“Mercedes representa el origen y el final”

Por Fernando Pachiani

Estudió Ciencias Económicas. Trabajó en España y México en empresas de tecnología. Reside en México hace más de diez años y allí creó su propia empresa denominada Monitoreo 360.

Los años fuera de casa

“Y ya… más 30 años que estoy fuera de casa – comienza a contarnos Roberto, es mucho tiempo. Más de 20 años fuera de Argentina, pero estuvimos 10 años fuera de Mercedes, estudiando en Buenos Aires. Y en México llevamos 10 años residiendo.

Pero de Mercedes no me olvido, de hecho quizás lo más importante que tengo para decir es que cuando uno está afuera muchos años siempre te preguntan si vas a volver a Argentina alguna vez… Yo les digo: «si vuelvo, vuelvo a Mercedes, no sé si Argentina… Significa mucho menos que Mercedes. Mercedes es muy importante. Yo iría a jubilarme a Mercedes sin ningún problema, tengo muy lindos recuerdos. Me eduqué en el Colegio Parroquial, toda la primaria y secundaria, y luego partí rumbo a la Facultad de Ciencias Económicas en Buenos Aires. Mis hijas se educaron en España, pero han ido cientos de veces a Mercedes, yo me he ocupado de mantener la tradición. Somos muy orgullosos los mercedinos, yo qué sé. Yo sigo poniendo Mercedes cuando me preguntan dónde nací.

 En el colegio éramos 25, de las cuales 24, hicimos toda la escuela juntos. Tenemos un chat en WhatsApp y mantenemos el contacto, nos saludamos para los cumpleaños. En el 2019 nos tocaron los 30 años, porque somos promoción 89. Si me das unos minutos los nombro todos… Varones éramos 8… Yo los quiero a todos por igual, si los nombro van a decir me nombraste primero o después… Hace poco hablé con Fede que es médico, como todos necesitamos uno, con él hablo bastante. Todos volvemos al pueblo, no sé por qué.

 Estudié en Parroquial el bachiller en Ciencias y Letras, me acuerdo de unos cuantos profesores. Como me dediqué toda la vida a la tecnología recuerdo a Hernán Borrajo, a Carlitos Fiorelli, que fue el mejor profesor de toda la historia que tuve incluso fuera de Argentina. El profesor de historia, uno muy querido… Recuerdo a Miss Cristy (Cristina Perreti), pero a mí me enseñó en la 23 entre 36 y 38 Bessy Maggiolo, cuya hija también enseñaba inglés. 

 Así que esos años de formación en la escuela fueron muy buenos. Luego decido estudiar Ciencias Económicas, influenciado un poco por mi viejo.

Estudio y me empleo en la AFIP, en capital. En ese momento hicimos un concurso, nos presentamos 8 mil candidatos, y tomaron 2200, las mejores notas. De Mercedes entramos unos cuantos, como 5 o 6. De mi curso entramos Verónica García y yo. Pero estando en la AFIP se dan cuenta que sé mucho de informática y me pasan a esa área”- señala.

Pasión por la tecnología

“Yo me apasioné y me aficioné por la tecnología desde muy pequeño. A los 12 años, papá compró una computadora para cambiar la vieja máquina de computabilidad. Desde esa época junto con Pablo Martinelli que trabaja en AFIP, nos pasamos todas las tardes ahí aprendiendo computación. Me cambió la vida. Fue una pasión que nunca logré soltar. A pesar de que cambié de trabajo miles de veces siempre quise montar una empresa de software. A los 44 o 45 años lo logré. 

La primera empresa de software que fundé, duró 3 años. Después me caso a los 20 años, tengo a mi primera hija Sofía, 4 años más tarde tengo a mi segunda hija Lucía, y decido emplearme, porque mantener una empresa y una familia, todo junto, es muy difícil. Así que me empleo en Movistar, luego en Banco Mercantil, y finalmente en Casa Tía, siempre en el área de informática, y luego me contrató una empresa francesa de defensa, Tales CSF. Ellos me toman por temas de ingeniería y en la crisis de 2001 me va muy bien con ellos, y me ofrecen que me vaya del país – comenta.

Yo no me quería ir a Francia, nadie hablaba francés, entonces luchamos un tiempo hasta que me ofrecen la sede que está en Madrid, y eso me parece razonable. A principios del año 2003, nos mudamos toda la familia a España. Y nos quedamos hasta 2015, un largo rato.

