balcones Gastronómicos Provisorios para el periodo del 1 de enero del 2024 hasta el 31 de marzo del 2024 de lunes a domingo en el horario de 08:00 am hasta 01:00 am del siguiente día.
El decreto responde algo que nos preguntamos el pasado lunes y en su articulado indicaba que el emplazamiento, mantenimiento, reparación y/o reconstrucción de los balcones “estará a cargo de los solicitantes, en su carácter de propietarios de dichas estructuras”. Pero también en el decreto se hablaba del desmonte de esos balcones provisorios, una vez pasado el horario permitido estará a cargo del titular de los locales habilitados solicitantes.
Los artículos finales agregan dos aspectos normativos: uno que faculta al Departamento Ejecutivo municipal al retiro del permiso de uso de los balcones provisorios por no cumplir con la normativa antes mencionada, y otro es que según artículos precedentes por parte del titular solicitante, el Ejecutivo debía realizar una adecuada señalización e instalación de medios de advertencia y seguridad en las calzadas.








