La obra de recambio de la cañería troncal de agua corriente en el barrio San Jorge avanza luego de décadas de reclamos vecinales. La intervención comprende casi 700 metros de una infraestructura instalada en 1928, cuyo deterioro provocaba pérdidas de agua potable y problemas de presión que afectaban tanto al barrio como a otros sectores de Mercedes.

Durante una recorrida por los trabajos participaron el intendente Juan Ignacio Ustarroz; el subsecretario de Servicios Públicos, Luis Ponce; la presidenta del Concejo Deliberante, Mariana San Martín, y referentes barriales, quienes destacaron la importancia de una intervención largamente esperada.

Desde la Sociedad de Fomento de San Jorge, su presidenta, María Inés Zenga, expresó su satisfacción por el inicio de las tareas y recordó el tiempo transcurrido desde las primeras gestiones.

“Son más de 24 años de notas, reclamos e idas y vueltas. Por fin llega esta obra, que no solo beneficia al barrio con la presión, sino también a la ciudad y al medio ambiente al evitar el desperdicio de agua potable en momentos donde es un recurso tan crítico”, señaló.

En el mismo sentido, el vecino Armando González recordó las consecuencias cotidianas de las pérdidas en la red. “Ver tanta agua derramada era un dolor cotidiano que además nos dejaba sin presión en las casas. Reclamamos incansablemente y hoy vemos con enorme alegría que se está haciendo realidad”, manifestó.

De acuerdo con lo explicado por Luis Ponce, los trabajos contemplan el reemplazo de casi 700 metros de una cañería troncal conectada a tres bombas que impulsan el agua hacia el tanque central de distribución.

El funcionario señaló que el avanzado deterioro de los conductos generaba fisuras recurrentes y pérdidas permanentes, con consecuencias sobre el caudal y la presión del servicio. Por eso, destacó que la intervención no solo apunta a resolver los inconvenientes del barrio San Jorge, sino también a mejorar el funcionamiento de la red para el conjunto de la comunidad.

Durante la recorrida, Ustarroz agradeció la paciencia de los vecinos y explicó que la obra había contado inicialmente con la posibilidad de financiamiento nacional, pero la licitación correspondiente quedó desierta. Ante esa situación, el Municipio decidió avanzar mediante la compra de materiales, el uso de herramientas propias y el trabajo de las cuadrillas municipales.

“Hoy, con la compra de materiales por parte del Municipio, herramientas propias como la minicargadora recientemente adquirida y el trabajo de nuestras cuadrillas, podemos dar un principio de solución a un reclamo histórico”, sostuvo el jefe comunal.

Además, destacó el papel de las sociedades de fomento en la identificación de las necesidades de cada sector y en la continuidad de los reclamos ante las autoridades.

Por su parte, Mariana San Martín remarcó que el proyecto había sido planificado originalmente con fondos nacionales y señaló que, ante la paralización de la obra pública federal, el gobierno local resolvió asumir la ejecución con presupuesto y personal propios.

El recambio de la cañería de 1928 representa así una intervención sobre un servicio esencial, con el objetivo de reducir las pérdidas de agua potable, mejorar la presión domiciliaria y renovar una infraestructura que acumulaba décadas de deterioro y reclamos vecinales.