A los 3 años de estar en Madrid, una empresa vasca de ingeniería me hace una muy buena oferta que incluye responsabilidades en Latinoamérica. Tenía responsabilidades en Europa por lo que viajaba por Europa, Inglaterra, Suiza, Alemania, pero cuando me cambio ellos me ofrecen viajes a Brasil, México y tenía Argentina y Chile. Y ahí podía pasar por casa más seguido”.

Bicho de laboratorio

“Esa empresa me contactó por una cuestión de suerte, creo. Yo no tengo redes sociales, no tengo Twitter, soy un bicho muy raro, no subo fotos a la nube… un bicho de laboratorio, digamos. Pero somos conocidos por eso. Nunca escribí un currículum en mi vida. Por la actividad que yo hago uno conoce los riesgos de todas esas cosas.

Empiezo a hacer proyectos de ingeniería como redes de transportes, el metro de Bilbao, hospitales. Pude gestionar desde Madrid el Hospital Militar de la reina de Chile, una ampliación de un hospital en Jujuy, proyecto de meteorología de Venezuela, la feria de Pekín. Hacía gestión económica… Brindamos ingeniería, los aparatos de rayos X, tomógrafos, mobiliarios, aparatos de laboratorio, el cableado. Lo hacíamos con OHL, una constructora española, una de las grandes. Ellos hacían la obra física y nosotros la ingeniería. En España hicimos proyectos de educación, pizarras digitales, ordenadores portátiles para los niños. 

Y cuando llegué al pico de mi carrera, a los 38 manejaba 6 países y unas 5 mil personas, decidí que era hora de trabajar para mí, y regresé a mi sueño de montar una empresa de software. A esa altura ya había viajado lo suficiente como para aprender a decir que sí o que no” – remarca.

La empresa M360

“En mi decisión de montar mi propia empresa hice unas tres iniciativas en Madrid, pero eran épocas difíciles, estamos hablando del 2012, año en el que todavía en Europa se sentía la crisis mundial del 2008. No me fue mal pero no lograba salir de la microempresa, entre 5 y 10 empleados.

Mientras tanto seguía viajando a México para hacer asesoramiento, y en esos viajes gente del mundo de la seguridad me empezó a contar que había oportunidades. Y justo ocurrió que mi hija mayor se recibió de química, mi hija menor decidió estudiar en la UBA, así que se quedó. Decidió conocer Argentina y estar con sus abuelos y entonces con mi mujer nos vinimos a México a la aventura.

Durante un año estuve tomando diplomados de seguridad, aprendiendo lo que es una patrulla, una custodia personal, a manejar las armas, es lógico que tenés que aprender y estudiar. A la cantidad de información que recibo diariamente le dedico dos horas por día, siempre.

Y así monté una empresa de plataforma que se llama “Monitoreo 360”, conocida como M360. Lo que vendo son servicios de seguridad, lo que es rastreo de transporte, y lo que es seguridad de hogares, o de ubicaciones, como si fuese ADT, u otra empresa de alarmas como hay en Mercedes…

Nosotros cuidamos mercancías. Tuvimos la suerte de mover productos muy complejos entonces controlamos toda la alta moda del país… la marca que quieras. Dolce & Gabanna, o la marca francesa que quieras, y la controlamos nosotros, también el movimiento del tabaco, una gran parte, 20 o 30 % de Amazon o Mercado Libre. Fabricamos electrónica y software. Ponemos equipos que son capaces de detener un tractocamión con doble acoplado ante un posible robo o siniestro. Lo inmovilizan. Tienen su propia inteligencia y toman decisiones propias. La informática siempre fue mi pasión desde chiquito, pero cuando me metí a ingeniería aprendí la parte de software.

Con eso nos fue bien y ya estamos en todo México. Estamos en las dos ciudades más importantes, por ejemplo Guadalajara… En 5 años ya éramos más de 70 personas y seguimos creciendo muchísimo.

Con respecto a la toma de empleados, después de gestionar tanto y tanto personal, a tanta gente, terminé pensando que la mejor forma de calificar a la gente es en sitio. Cuando me preguntan cómo hago les digo: «sentalo y preguntale si sabe leer y escribir”, porque si no, eso sería un problema ¿no?, y después con el tema del WhatsApp, si tiene menos de 25 años, con el teléfono móvil todo el mundo entiende de tecnología… Contratalo temporalmente, y a los 3 meses te fijás si te sirve o no. Esa es la mejor entrevista de trabajo que podés tener…

