“Mercedes siempre me encantó”

Por Fernando Pachiani

Dejó Mercedes hace más de 30 años. Reside actualmente en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Nos contó sobre su infancia y adolescencia en Mercedes, el barrio de la 46 entre 31 y 33. El fútbol en Gimnasia. El servicio militar en el Regimiento 6 y mucho más.

Destino Concepción

“Yo nací en Mercedes- comienza a contarnos Jorge. Viví en la calle 46 entre 31 y 33, en el barrio San José.

Trabajé un tiempo como asistente social en la cárcel. Tengo muchos amigos de allá. Fui a la Escuela Normal, hice la primaria, y la secundaria en el Colegio Nacional Florentino Ameghino. Recuerdo a compañeros como Telesca, Alfredito Uncal que fue compañero mío en primer año, después a Silvia Patiño, Gustavo Solveira, Mosca, Enrique Courtade. Soy promoción 72 porque repetí.

Pero me fui de Mercedes hace más de 30 años. Hoy tengo 70 de edad. Yo tenía toda mi familia en Buenos Aires, aparte me había separado de mi señora así que me fui a Buenos Aires, y de ahí me vine acá por una necesidad de quien es hoy mi pareja, que tenía muy enfermo a su papá. Cuando llegué acá, dije: “yo acá me vengo a vivir”. Hace 7 años que estoy acá, en Concepción del Uruguay, es hermoso. Tiene playas tremendas. Sinceramente de Buenos Aires estaba recontra cansado, y acá encontré paz y tranquilidad, aparte de gustarme mucho el lugar. Soy muy amante de la naturaleza, y esto es maravilloso. Soy amo de casa, atiendo un kiosko y soy jubilado.

El kiosco que se llama “La Cabaña”, lo tengo en un barrio nuevo,  Lomas del Uruguay, un barrio que va creciendo de a poco. Antes lo tenía en el centro pero los alquileres se fueron tremendamente arriba y dije no… Lo atendemos entre mi señora y yo. Mis hijos y los de mi señora están en Buenos Aires. Ella tiene 2 y yo uno. Viven allá pero vuelven los fines de semana”- cuenta.

La colimba

“Yo me fui de Mercedes después de que hice la colimba, a los 22 años. La hice en el Regimiento 6. Fue un año largo. A los 2 o 3 meses me castigaron y por eso me nombraron asistente de Jesús Rodríguez.  Viste cuando te dice cuerpo a tierra… había un cardo y yo me tiraba al costado, y me hizo tirar para atrás de nuevo, y yo me volví a tirar al costado por el cardo. Y mi superior me pegó una patada en las costillas… Me dolió mucho. Me levanté y le pegué una piña, y ahí me mandaron al calabozo de campaña, estuve 2 días.

Te ponían una lona al rayo del sol, y la mojaban, y te morías de calor, era terrible eso. Era una época recontra jodida para hacer la colimba. Me acuerdo de la instrucción final y de la muerte de Perón, que hicimos la guardia. Yo la hice en el 73 o 74. La instrucción final fue en Junín. No me iba a perder esa diversión. Estábamos cruzando un río y tiraban bombas de harina, en bolsas, y a mí me cayó una en la espalda, fue terrible el golpe. Yo quería seguir el juego, pero me mataron 50 veces… (risas). 

Era la época que a la noche las compañías apagaban las luces y pasaba el retel. Era bastante complicado. Hacer guardia era recontra re jodido.

Después de  5 o 6 meses me iba a dormir a mi casa, pero al principio me quedaba ahí. Cuando te vas de baja, tenés que entregar la ropa, y yo no tenía nada porque me la habían robado toda. ¿Y sabes lo que te salía? Así que fui a la compañía donde dormían los suboficiales, y me afané todo. 

Recuerdo que  un día volvía de hacer un mandado, Jesús era jodidísimo, pero muy derecho. Si vos le pedías permiso y le decías la verdad te dejaba salir. Pero cuando le fallabas, te cagaba bailando… Le decían “la pantera” porque te hacía un arañazo en la cara. Un día, él tenía un Peugeot 404, ese con el techo corredizo, y me puso una itaca en el medio, era la época de la subversión. Y cuando volvía por Luján, agarré un pocito en la bajada y se me disparó, te imaginas donde fue a parar el techo… Se hizo mierda. Me dijo: «No sé cómo haces pero lo haces arreglar…» Yo le dije: «¡Menos mal que salió para arriba, si sale para el costado me mata! ¿Cómo me vas a dejar la itaca cargada sin seguro?» Y ahí me perdonó.

El hombre, cuando iba al banco, parecía un cowboy. Pero era un tipazo”-confiesa. 

El fútbol

“Sí, yo jugaba al fútbol en Gimnasia, me acuerdo del negro Contín, del papá, la gente de Club Mercedes. Jugué en Flandria, después me fui a Chivilcoy. El último técnico que tuve fue Roberto Caracoche. Mirá qué época te estoy hablando… Nosotros éramos campeones de 6ta, y la pica la teníamos con Defensores de Belgrano.

Jugué hasta los 60 años, hasta que me ahogué un día, jugando en el Parque Rivadavia. Me ahogué, crucé toda la plaza, el bar, y crucé buscando aire en la avenida. Vino uno desesperado y en vez de ayudarme me tiró un balde de agua, y me ahogué más… (risas)

Ahora no hago ningún deporte, por culpa del cigarrillo. Fumaba… Dejé hace 8 años.

De hecho, en el colegio me decían “pulmoncito”, por lo que fumaba. Fumaba que daba miedo.

Hoy en día lo único que hago es salir a caminar. Camino mucho. Después nada más”.

Mercedes

“La última vez que estuve en Mercedes fue cuando falleció mi papá. Ahí me crié, pasé mi juventud… Incluso mis mejores amigos los tengo allá. Ahora hay mucho contacto gracias a Dios. Tengo que ir a visitar a mis papás en el cementerio, así que en cualquier momento voy a ir.

De Mercedes me gustaba todo. Cuando era pibe iba a ver las carreras de motos al circuito del Club 9 de Julio. Viste donde está el terreno de Ducilo, a uno de los costados íbamos a jugar a la pelota cuando era pibe. El Club Ateneo, el Club Mercedes, el parque… Los bailes del Club Estudiantes, donde empezó el gordo Anús con la cantina, y después puso el restaurante y la pegó…

A Mercedes volveré algún día, pero no sé… Me quedan familiares de parte de la familia Dematei, Ziberra y Taramasco. En cambio, mis dos hermanos viven en Buenos Aires. Tengo una hermana y un hermano. Yo soy el mayor.

Pero como te decía, de Mercedes extraño de todo, la verdad de todo. La ciudad siempre me encantó. Me acuerdo de mi época las confiterías de moda como El Gallo Pardo, Gypsy, La Perla…

El colegio, el barrio y los amigos del barrio que ya no están con nosotros.  Me acuerdo mucho de todos los compañeros de colegio, sobretodo de la secundaria. 

No quiero nombrar porque después quedo mal. A todos mis compañeros de la secundaria. Gracias a todos. Muchas felicidades para todos y si andan por Concepción vengan a comprar algo al kiosco”- concluye.

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