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lunes, abril 15, 2024
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N°: 1707 | Propietario: Iribarne H. e Ibaldi C. S.H. Director: Iribarne Héctor Ruben Ricardo

El presente de un programa que garantiza futuro

Este programa municipal comenzó como un deseo y se convirtió en una necesidad. Ya contamos en un artículo aparte, cómo se fue dando forma y cómo se sostuvo y se sostiene durante más de cinco años. Protagonistas llegó hasta el Centro Integrador Comunitario. Allí hay diferentes servicios y entre ellos funcionan las oficinas administrativas y los talleres del programa en cuestión. Magdalena Levermann nos recibe. Ella coordina junto a Valeria Pérez estas acciones. No hay aviso de visita previo o al menos alguien olvidó programarlo. No es inconveniente para ponernos a charlar. El Mil Días nació en una pequeña oficina en la Secretaría de Salud. Luego tuvo un espacio en el ex Unzué, llegó a tener sede en el CAPS del barrio José Hernández y actualmente centraliza su organización en el CIC de calle 10. También abrió una oficina en el Hospital Blas Dubarry para un mejor seguimiento de embarazadas y de nacimientos. Tiene un promedio de 600 inscripciones al año. En la actualidad hay 196 embarazadas y unos 912 niños de entre 0 y 2 años que se encuentran dentro del esquema de trabajo. Las oficinas en las que estamos están repletas de papeles que cumplen aspectos administrativos. También hay espacios donde se guardan alimentos y ropa u otros elementos que son parte del Mil Días Solidario. No es más que donaciones que van recibiendo y que se destinan a los que forman parte del programa. Magui Levermann sabe dónde está cada cosa: las mochilas, los abrigos de las abuelas tejedoras, las cuponeras para los controles sanitarios, los kits de primeros auxilios. Trae a la mesa cada uno de los elementos para mostrarlos con un gran sentido de pertenencia. Porque para ellas el programa es también un hijo. El crecimiento es fruto de un trabajo constante y cotidiano.

Recursos

Ninguna política pública puede implementarse sin recursos. Al menos si nos referimos a políticas públicas de esta naturaleza. Debe haber un respaldo presupuestario que garanticen llegar a las metas que se proponen. Que se cumplan los controles médicos, que se respeten los objetivos nutricionales, que se logre el vinculo socio ambiental con los beneficiarios y se puedan garantizar dignas condiciones de vida. La magia no forma parte del plan. Allá cuando nacieron en 2017 esos recursos eran netamente municipales. Pero luego el nacimiento nacional del programa, permitió que algunos programas como el denominado Abrazar, entre otros, ayudaran en esa continuidad. La llegada de pañales, hoy en veremos, era una parte importante. Pero cuando hay voluntad hay soluciones. Volvieron los pañales más económicos y ecológicos que se fabrican en el taller textil del propio programa, que también funciona en el CIC. El Mil Días se va nutriendo de la información que aportan los Centros de Atención Primaria y el propio hospital. Se concreta una inscripción y se genera un seguimiento con cursos de preparto incluidos. Levermann define esos cursos como una de las etapas más valoradas por las madres. Por caso, este dispositivo del programa revela que hay alrededor de un 75 % de los nacimientos que tiene Mercedes que pasan por el programa. El dato es que se estiman entre 550 a 600 nacimientos por año en el distrito y en 2023 se inscribieron 437. Durante todo ese proceso de trabajo hay muchos talleres orientados al recién nacido, la vuelta al trabajo, puericultura, prevención de accidentes domésticos, entre otros. En cada uno de ellos los beneficiarios se van con un obsequio. Un regalito. Puede ser una prenda de las abuelas tejedoras, un platito donde comerá el bebé o un kit de primeros auxilios. También se entrega al ajuar en la mochila que se confecciona en ese taller que mencionamos. Que por supuesto también visitamos. Andrea y Yamila están trabajando concentradas cuando ingresamos. Son madre e hija. Andrea siempre se dedicó a la confección de prendas para niños y Yamila se sentó en la máquina de coser tempranamente. De haber sido una Singer a pedal no hubiese llegado al piso. Pero son máquinas modernas y permiten que ellas trabajen, confeccionen y hasta improvisen con una capacidad asombrosa. Les donan telas, retazos, pedazos de cuero, o cualquier otro elemento que ellas se encargan de darle el destino adecuado. Nos muestran todas las prendas con sensibilidad y el convencimiento de un vendedor de una tienda, aunque nada vayamos a comprar. Marisa es otra de las integrantes del taller. Pero está de vacaciones. Madre e hija empujan ese carro. Cuando se complica esta llegada de pañales descartables, encontraron una solución. Ya la habían implementado durante otro proceso difícil como fue la pandemia. Volver a los viejos pañales: económicos y ecológicos, por no decir reutilizables. Los confeccionan ellas en el entendimiento que la crisis obliga a tomar estos caminos. Pasan los minutos y seguimos viendo cómo se puede agregar valor al trabajo de todos los días. El Primeros Mil Días va camino a cumplir 2500 días. Es el cálculo de mayo de 2017 a la fecha actual. En ese andar se ha ocupado de niños que pronto comenzarán la primaria. El programa sigue teniendo presente, pero, por sobre todo, garantiza futuro.  

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