Y hay que dar las oportunidades…Desde el punto de vista de la identidad no le presto tanta atención, porque ese tipo de cosas se curan viajando, pero sí tengo una preferencia por el ascenso social… Yo siempre hablo cuando me entrevistan, o si salgo en una revista, siempre hablo de la responsabilidad social, siempre explico que salí de un pueblo entre agricultores y profesionales… Y a todos los lugares que llegué, eso tuvo que ver con que me dieron la oportunidad. Entonces sin importar la nacionalidad, la raza, sexo, género, me preocupo por dar una oportunidad a gente que no la tuvo, que no terminaron los estudios o que vienen de una situación socio – económica compleja… Tengo casos tan exitosos… Una de las mayores responsables, es una chica de 25 años que trabajaba en una panadería. Yo le digo a mi mujer, si alguien trabaja bien, con buena predisposición y atención ofrecele trabajo… Yo sigo siendo muy religioso, voy a la iglesia de forma regular, y creo en las capacidades de la iglesia para ayudar al progreso socioeconómico de las personas. Va más allá de una cuestión de fe, yo lo pongo en términos prácticos… Creo que los empresarios tenemos que aportar ese granito de arena ahí y yo lo hago desde lo que me enseñó el colegio o la religión católica… 

En la empresa mi señora, Karina, lleva toda la administración. Como tuvimos dos hijas, me hicieron medio feminista, en el sentido de poder ver que las mujeres son mejores que los hombres para algunos puestos, para gestionar responsabilidades, situaciones de crisis, etc. Entonces tomamos la decisión de que el control fuera del personal femenino. Eso terminó resultando de que de 80 personas, 60 son mujeres, y toda esa tropa la maneja Karina. Lleva esas operaciones.

La verdad fui bendecido con una familia estable y al final tengo un matrimonio de pueblo y unas hijas sanas y saludables…” – remarca.

La otra pasión

“Vos sabes que mi otra gran pasión ha sido viajar. He intentado viajar por todo Occidente, no conozco Oriente, pero por Occidente todo lo que pude, He hecho locuras… Las tres más grandes fueron para unas navidades, que volamos a Houston, rentamos un Camaro y nos fuimos haciendo toda la Ruta 66 hasta Las Vegas, de ida y vuelta 5 mil millas, en 15 días.

Una vuelta agarramos en Madrid y salimos a la madrugada en auto rumbo desconocido, desayunamos en Barcelona, hicimos la costa de Francia, cenamos en el principado de Mónaco, y el viaje hasta Venecia, sin contentarnos con eso fuimos después hasta Sicilia, nos regresamos por la costa Amalfitana, Nápoles, y terminamos en Roma. Habíamos hecho 5300 kilómetros en 5 días, las nenas eran chiquitas, dormían en el coche… Hemos hecho millas de una manera increíble. Y de los lugares más hermosos, el centro de la tierra, está en Los Alpes. Cortan el césped hasta de las montañas, Heidi y su abuelito, como era en ese dibujito es en la vida real…

La pasión por viajar es culpa de papá. Porque él era igual, cuando yo tenía 8 años nos llevó en coche hasta Ushuaia ida y vuelta, fuimos 2 veces a Río de Janeiro en coche…

Mercedes

“Yo siempre digo que de Argentina me fui hace más de 20 años, pero de Mercedes es como si me hubiese ido ayer y quizás vuelva mañana… 

Ahí está mi casa donde crecí en calle 22 Nº 510. Además sigue siendo mi domicilio oficial. Sigo teniendo el DNI de librito, nunca lo cambiaré, a pesar de que no sirve…Me da igual. Mi domicilio está en 22 Nº 510

Además mi señora, Karina, también es mercedina. Lo curioso es que yo la conocí cuando vivía en Buenos Aires, porque sus padres se habían trasladado por trabajo.

Así que Mercedes me puede. Extraño el campo… camino a Giles, pasando la Palangana, el almacén de Silva, al lado de la escuelita, allí está el campo donde íbamos todos los fines de semana. No lo extraño tanto porque papá me manda 10 fotos al mes, por lo menos. Ahora acaba de llenar el tanque que usábamos de piscina… Yo lo que más extraño es el campo.

Aprovecho para saludar a mi hermana Gabriela, a mi sobrina que sigue en Buenos Aires, a mi hermano Juan Ignacio, a papá, a mis suegros Marta y Roberto, a mi cuñada, a todos mis compañeros de colegio, que tengo ganas de nombrar a los 27, ahora les pongo en el chat que los saludé a todos, y a todos los mercedinos que quiero muchísimo… Mercedes creo que es un pueblo, un lugar especial, de donde ha salido gente muy talentosa por alguna razón desconocida. Por supuesto a mis hijas y a mi mujer, pero a ellas las saludo a diario. Para mí Mercedes representa el origen y el final, es la cuna y donde quiero regresar cuando termine, a donde quiero volver. Mercedes es mi casa” – concluye.

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